viernes

Ya no escucho música

Whatsapps de hoy:


“El loco es todas las personalidades del eneagrama. Todos necesitamos un norte. Y todos seguimos siendo la misma persona.”

“Creo que te necesito. Pero ahora mismo no sé quién soy y temo que eso influya en no saber quién es nadie. Al final todo bicho muere solo.”

“El amor reconforta. El sexo reconforta. Cielo e infierno reconfortan. Hasta el mundo reconforta y, de ser así, un libro también. Pero uno sigue eligiendo y no para de equivocarse.”

“Estoy con Clamoxil y mierda de esa.”

“Mañana seré el padrino de Marco.”



Lo que no escribí:


Existir es serio (ya hasta escribir es serio; total, también puede serlo existir). Razón (según destinatario): Mañana seré el padrino de Marco.  

Mis amigos escritores se pitorrean de que escribo sobre amor relacionado con mi sexo opuesto (no por sexo opuesto sino, en este caso, por amor -que es sexo-). El amor es el vacío, el sexo, la muerte. Y molan ambos, en parte porque son lo mismo.

Intermitentemente he confiado cierta dosis de fe (cierta locura) a los surrealistas, a Breton, el cascamoñas, un médico con ínfulas, que hablando sobre Freud era un pesadito (y también lo fue hablando sobre enteógenos) y del que salvo su diletante paseo por el humor negro y eso de Los pasos perdidos (que va de lo mismo) en esa ley francesa (como Madame Bovary) del coño de la mujer única y el Te deseo que seas locamente amada que salen en El amor loco, que es un puto coñazo sin ocurrencias. PD1: ¿Se nota que desde bien jovencito he tenido mucho tiempo libre?
Realidad: Tengo un trancazo de cojones y tomar cocaína no me gusta porque me pone nervioso y hace que pierda coco e interés en cosas importantes como lo nombrado al inicio: Existir es serio. Razón: Mañana seré el padrino de Marco.

¡A veces amo, coño! Es lo que yo digo. Sobre los amigos que tuve: Tanta ostia y al final sólo querían ver cómo de pequeña tenía la pilila.

Tema: ¿La amistad existe? Sí, porque, como dijo el otro: Menos mal que existen estos momentos. Cosas pensadas desde mi firme renuncia a antipsicóticos y alcohol (en esto último sólo puedo afirmar que es “de momento” porque a veces hago el moñas con el puto alcohol – que es puto y una mera excusa que tiene que ver con el mero “Renovarse” que, concebido desde mis rutinas, viene a ser casi redimirse ¿Recuerda alguien los grabados de ese tal, muy diver escritor por otra parte, Bruno Schulz? Cosa que saco de esto: La gente que confunde mi redención con sometimiento me la pela y: Se está muy a gustico en casica con los pies en el brasero): No fui capaz de follar con amigos y amigas ¿Por qué? Quién sabe. Yo no tengo ni puta idea de por qué. 
Mi idea de la felicidad, entiéndase, al minuto es echar chorros de lefa. Razón: Mola. Prejuicio: Una vez, cogí y… No, eso no lo voy a contar. Más cosas: Nadie tenemos ni puta idea de sexo ni felicidad, pero ¿Qué es una idea? ¿Para qué coño sirve? Yo poco sé de eso, sólo sé que quiero ser alguien feliz en esta vida en la que aguantas y luego vas y te mueres. 
Pero esto último dejaré que Marco lo averigüe por sí solo, no se lo pienso contar. Quiero que él también sea feliz, al menos en su niñez… luego ya da lo mismo. Él me hace sentir bien. Hoy ha venido corriendo hacia mí para que lo cogiera en brazos, por ejemplo. Esas cosas salvan de la locura y yo soy loco porque lo dijeron unos que, probablemente, tenían mucha idea. Hoy son mis amigos. A veces quieren tener sexo conmigo. Otras veces no. Otras veces no entiendo la felicidad esa de al minuto. Esto es una cosa que pasa y ya está. Como todo lo demás. Y mañana seré el padrino de mi Marco.



Lo que no me apetece tener que escribir otra vez:


Estoy muy solo (sobra el como todos) y tengo mucho más miedo de volverme loco (¿Otra vez?, dirán) que de morirme.    

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2 comentarios:

Laura dijo...

En realidad, todos tenemos mucho más miedo de volvernos locos que de morirnos, pero a ver quién lo escribe como tú.

:)

Alberto Masa dijo...

Te quiero