martes

Un día muy especial

Hoy, día 15 de julio de 2014, hace 50 años que mi padre llegó a la capital dispuesto a encontrar trabajo. El lugar adonde fue acogido era la casa de su tía, un diminuto habitáculo donde procuraban coexistir aproximadamente 15 personas. Mi padre, Ángel, encontró trabajo de inmediato, primero en la madera, y cotizó desde entonces. Antes de eso había ayudado a mi abuelo Teodoro, a quien el tiempo se llevó antes de que yo naciera, a cuidar de las ovejas en el monte. Contando mi padre con 7 años, mi abuelo, las veces en que debía dejarlo solo, le decía que, ante la más que probable visita de algún lobo, se metiera en el centro del rebaño para protegerse. Hoy es uno de los días más especiales en nuestras vidas por mucho que se sepa que, de alguna forma, no parará quieto. Hoy Ángel, mi padre, que tanto orgullo me regala, ese currante gruñón, profesional donde los haya, al fin cuelga las botas y se jubila. Hoy mi padre, a lo mejor sabe, por mucho que, conociéndolo, no lo crea, que es hora de descansar y vivir de nuevo.

2 comentarios:

Esilleviana dijo...

Ellos más que otros, estoy pensando en el exrey, se merecen esta jubilación puesto que comenzaron a trabajar muy niños y su vida ha transcurrido así, sin parar.

un saludo

Alberto M dijo...

Gracias sinceras.