sábado

Roberto Alcázar, supongo (mi libro) Una crítica de Alberto Ávila Salazar para la revista El pulso

Roberto Alcázar y Stanley Alberto Masa debuta con "Roberto Alcázar, supongo", una colección de poemas que diseccionan la vida cotidiana con todo su horror y su humor.

“Roberto Alcázar, supongo” comienza con una dedicatoria que pone a las claras el tono del libro: “A mamá, a papá, a tía Pepa y a los chavales jóvenes”. Como si el título no fuera suficiente para guiarnos al interior de un poemario que se adivina insólito, este preámbulo nos prepara para sumergirnos en una experiencia literaria donde lo sagrado y lo profano se hacen una sola cosa, lo ridículo se funde con lo terrible y la normalidad se muestra con matices imposibles. No es tan sencillo como parece rastrear las influencias de este libro. Puede engañar su formato de poemario, porque la verdad es que se aproxima más a una prosa lírica y confesional. Siguiendo esta premisa, podemos atisbar toda una heterogénea tradición de escritores que han desnudado su intimidad en la literatura, como Jean Genet, Charles Bukowsky o Witold Gombrowicz. Y Francisco Umbral o Leopoldo María Panero, por citar a dos españoles que, incluso, aparecen invitados en las páginas de “Roberto Alcázar, supongo”. Todo ello nos lleva a un libro que funciona como una radiografía emocional de su autor, quien nos conduce por los entresijos de un universo espiritual y desquiciado. Nos sugiere un viaje horizontal, lleno de pequeños y domésticos puntos de referencia sobre los que bascula una personalidad de rotundidad literaria. El estilo de Alberto Masa es torrencial y excesivo, a veces se vuelve subterráneo y otras celestial. El suyo es un afán como de viejo y acrobático aviador embelesado por sus propios bucles. “Roberto Alcázar, supongo” es la puerta por la que se asoma un escritor que tiene muchas cosas que decir. * “Roberto Alcázar, supongo” . Alberto Masa. Ediciones Eolas. (Madrid, 2014).


comprar libro: eolas ediciones

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuando te den el Nobel acuerdate de mi cariño mio, mientras fumando espero.