jueves

Natación

A Ceci,


Hoy creí que moriría

y que al final me quedaría sin cumplir los 36 años

pero no me he muerto

y he pensado: Qué bien,

aún puedo nadar.

He recordado a mi profesor de natación.

Era un hombre joven y musculoso.

Un día me soltó donde me cubría y,

ostias,

nadé.

Vaya si nadé,

hasta el otro lado de la piscina

y comprendí que sólo

hacía falta mover brazos y piernas.

Vaya si nadé, joder.

Una vez en tierra ya fue cuando comprendí mi hazaña,

nadar hasta dejar detrás de uno el miedo

y toda esa mierda.

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