lunes

Dios y yo


Era una noche cerrada,
hacía frío
y dios estaba junto a mí.
Le dije que estaba cansado de tanto
cargar latas de conserva.
Él me dijo: Al menos tú tienes el amor
de Cecilia.
Yo ando con el camión de Lugo a Parla
y eso es todo lo que tengo.
Pero eres Dios, le dije.
Todo lo que tengo es ese camión, me dijo.
Me costó una pasta y eso que era de segunda mano.
Yo le dije que en efecto yo era afortunado
por llegar ahora a casa y disfrutar de los cariños
y el amor de una mujer como Cecilia.
Él dijo que se iba a dormir al camión,
ya que tenía que estar en la carretera en cinco horas,
me dijo que, por suerte,
había encontrado una manta nueva en la basura
que no tenía tantos rotos como la anterior.

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