miércoles

No soy un enfermo mental

No soy un enfermo mental,
esa es la verdad pero,
admito,
siempre he tenido ganas de visitar
un pueblo riojano en domingo
a la hora del vermú,
quitarle de la boca una piruleta a un niño,
tirarla a una charca
y darle una buena patada en el culo
mientras digo: Y ahora se lo dices a tu padre.

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