jueves

Marzo de 1985




Los padres de Albertito Masa
han salido a la compra.
Dentro de un rato vendrán
y compartiremos, todos juntos,
unas lentejas con chorizo.
 
Mientras estoy sentado, fumando un Habano,
en este leproso salón al que, sin duda,
le hace falta una buena mano de pintura,
hago venir a Albertito Masa,
le invito a que se siente en mis rodillas.

¿Cuántos años tienes?
Siete, dice, aunque voy a cumplir ocho el día quince.
Atuso su pelo y le acaricio la cara mientras,
noto, una erección se despierta en mí.
Tienes una piel tan suave, le digo.

Albertito Masa me cuenta que tiene miedo
de los capones del señor cura
cuando pasa mal la cesta.
Tiene miedo de la ira de don Teodoro el moñas,
de la histeria de la perrita de Dña Hortensia.

Me dice que le ha quedado alguna para junio.
Yo atuso de nuevo su pelo y le digo
que tiene que aplicarse.
Que me mire a mí,
llevo un reloj que me ha costado mucho dinero.

Además del reloj, mezclo Smirnoff con Martini seco
y una generosa rodaja de limón.
Follo una media de cuatro veces al día
con putas de diez mil pesetas la media hora
y también gusto de compartir
unas buenas lentejas con él y su familia
porque son buena gente.

Noto su pierna cerca de mi cosita y paso a rozarme,
le digo que lo primero es aplicarse en los estudios,
que luego la vida decidirá.
Echo mano de mi cartera y la abro.
Le doy doscientas pesetas y le digo
que no se lo gaste todo en sugus.


PD: Lo que dice la crítica "Bien. bien... tiene el suficiente grado de sordidez y está lo suficientemente mal escrito como para calificarlo de repulsivo. Enhorabuena al autor" (Jose Vicente Pascual para la revista Qué leer)
 
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