lunes

Garbanzos con tocino




Existe una bomba de relojería
en cada órgano de mi cuerpo,
puedo oír el Tic tac
mientras las sirenas de mi seso
cantan una anodina canción
cuyo estribillo promete
conducirme al paraíso.

Mis riñones desde un charco
saludan a los transeúntes.
Noto un dolor en la clavícula
pero sé que no es nada.
Una sirena se ha colgado de ahí
y está tirando de la columna
como yo tiro de la cadena
tras hacer mis necesidades.

Mi corazón está en un tejado,
los grajos se acercan a picotear.
Les pasa desapercibido el tatuaje
en el que aparece Ella en b/n.
Sólo tienen hambre
al igual que sus crías.
Es de lo más comprensible.

Mis pulmones han ido a parar a la fuente.
Algunos japoneses los fotografían.

Yo me encuentro cenando en un bar
garbanzos con tocino.
No me entero de nada,
repito mis errores,
digo paridas en Facebook,
bebo vodka para brindar por esta vida
que no entiendo.

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