martes

Dazed & confused

Yo no he probado el LSD,
salvo en 20 o 30 ocasiones
cuando, apenas, era un crío.
Recuerdo que, entre todos aquellos viajes,
tuve uno bueno, quizá dos.

Una vez un ángel se posó sobre mi hombro y
me dijo que era sano beber leche de burra.
El demonio era un idiota,
un chiquito anodino vestido con camisa a rayas
que nadie sabía qué coño hacía ahí.
Le recuerdo bebiendo ron con cocacola
y balanceando la cabeza al ritmo de la música.
Menudo soplapollas.

Me recuerdo solo, en un concierto de Page y Plant
en el Palacio los deportes
(hoy sé que quería que estuvieses tú).
Se trataba de la gira No Quarter,
debe de hacer 100 o 200 años de eso.
Vi a un colega con su novia, porros, más colegas,
litros de cerveza que pasaban de mano en mano.
Le dije que me esperaban
para que pareciera que yo también
tenía amigos.

Imagina un fideo con un grano en la nariz
con una camiseta negra en la que pone The Who,
perdido, de tripi
Ajeno a la música de Page y Plant,
buscando quién sabe
la vida, la muerte o una chavala.

Al entrar vi un viejo en harapos
metiéndose una aguja.
Supe que era yo ese líquido
y recorrí sus venas
mientras el sufrimiento del animal
se fundía en un tranquilo sueño.
Lo de menos era la música,
la música me tocaba los cojones.

(Yo era (y soy) algún verso del poema
“Muerte sin fin”
de José Gorostiza.
Puedes encontrarlo en el google.
Por favor, si das con ese verso
dime cuál es
porque I haven´t prostitute idea.)

Pocos años después salí del concierto.
No volví a ver a mi colega
de la entrada al concierto y,
si le he visto,
no le he reconocido.
Tampoco me acuerdo de su nombre.
Sólo sé que era alto, mono
y que se le daba bien la guitarra.

Entré en el metro,
admito que me costó dar con
los transbordos adecuados.
El vagón estaba infectado de alegría.
Sentí todo eso dentro,
Ese calor.

Recuerdo bajar en la parada de Campamento,
llegar a casa,
Dar un beso a mi abuela (D. e. p.), mi Ciriaca,
meterme en el baño
y mirarme en el espejo el cuello
por si me habían mordido en el vagón.
No vi ninguna señal.
Luego miré mi cara.
Recuerdo que estaba guapo,
más que de costumbre.
.

No hay comentarios: