martes

Blues del bien informado

Mi cabeza es un reloj de arena
Al que mi amada acaba de dar la vuelta.
Puedo notar el ruido de cada nueva gota que cae
sobre mi vacío interior
mientras me miro el pulso y digo,
sin temor a equivocarme,
que son las 2:47 de la madrugada.

Acabo de llegar a casa
decidido a escribir una poesía
que contenga capullos de amapolas,
una farola trastornada en medio de
la plaza la Villa.
La noche eterna
dentro de un yogurt caducado
que sigue, como si nada, dentro de la nevera.
pero, mierda, pongo, por ejemplo:
Dios es un reloj sin segundero,
un móvil de nueva generación al que
se le acaba de pirar la batería.

Y tanto la pantalla como el teclado,
al igual que esta habitación,
siguen tan panchos.

Necesito comunicar a la humanidad:
O Ella o la muerte.
Y con muerte quiero decir:
Asesinato, hambre, enfermedad, guerra, bomba atómica.
Con Ella sólo quiero decir: Ella.

Yo sólo soy una isla que no llegó a sí mismo
en barca alguna.
Yo sólo soy las escamas de un pescado que
está a un segundo de morder el anzuelo
mientras sujeto la caña y rezo.

Cuando formé parte de la civilización
admito haber leído a Michel de Montaigne,
escuchado a Gustav Mahler,
bebido un par de chupitos de Lagavulin.

Ahora soy el pan que espera
en el horno de la panadería del pueblo.
Quiero dorarme en mi punto,
ser metido en una bolsa (0,55 eu),
mojado en la yema de un huevo,
saboreado por una boca hambrienta
y, después, regresar a la oscuridad de donde procedo.
No sé si es mucho pedir.

Hace unos cuantos años leí un tebeo de Peter Bagge
cuyo protagonista de las tres primeras viñetas
decía:
“Un paranoico es alguien bien informado,
Lo dijo William Burroughs…
Creo.”
.

1 comentario:

Anónimo dijo...

;) despierta principito