lunes

Pipo 2

Hay un pájaro (Pipo) que convive con mi cerebro. A veces no distingo un ejemplar de otro. No sé quién de ambos canta. Supongo que es la hora en que vuelve a amanecer. Yo veo cómo el cielo se esclarece y pienso en ambos que, quizá, son una misma sustancia, y ambos chirrían en mis oídos con su inexperta música de recién nacidos. Esta mañana fui al bar y hablé con todo el mundo, después de eso, el mundo se ocultó bajo un satélite que quizá viva junto a los dos animalejos que nombré, y la vida dejó de ser cosa mía. Le dije a mamá que podría vivir un tiempo así. Ella lo dudó, por la cara que puso. Yo dije: Venga, una oportunidad. Pero empezó a servir platos y, mientras lo hacía, yo ya tenía toda mi atención sobre su peinado.
Me trataron bien en el bar, allá en Valseca. De crío Marcial me sacaba de la oreja, pero cuando fui haciéndome mayorcito comenzó a reírme cada chiste. El sol me da de lleno en la cara, cierro los ojos e imagino que, por obra y gracia de lo que acontece, me cambian de color. Luego los abro, los restriego, regreso al bar de la infancia, pido café para estar despierto y me encuentro con que aquí nada a cambiado. De acuerdo, en el transcurso a muerto mucha gente pero, en el fondo... quiero decir, yo aprieto los gatillos de las flores. El pájaro liba y mi cerebro nos hipnotiza. Nos trae al paraíso donde todo el mundo corre a toda velocidad, para taxis, extiende recetas...
Yo hoy habré de dormir, eso es todo.

En otro tiempo alguien me despertaba y me decía con cariño que olía a oso. Yo entendía que eso exigía una ducha. Me duchaba, bajaba al comedor y comía lo que hubiese en el plato mientras la conversación giraba en torno a los acontecimientos del telediario. Hoy me acabo de poner otro café. Entiendo un lujo estar despierto a las ocho de la madrugada y dormir después de pasada. Soñar el pájaro que ya entró en la oscura cueva, que sólo recita, junto a su cerebro (si no son el mismo) las notas que se sabe.
En el bar permanezco con una bañera de White Horse esperando que algo, salvo las moscas, a las que ya estoy acostumbrado, se mueva. Es más, intento no matar ninguna cuando me llevo rápidamente la mano a la frente para adoptar una actitud pensativa. Muchos periodistas que no existen se acercan a mí y yo, al tiempo que me bebo mi White horse, les respondo preguntas sobre literatura. Lezama, Hamsun, Saint John Perse... Digo la respuesta del péndulo que no para de hacer de sí mismo en la alta montaña. Cuando dibujaba fue así también. De repente me salió una rareza a la que llamé Apocalipsis taoísta y casi fallezco al instante. De repente mis líneas habían alcanzado sentido. Una montaña se fundía con un hombre armado y la licencia era yo al precio que pudiera uno considerar suficiente. Eso es el arte. No hay nada más. Gané un dinero. Luego me robaron. También estuve en Roma, gastándome el dinero de una multitudinaria exposición en vinos y pasta junto a dos amigos que vivían allí. Pido otro café mientras Marcial no para de reírse de un nuevo chiste que he publicado en facebook, aunque Marcial no tenga facebook. Echo un euro a la tragaperras. Me quedo sin él. Vuelvo con los periodistas. Les digo que se dejen de preguntas y se tomen algo. Allí estoy yo solo un mediodía de 2002 con mi White Horse delante. Me lo bebo y pido otro. Mi obsesión es dormir bien y caer bien a la gente, casarme y tener hijos con ideas tan estúpidas como las mías. Entonces apareció ella.

Se instaló en mi mente durante seis años de celibato por mi parte. No me atreví a decirle que la quería. Cuando se lo dije me dijo que seríamos los mejores amigos y no volví a verla. Pedí otro whisky. Las cosas habían cambiado mucho. Yo ya sólo pasaba tres o cuatro días en mi pueblo en ese entonces. La gente tenía miedo de que perdiera el control porque me metía en peleas. Bueno... a su manera me cuidaron, lo que pasa es que yo no estaba allí realmente sino acá, a la vera de un pájaro que apenas sabe dos notas y un cerebro que se pregunta si ese pájaro es el resultado de su nacimiento. El resto.... puedes preguntar por ahí si quieres, es mentira todo.
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5 comentarios:

Virtudes Montoro López dijo...

Manos arriba, tengo una flor entre las manos, y estoy dispuesto a disparar... :)

Luna Roi dijo...

Que fea la palabra amigo cuando lo que tenemos en la cabeza es follar, ¿verdad? Amigos ya son los perros y gatos. Hay personas que no entienden qué. Ni en una vida.

Alberto M dijo...

Todo el mundo al suelo!

A mí me gusta la palabra amigo, Luna, aunque lo que tenga en la cabeza sea follar. Lo que más he tenido han sido enemigos. Y amantes... alguna que otra. Parece que se multiplican sin cesar y que soy yo el que pasa de ellas pero... no hay otra cosa en mi cabeza

Sheela dijo...

Si te digo la verdad, no me ha encantado. Bueno, si, me ha encantado. Pero ¿No podías hablar del pájaro antes?. El resto: escritores, whisky, ajustes de cuentas variados...ya me lo sé.
Quiero pájaros, niños, perros, chicas in, chicas on....
Quiero tu poesía, principito.
Aúnque tal vez me equivoque.
Tal vez

Alberto M dijo...

into my arms, oh lord