domingo

España, by Allen Ginsberg

A Lawrence Ferlinghetti,

España,
España, I´ve given you all and now I´m nothing…
Éramos casi pobres, luego, cuando cambiamos, nuestros amigos dijeron de nosotros: Es clase media alta y entonces yo conocí tus negros ojos. En mi boca eran dos aceitunas deshaciéndose mientras pensaba si tu cabello era el mismo o no después de la muerte de Paquirri. Tú estabas muy contenta. Me preguntaste si tenía novia.
España, las aulas, tú, bailando alrededor de tus huesos de jovencito donde se adivinaban las palabras OTAN NO en graffiti negro. El negro que vivía en el quinto. Pues es muy listo, decían los porteros. España ponía un condón en el medio de la plaza y todos los hermanos se agarraban las manos en su torno y cantaban canciones de Perales (Que canten los niños).
España, una tarde de domingo, encendiendo cigarrillos rotos.
España, Felipe González, queremos un hijo tuyo, ellos, los semáforos, representaban Europa.
España, las novelas del Coyote se han vuelto amarillas en un mismo trastero. Funcionan todos los juegos de llaves en esa cerradura y nadie ha ido a cogerlos.
España, aprendiz de jeques. Hay un Godoy en el pelo apenas existente de cada amigo fiel de un político. Una cicatriz de tildes en la biblioteca de nuestro pobre barrio.
España ve Broadwalk Empire sentado en un sofá nórdico. Canta España, y cada rizo de Bisbal es un festín donde se abrían los corazones y corrían los vinos.
España, Aluche, calle Illescas, las zapaterías gobernaban dentro de cada casa. Los niños, a la entrada, dejábamos nuestras cacas de artículos de broma. Nos las había comprado nuestra tía soltera, por Navidades, en la Plaza Mayor.
España, el jefe del patio era un niño agresivo a quien yo había roto la camisa de fuerza.
España, sólo son gitanitos con gracia. En tu nuevo gobierno he encontrado el mejor asiento para sentar mi culo de marica.
España con cuatro años imaginando guerras en unos submarinos made in Julio Verne.
España, en Lavapiés soy amigo de los hindúes. Cuando me ven agachan leve la cabeza y dicen: será maricón. Y yo como kebabs caliente. El mantel de la tienda es idéntico al de la cocina de mis padres.
España, el cementerio. Encuentro las letras en un nicho y luego camino andando hacia la casa de mi tía, a ver si ha hecho cocido o si alguien ha empezado ya el lomo.
España, comprar pan en el carrefour. Ir a la ferretería y decirle al tendero cuál es el número de la tuerca de mi cama.
España, llama víctima a todo dios, en nombre de acallar el crimen que sale en la tele. Algo hemos ganado. Abro el periódico y leo que el presidente las está pasando putas.
España ¿Cuántas lágrimas son capaces de cargarse una tarjeta metálica?
España, maricón.
España, la cura del cáncer.
España...
Una vez estaba en una carretera de España, le dije a mi padre que parase el coche y tomé una fotografía de La mujer muerta.
España, una vez me encontré a Gallardón, acompañado de dos armarios, en una tienda de pilas y le sonreí y me miró sonriendo.
España, Tejero dibuja paisajes.
España, amor, putas y mus. No hay ninguna entrada disponible para el derby.
No, no, en este verso no se me ocurre nada.
España, cuando digo a mis amigos artistas que soy fascista, ríen, como si dijera algo lo bastante gracioso.
Algunas veces he ido a un hotel de España y les he oído follar toda la noche. Yo ni siquiera encontraba fuerzas para encender un cigarro.
España, hoy he visto piojos en la cabeza de una niña hermosa, muy bien vestida y sonriente. Corrían de un lado a otro, mientras tú seguías bailando alrededor de tus huesos y tu piel, y tu cabeza era el adorno de una señora que sale en la próxima novela de mi amigo ese que escribe novelas.
España, llegué a casa y me aseguré de no haber tropezado con la misma piedra en la que ponía Welcome.
España, thank you, te sacaste la pija e hiciste pis a mi lado en los baños del colegio mientras en el patio jugaban esos idiotas a ver qué chapa llegaba antes a la meta.
España, sólo le he ocultado mi suicidio a aquellos a quien me dieron la vida. Mamá me ha dicho que hay sopa aún del mediodía y no he podido añadir nada más.
España, me duele esto y lo otro.
(bis), me moriré hoy.
España, no estoy seguro de haber celebrado dignamente tu último cumpleaños.
España, eres un bebé cerca de un gato enfadado.
España, eres gilipollas.
No tengo más palabras. Estoy muy feliz.
España, déjame volver a la tienda de electrodomésticos. Sigo escondido en el sótano el día en que rompí sin querer uno de los cristales. Yo no quería. Amén. Mi abuelo les invitó un día a comer y luego ya no me acuerdo.

A. G.
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1 comentario:

ana dijo...

Lo dicho... eres bueno y paso de halagarte más el oído, me voy a comer...