miércoles

Compuesto básico de una novela o vida con cáscara

1º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que rezaba y que después ya no:

Yo tenía una colección de besos (qué palabra más terrible, por cierto, si ya el singular es ciertamente bastante asqueroso) y siempre iba de la mano de dos frescas ciruelas. Un día les confesé que yo rezaba por las noches. Sus ceños se pusieron idénticos y luego soltaron una leve risita al mismo tiempo, y yo también, porque no sabía qué hacer y el no saber qué hacer era siempre el demonio, que es colorao y hace cualquier cosa, como cuando ríe junto con las frescas ciruelas y esas cosas los veranos en mi pequeño y grande pueblo. Unos pocos días después me miré en el espejo de la cocina y me di cuenta de que estaba criando flores marchitas en la cara, crecían y se secaban como cardos, esas puses y, luego, al final, no fui a las pruebas del equipo de fútbol.

2º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que pensó mucho:

Yo estaba en la peña Cowboys Disco escuchando el disco de los Dire Straits. Era de noche y, dentro de esas escuelas antiguas, alguien nos había preparado unas bombillas y la música que nos gustaba. Las ciruelas frescas estaban ambas siendo fornicadas al lado con los pantalones puestos y a veces miraba como si no quisiera, pero lo hacía y veía sus caras y sus bocas abiertas con sus dientes de ajo pasado y el fornicio sonaba como un tambor un poco descosido y me volví a concentrar en la canción que nos gustaba de los Dire Straits.
Hacía calor, pero yo necesitaba un jersey o una camisa y fui a buscarla en casa. Entonces abrí el armario pero, antes de mirar la ropa, me senté en la cama y debió de pasar bastante tiempo y al final me dormí.

3º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que él era todo un hombre:

Yo estaba viendo un partido en el bar entre el Atleti de Madrid y el Zaragoza y, al mismo tiempo, era consciente del momento en el que ese cerdo me iba a empezar a tocar los bajos... y de que primero asomaría por la espalda.

4º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que se seguía encontrando fuerte independientemente de si había almorzado bien o no:

El autobús era un festín donde la atención pasaba de una cara a otra y de un silencio menor a uno mayor y, al abrir la ventana, entraba ese aire pegajoso de la sierra. Conté que los traqueteos venían cada siete segundos y calculé si, entre ellos, me daría el tiempo suficiente para dibujar una paloma. Saqué los lápices y me pasé así el regreso, intentándolo una y otra vez hasta agotar el cuaderno. En la estación me estaba esperando mi padre. Cuando me vio me dijo que si me había perdido. Le dije que había habido algo de caravana antes del túnel.
Monté en el coche y nos plantamos en casa en aproximadamente veinte minutos, di un beso a mamá y a la abuela. Luego entré en mi habitación, saqué el cuaderno de los intentos de paloma y lo tiré antes de abrirlo a la papelera. Tenía sueño y cosas pendientes para el siguiente día.

5º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que alguna dirección hay que tomar aunque sea una que se te ocurra mientras estás, por ejemplo, desayunando:

Ella era una duda aderezada con frutas bla bla bla bla bla... El techo de mi imaginación intuí que se podía caer. Había, en el suelo, unos perros pequeñitos jugando ese día. Seguí a una estrella, recuerdo, que estaba quieta. Mis padres estaban preocupados porque les habían dicho que yo hacía raros en general. A la hora de la comida, en nuestra casa del barrio, había empezado a coger el tenedor con la mano derecha y el cuchillo con la izquierda cuando iba a partir un filete. Hablaron de lo buen chico que era el hijo de la Paca. Yo dije que era un cerdo cualquiera que merecía que lo colgasen en una jamonería. Y me reí. Ellos se miraron. Pedí perdón. Dije que estaría toda la tarde fuera porque tenía que arreglar unos asuntos.

6º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que ha regresado a la niñez y le ha dado mucha pena ver que la gente de antes es otra:

He estado estudiando toda la tarde pero ha habido ratos en los que no me he enterado de nada. La locura es una gota de oro en el cerebro. Hay gente que nace con esa gota de oro. Es la gente que es vagabunda por la calle y, dicen que, entre ellos, se reconocen antes de ser vagabundos. De ellos es el reino de los cielos, amén. Qué divertido es estudiar cuando el tema te pilla y obliga. Yo vi una vez cómo los ojos de esa mujerzuela sin importancia se convertían en los de un cerdo común comiendo pienso. El demonio se ríe de nuevo y las ciruelas frescas también, pero ellas en una constelación que no es la suya.

7º diario de Jesusete, en el que nos cuenta que descubre fórmulas:

Después de caer malo de la mente la gente buena le dijo a mi madre que me ayudaría a ser alguien. Yo escribo cartas todas las noches. Dios es el único tema que me interesa. Él vive en los árboles que se azuzan con el viento. El rencor ha de dejarse en manos de los genios. Yo he conocido a dos. Eran un chico con forma de tarro y una chica que se sentaba en medio de las plazas a tomar el sol. Su dedicación más evidente es dar vueltas a un hueso de aceituna que siempre ha estado en sus bocas. El ser humano está compuesto de tres cuartas partes de agua. La parte restante está dividida entre lo que dice y lo que calla.

etc...
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