lunes

san Valentín es jilipollas

Hoy he soñado con san Valentín. Se encontraba en la calle arenal y lo metí en san Ginés donde me esforcé en embarazarlo de un gremlin mientras pensaba ¿Seguro que ella no me está mirando? Pero, claro, aparte de una invención, quién es ella. Pensarán las muchas admiradoras de mis diez centímetros y medio (¿Se nota la licencia literaria, verdad?). Estoy pensando en una de tantas formas de ansiedad. Hoy viene de nuevo la Sra. Carrington a tomar café. Así funciona el pueblo donde vivo. Imagino que nadie le abre la puerta finalmente, a ella le extraña muchísimo y llama desde su móvil, primero a mí, que no contesto, luego a mis padres, que le aseguran que no me he movido de aquí. Un tiempo después, entre una hora y tres, abre mi tía Pepa, que estaba comprando champús, con las llaves y, junto con la Sra. Carrington, grita el nombre Alberto. Cuando suben a mi habitación, por fin, encuentran mi cuerpo. Me he ataladrado el pecho con una black and decker y me he muerto. En la pantalla del ordenador he escrito un chiste muy gracioso. Es el por qué de mi decisión. Al verlo, se descojonan. Llaman a mis padres, les cuentan lo ocurrido. Mi madre se desmaya, luego mi tía le dice: pero espera, mira la frase que ha dejado escrita en la pantalla del ordenador. Se la lee y a todo el mundo del otro lado de la línea le entra la risa. Era un cachondo el cabrón, dice mi padre mientras se descojona. Un día después ya está resuelto el papeleo para mi exposición a los seres queridos. Vienen los de mi pueblo. Hay bastante confusión en la sala del tanatorio. Luego bajan al bar y empiezan a pedir cañas. Vienen los fast gallery, viene Jose, María, viene hasta Jeny, y hasta anónima y algún amigo más. Dicen que cómo ha podido pasar. Siempre Alberto y su cabeza de melón. Eso es todo. Con lo contento que estaba con celebrar su 34 cumpleaños. Al día siguiente meten mi ataúd en donde yacen mi abuelo, mi abuela y mi primo Nico. Habían pensado en poner mi chiste en la tumba, pero ya están escritas otras cosas y no queda sitio. Días después esculpen mi nombre junto a los otros tres y el chiste ni siquiera se queda grabado en el ordenador porque lo apagaron para dárselo a mi prima. ¿A que molan las cosas que pienso el día de san Valentín? Toda la vida dejando pistas subrayadas en los libros y, luego, se acaba la cosa en tres días, y eso porque en España estamos mal de la cabeza y lo alargamos todo lo que sabemos. Pienso en cuando me quería matar aprovechando que tenía muy altas las transaminasas. Hasta siguen gritando, me han dicho, después de hecho efecto la morfina. Hoy han tirado todas las botellas de alcohol excepto el vino, que me repugna desde siempre sea de la cosecha que sea. Me he cortado las uñas con el cuidado que he sabido, no me he duchado. He mirado un rato por la ventana antes de meterme en el facebook y procurado localizar a un fantasma, drogarme con él, beber colonia y clavar mis diez centímetros y medio en su coño prieto, correrme en sus nalgas y morderle bien el cuello hasta arrancarle un trozo y comerlo. Mañana tengo curso. Estoy muy contento de que la gente me quiera allá por donde paso.
.

16 comentarios:

Sheela na Gig dijo...

te encuentro más delirante que nunca...me he estado retorciendo de risa un buen rato imaginando el comentario del ordenador...

Por cierto..últimamente yo también odio el vino...No creo en la veneración al buen vino, la buena comida...las cosas gastronómicas en general...que, en general me parece otro arte que quieren colar cómo arte...No se..creo que la gente es muy cursi con la comida...
El domingo, por ejemplo, me tomé un Azpilicueta y llegué a casa y poteé...Cómo dicen las señoras mayores: yo creo que les echan polvos...

Alberto M dijo...

Azpilicueta juega en el Osasuna creo. No sé tía. Hoy no me hace gracia nada. Quiero follarte, y a anónima. Anónima me la pone muy tiesa.
Día bueno el de hoy, pero vamos, rareza.
Os amo, coño. Ahora tengo que tomarme el prozac ese.

Alberto M dijo...

No me hagan caso. Estoy de broma. Ya se sabe que ando enamorado y eso y que soy muy fiel. La polla que la den. Me voy a castrar por segunda vez.

J. dijo...

Castratio way of life, con la tapa de un piano.

J. dijo...

Castratio way of life, con la tapa de un piano.

Alberto M dijo...

gracias Julio. Comprendo que era necesario repetir la imagen. Un abrazo,

Anónimo dijo...

No sabía que eras un moralista.

No sé... me alagas mucho con tu apenas polla, pero no estoy ahí donde buscas. Para mi coño prieto -que duces- me vale el cuello de una botella de Macallan. Cómo te gustaría mamar después ese gollete. Tu amor es una mierda, como tu vida o la mía. Esta mañana no encontré mi casa buscando la tuya. demasiado alcohol y droga.

Alberto M dijo...

no sé si eras tú, anónima, pero molas. Un día me bebí una de Macallan ese y ni me enteré. Es lo que tienen los whiskises caros. Yo hoy no sé dónde estoy. Te quiero, bonita.

Anónimo dijo...

Que te follen, amor. Intento despertar mis sentimientos a patadas. Ahora dicen que debemos sentir emociones. Somos cicatrices.

Alberto M dijo...

bah, pasa de esas cosas. I love u, nena.

Anónimo dijo...

Me pasa un casa extraña con tus textos. Me resultan intimamente familiares... hace tiempo, un grupo de amigos escribíamos parecido y lo denominábamos "postripis". Resulta obvio la razón. Nos encantaba.
Tu prosa tienen mucha fuerza, aunque creo que debes encontrar el equilibrio cuando juegas con lo grosero y humorístico y al final resuena el eco de lo grosero. Siempre es más impactante y perturbador la sugerencia...
Por lo demás, me encantan-encantas.
Isadora

Anónimo dijo...

Por cierto, no soy la anterior anónima
Isadora

Alberto M dijo...

:)) Muchísimas gracias, Isadora!

Anónimo dijo...

Yo tampoco soy la anónima Isadora, sino la anónima. Oye, Alberto M, creo que eres un maricón reprimido. Sin animadversión, lo digo. Una cosa es que te mole lo guarro de follar, seas un salido y tal, pero ese de correrse en el culo de alguien... Decide: pajillero o maricón.

No lo dudes. Todos te queremos igual, como eres, un poco contrahecho pero un cerebro límpido, complejo y libre (eso sí, el sexo, mal).

Alberto M dijo...

a mí siempre me han dado igual hombres, mujeres o animales. No sé qué hay de malo en eso como para usar palabras tan peyorativas.

Anónimo dijo...

Muy buen material.