jueves

Respuesta a súpercoño engominado de Vallekas

Repámpanos, intento no hacerlo y veo que no sé más que meter la pata con usted. Le ruego disculpe de nuevo mi ignorancia y, sobre todo, mi manera de usarla, que siempre, noto, es vil, mezquina aparte. Voy a intentar explicarme, al principio creía que se trataba usted de mi José Antonio, no por lo de la repugnancia sino por el segundo mensaje que a usted le salió del coño, en el que dijo “No es repugnante, sólo es puta” usando el maravilloso don del que dios ha dotado a su inteligencia haciéndose pasar por, no ya el anónimo que es (anónima, dice usted), sino otro anónimo, pongamos, distinto al primero, el de la repugnancia. Ya le digo, eso me descolocó profundamente y, lo lamento, debido a un prejuicio mío, creí que se trataba usted de mi José Antonio. ¿Es que ahora me vas a responder en largo, exhibicionista frustrado? Dirá usted. Pues verá, es que me ha llegado al alma llegar de comprar sal y lentejas para mañana el descanso y encontrarme con su último mensaje, en el que usted se pone a la altura de san Agustín como mínimo. Luego me explicaré sobre esto, antes de nada agradecerle su paso por este blog público porque, antes que otra cosa, he aprendido muchísimo de lo que, en un principio, me propuse solamente como un tanteo zoológico, eso sumada la preocupación de que usted, anónimo/a, se tratase de mi José Antonio haciéndose pasar por un anónimo/a. Por eso le llamé genio y, aún después que usted apelase a su súpercoño, que no tengo ninguna duda de que será muy hermoso, yo seguí en mis trece de prejuicioso pensando que todo esto se trataba de una treta de mi José Antonio, aunque muy bien hecha porque allí usted abogaba, con toda la justicia del mundo, a meterse en los sitios públicos que le diese la gana. Pues antes de eso fue peor ¿Sabe? Cuando, de golpe, me veo con la gracia de haber aprendido sobre usted unas treinta palabras (también bien cierto que el 93% de ellas ya escuchadas, y hasta pronunciadas, cuando yo era niño, en el patio del colegio) arrea usted con que esto y yo es “repugnante, aburrido, plagiario y escritor de un colegio de academia de piso”. En lo último le aseguro que me perdí, pero yo, erre que erre, esto es otra genialidad de mi amado José Antonio que no sabe ya cómo tocar los huevetes. Joder, qué necio soy. Hasta ahora, que he comprendido que es usted, como ha asegurado, realmente, un coño sin interés alguno (y no mi José Antonio), pero al que estoy, sin embargo, profundamente agradecido. ¿Por qué -dirá usted-, si yo lo único que he hecho es llamarle puta y eso? Joder, ya me he desubicado, bueno, ahora quería decirle que sus joyas, esa basura de la que dota a sus dedos cuando teclea en mi blog, es capaz de traerme a mi José Antonio a la cabeza y, ahora que llego a casa, puedo estar orgulloso de que él no haya escrito su último, por el momento, mensaje de sabiduría. Pero dije que me había extraviado y era cierto ¿Comprende ahora por qué escribo en un blog? Yo me extravío. Le quería explicar lo de su mensaje en el que insulta a sus prejuicios para después hablarme de los míos. Soy repugnante, esto es como el estribillo de su canción, pero yo nunca dije que yo no lo fuera y que usted sí, de hecho usted me parece un encanto y ojalá sea más ducha en escribir en este sitio. Aburrido, sin embargo, me ha parecido que se lo llamaba a todas las dotes que usted ha mostrado aquí hasta su último mensaje, y de hecho es en lo único que si hacía mí fuera estoy en desacuerdo, pero usted no es aburrida, hasta cabe todo el abecedario para describir su coño. Perdone que repita esto, me ha encantado la metáfora que ha usado para hablar de la libertad de expresión -o de impresión, en su caso- usando la palabra con la que, sin duda, ha desarrollado todo su “discurso” (entrecomillado por ello, y al que yo doy tanta importancia debido a que mi José Antonio necesita unas vacaciones en algún lugar de esa naturaleza -qué bien nos vendría una reposición del servicio militar-). Lo de plagiario lo entiendo, en serio, me he podido dedicar a ello como versionista de textos de otros idiomas, muy mal pagado, pero sí he cobrado por meterme en la piel (hay que ver cómo tiran el dinero algunos editores) tanto de egregios estilistas franceses e italianos como de un alemán mocoso famosete y medio roquero. Terminas haciéndote y tu trabajo y tus trucos terminan saliendo a la luz, aunque sean atribuidos también los aciertos a los genios, esa ralea de gentuza a la que usted sin duda pertenece. Lo de la academia de piso pensé que a lo mejor se refería a cuando yo era estudiante o cuando trabajé en una llamada escuela de letras o de ideas. Me pagaban una mierda y me trataban peor. He llegado a pensar que era usted una de esas escritoras famosas de España a quienes yo servía licorcitos o una ninfómana de cuando trabajé para el consulado, efectivamente, pero eso ya ha sido cuando he respirado aliviado de que usted no fuera mi José Antonio. Y es que mi José Antonio jamás presumiría de conocer lo que es la virtud, y menos aún de ponerlo en sitios públicos, mucho menos después de haberse descrito latente en el patio de algún colegio de esos donde solíamos llamar a los demás cosas al tiempo que sacábamos a la luz lo que éramos. Pero usted me cae bien, sin embargo, y estoy pensando muy seriamente poner en mi lápida “Hizo virtud de sus facultades reducidas”.

12 comentarios:

José Antonio dijo...

¿Dónde se comenta ésto? ¿Aquí, o en la entrada "cenizas de amor, domingo eterno"?
Responda pronto, por favor. Gracias

Alberto M dijo...

No, es que me decía el blogger que no podía, que tenía que ser más corto y malhumorado. Como quien pusiese Zorra y se corriese y ya está. Lo único que dijo Deleuze que valía la pena fue: La red es un sitio donde había pescado. O no.

Anónimo dijo...

Hay pescado, por eso vuelves a mirar si la anónima ha vuelto a escribir. De mi no importa tanto el coño sino hasta dónde. Salvarte el alma perdida. Extraviada: cabe mucho dentro de tí y desperdicias el hueco llenándolo del excremento de otros y de tu conmiseración a tu enfermedad mental.

JAL dijo...

FE DE ERRATAS: Las erratas, contritas, piden perdón por sus faltas.
Haré este comentario porque no es mío, sino de un tal Iván Espinoza Riesco.
Al césar lo que es del César, porque el compromiso está en las manos (sic).
Un abrazo, Alberto...
Por cierto que mi nombre de pila es José Antonio, ¿debo sentirme aludido? ;-D

Alberto M dijo...

Pues claro que miro si has vuelto a escribir, anónima de mis entretelas. De hecho, lo primero que me dije cuando me llamaste repugnante fue: esta colega lo que quiere es salvarte el alma, muchacho! Un beso, hoy estoy muy triste, te dejo esta canción para que bailemos: http://www.youtube.com/watch?v=sDVgd1Msamw

No tío, Jose, tú a tu bola. Me encanta verte por aquí. Tenemos que hablar hoy además. Un abrazo,

Alberto M dijo...

jo, anónima, cariño, me has enamorado hondamente, estoy entrando todo el rato a ver si te veo. Mientras no vienes te dejo una rancherita a ver si nos inspira un poco:

http://www.youtube.com/watch?v=G03edz_1DmE

Anónimo dijo...

Alberto, no hagas caso de las apariencias. ¿Ves? Coincidimos en gusto musical, por ejemplo. Yo también 'te doy una canción...': http://www.youtube.com/watch?v=9vEBPYfy1GM

Enjoy. Y purga de dentro lo que no es tuyo. En cuanto al amor, olvídate. Yo no tengo sentimientos. No puedo. Todo en mí es mecánico, físico. El pensamiento, el sexo, todo.

Alberto M dijo...

anoto. Yo tampoco tengo corazón.
Y sí, me encanta este Jockey full of bourbon.

Anónimo dijo...

Más cosas en común. Sin corazón y llenos de alcohol. Pastillas. Falta tu criterio. Podemos ser dos desalmados con criterio. Date forma a tí a través de las palabras. No le des forma a las palabras con un papel que te asignas tú. Podemos ser feos, pero tenemos música dentro. Ya lo ha dicho alguien esto, ¿verdad?

Alberto M dijo...

Yo soy muy hermoso, reina

Anónimo dijo...

Los cojones, colega.

Alberto M dijo...

(con esto me he reído mucho)