viernes

Days

Me acerqué a la tumba de mi abuela. No había flores. Me senté. Dije cosas en voz alta. No había nadie. Llegado un momento supe que debería acercarme al metro. Lo hice. Estaba lleno de gente que hacía teatro. Yo había cogido a la belleza durmiendo y la había desfigurado con un cutter. Me puse los walkman. Tras matar a la bondad, quise, se apiadase de mí la gente buena. Mi cuerpo era capaz de abrirse como las puertas de un armario. Allí estaban mis órganos, en el momento en que la voz decía que el andén estaba un poco separado. No sabía en qué estación estaba. Salí y me metí en un bar. Tengo dos euros, dije, quisiera una cerveza fría. Me la sirvieron. Pedí un bolígrafo y estuve anotando en una servilleta los teléfonos de las personas de las cuales me acordaba. Eran tres. Me acordaba más de sus números que de sus nombres. Sus nombres, sí, me la traían floja. Yo sólo quería volver. Había sentado la voluntad en el sillín y pedaleaba a bordo de una ciclostatic. No quería, en realidad, volver. Era esta la cosa. Yo no sabía pero, sin embargo, di mi primer sorbo. La cerveza siempre está riquísima cuando está bien fría.
Hice la primera llamada y le pregunté quién era. Jeny, dije, te quiero. Ya no sabía qué más añadir. Ella me preguntó qué tal estaba. Dije que bien, apenas tenía dinero e iría a mi casa. Eso fue todo. Le dije que la quería también, pero no sé si lo oyó. La tarifa del teléfono la paga mi madre. Me estuve tocando un ojo hasta desenroscarlo. El tipo del bar me dijo que si quería otra cerveza que le diera también mi reloj y dije que sí. Se trataba de un pobre gilipollas. Le pedí un sacacorchos y me lo metí en la garganta. Rápidamente vi cómo el bar se iba llenando de paisanos que miraban mis formas y aplaudían. Tosí. Era tan deprimente que pedí un tenedor para extirparme los testículos. La gente, en su natural condición, no paraba de aplaudir. Empezaron a invitarme a vodkas. A mí el vodka me encanta. Luego me vi rodeado de mujerzuelas que bailaban. Les pregunté de qué pueblo eran, pero nadie me oía. Me fui del bar dando tumbos y, ahora que escribo esto, no sé aún qué día es. Suerte tengo de que me han dicho que hay una exposición o no sé qué gilipollez a la que ir. Ya me estoy vistiendo de nuevo.
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12 comentarios:

Sheela na Gig dijo...

Ola Prin...Creo que el rollo gore ya lo has explotado demasiado..aunque lo contrapogas a la pureza del amor por Jeny ( recurso éste la mar de efectivo)no creo que debas enviciarte con el...Esta vez 6,5...
Tú suspéndeme los míos que no pasa nada.
Besitos enano

Alberto M dijo...

un 6´5 ¿Pero...?

Bellaluna dijo...

Al, he visto que estos días... No te dejes. Hay mucha idiota.

Ven, déjame que te abrace, ven...(Ya no me dices nada, y eso te lo perdono, pero no lo de los testículos: me ha dado un poco de asco).

Beso,
L.

Alberto M dijo...

Yo te abrazo siempre, Luna. Faltaría. Y sólo no te perdono cuando no escribes.

Anónimo dijo...

Mira los dos... ¿os laméis el chocho los dos? Dáis asco, yo siento celos.

Jose dijo...

¿Por qué no llevaste tú las flores, aunque fuera una? Parece que estés más peleado que pelado.
Tanto alcohol después debía ser para desinfectar las heridas, ¿no?. Por cierto, seguro que la bondad te perdonó, y también la belleza, que si era la auténtica no es vanidosa... pero por si acaso no peques más, amigo.

Alberto M dijo...

Para la próxima llevaré flores. Una me vez me acuerdo que compré una. Y, de pecar, poco, poco...
un abrazo!

Humberto Dib dijo...

Hola, Alberto, estoy visitando espacios que suelo ver en los blogs de amigos, el tuyo aparece en varios de ellos. Me pareció muy bueno, así que voy a quedarme por aquí como seguidor.
Si tienes ganas, te invitó a pasar por el mío.
Un saludo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Alberto M dijo...

guau Humberto, pues serás el seguidor número 50 de esta cosa. Haré una fiesta de hipermercado.
Gracias por interesarte y me pasaré enseguida por tu blog.
Un saludo!

Anónimo dijo...

te huele la boca a lefa, el cerebro te cuece umbrales y bukowskis, has pisado la pretension. Abusas de dar lastima. Espabila!

Alberto M dijo...

tú no lo hagas nunca. Estás tan hermosa.

Jose dijo...

Jooooo...