domingo

La salsa de la vida


Mi psiquiatra me espera ahí como cada domingo, fumando un puro en su mesa. Yo me siento. Saludo.

- Hola Albertito ¿Cómo te encuentras últimamente?

- Bien.

- Tienes que follar más, Albertito. Agarrar sus nalgas y cabalgar, ponerlas de rodillas para que les entre bien. El descampado, Albertito, llévatelas al descampado y hazles gritar que no les cabe. Hasta por las orejas, Albertito. Luego les echas tu perfume en la boca y podrás ver cómo se lo meten de un trago mientras en su cara se refleja la persona que tú debes de ser, Albertito, todos los días, en el espejo, cada mañana. ¿Has follado desde que viniste?

- ...

- Albertito, tienes que follarlas. Que se enteren de una vez quién es el dueño. Por detrás va muy bien. Primero la ensartas y luego empiezas a cabalgar. Verlas llorar ayuda, Albertito. Coloca delante de su cara el espejo del coche. Ah no ¿Qué tú no conducías?

- No, no me lo saqué.

- Pues otro espejo. Debes de empuñarlas bien, Albertito, como si fueran tu daga, tu espadita, meterla hasta que no sepan decir más que les duele, pero que no te vayas, porque eso es lo que te van a decir las muy putas. ¿Qué has hecho aparte, Albertito, esta semana?

- ...

- Sigo pensando que deberías de follártelas a todas, Albertito. Romperles las bragas en los lavabos y meterla hasta el fondo como siempre te digo ¿O es que no me quieres hacer ni caso? ¿Para qué vienes aquí, Albertito? ¿Te llaman al móvil? Seguro que es tu madre, Albertito, dale recuerdos.

- Hola mamá, ahora no puedo, estoy en la consulta con el Dr. Valverde. Sí. Sí, mamá, iré a comer. No, no he traído más que para la consulta. Luego te veo. Un abrazo.

- Como te decía, Albertito, no debes dejar escapar ni un solo polvo. Igual que están de espaldas tú las coges como si tal cosa. Nada priva de ser cariñoso al principio. Luego ya, cuando sean tuyas... Creo que no me estás escuchando. Ja, ja. En fin, tú a lo tuyo eh nene. No te veo mal aspecto, aunque has de hacerme caso. Ya verás cómo te pones cachas. ¿Has visto a la nueva secretaria? El primer día ella no quería saber nada, Albertito, pero ya me lo he montado con ella tres veces. Hay que obligarlas. Que sepan el compromiso. Ellas luego actúan igual. Sólo quieren leche y leche. Es así. ¿Te gusta mi nueva secretaria? Es lo que hace rotar el mundo. La salsa de la vida. En cuanto salgas por esa puerta le diré que me la chupe ¿Sabes? ¿Y ella qué hará? Te preguntarás. Ella se meterá debajo de la mesa y empezará a lamer como la auténtica zorra que es, por supuesto, Albertito. No te quepa ninguna duda sobre eso. Yo era como tú antes de sacar la carrera. Esperaba, esperaba y ¿Mientras? Pues lo vi claro, Albertito, lo vi claro. Luego sólo era coger la piedra con ambas manos para que sólo se escapase cuando la fueras a lanzar para coger otra.


Al salir de la consulta noté que hacía mucho frío. Me abrigué bien. Esa noche había soñado que estaba en un partido de fútbol entre el Getafe y la Real Sociedad con mis amigos de Alcohólicos anónimos. En el resumen de la televisión yo le decía a mamá dónde estaba sentado. Cogí el metro. Las estufas del metro funcionaban bien. Era un domingo cualquiera. Llamé a mamá. Le dije que llegaría según la vuelta que diera el autobús.
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10 comentarios:

Odile dijo...

Qué bueno, tio!
me ha gustado, me ha gustado :)

Alberto M dijo...

muac

xrisstinah dijo...

jjajajjajjajajjjjaaaaaaa
Mira que ir a pagar por hacer de psicoterapeuta del psiquiatra.

Alberto M dijo...

Xrissssssssssssss...

Erika Molina Prado dijo...

Muy,pero muy bueno!

saludos,Alberto

Alberto M dijo...

gracias, Erika!

William Shakespeare dijo...

Hamlet, 3, I
Ser o no ser, papá, la cosa es ésa:
¿qué te conviene más a vos, bancarte
piola las biabas del destino puto,
o hacerte el guapo si las papas queman
y defender lo tuyo? Morir: apoliyar;
nomás, y terminar, apoliyando,
con el dolor de huevos y la mufa
que nos viene en los genes: la verdad,
qué bueno que estaría. Morir, apoliyar;
a lo mejor soñar, ésa es la joda:
porque, guarda, pensemos en los sueños
que, a lo mejor, al estirar la pata,
nos vengan a joder: ése es el tema
que hace que todo mal dure cien años;
¿o quién se bancaría ser un viejo choto,
las injusticias del poder de turno,
que le haga cara de asco un engrupido,
que una mina lo deje, a los corruptos
de la corte suprema, hacer mil colas
por la jubilación, y que los chantas
se rían en la cara del honesto,
cuando podría terminar con todo
con un tiro en la boca? ¿Quién, acaso,
querría laburar de sol a sombra,
si no fuera por miedo a lo que viene
después que se te para el corazón,
esa tierra de nadie, que te atonta
las neuronas, y te hace andar diciendo:
“más vale malo conocido que
bueno por conocer”; y así, ya ves,
nos hace ser cagones pensar tanto:
cuando decías “no me para nadie”,
“salgo a romper la noche”, “ésta es la mía”
te ponés a pensar, te cagás en las patas
y te quedás en las gateras. ¡Shhhhh…!
Quedate piola, Ofelia, y cuando reces
no te olvidés de las macanas que hice.
(Traducido al argentino por Ezequiel Zaidenberg)

Alberto M dijo...

buenísimo!

campesina dijo...

Buenísima la salsa de la vida, Alberto...se me aparecerá en sueños ese terapeuta sicópata?

Y el Hamlet argentino, excelente.

besos, ahora me iría a dar una vuelta en los buses del Transantiago y me acordaría de ti todo el rato.

Alberto dijo...

un beso, camp. Disfruta de tu viajería! Muak