sábado

Matar zombies

El día era blanco, casi como el pan o más. Los cerezos o lo que fueran esos árboles se movían de un lado a otro. Madrid estaba sitiada. En todos los sitios se oían las mismas cosas que solían oírse en los supermercados. Daba igual que fueras en el metro o montado en un elefantito…

Así se plantean las lecturas que estoy haciendo ahora. Leer está sobrevalorado. No pondré los títulos.


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5 comentarios:

Odile dijo...

Hace mucho que no nos escribimos por aquí, hemos de retomarlo.
¿Has llegado ya al universo de los supermercados?

Alberto dijo...

Lo que tú digas está perfecto, Odililla.

(El universo de los supermercados está varado en un situacionismo de piscinas congeladas)

J. dijo...

"Un hombre entra en su pensamiento, luego en su casa (...)"

Así es, jefesito, así es. Qué bien.

campesina dijo...

Cuando descubres que estás hecho de tiempo, Borges dixit, sabes para siempre quién eres, como Jimmy, como tú (aunque tengamos que usar el lenguaje, que es de índole sucesiva, para decirlo)

Oye, éste es un asunto muy serio y tú eres de esos chicos serios que te cagas.

sucesión de besos

Alberto M dijo...

Chicos, ando desconectadísimo y, cuando me conecto, me enreda el facebook con sus alegres mujeronas. Pero volveré eh.
Me enredo en la sucesión besística, Camp.