miércoles

La salsa de la vida 2º parte (en la que ya era otro domingo)


Mi psiquiatra me espera ahí como cada domingo, fumando un puro en su mesa. Yo me siento. Saludo.


- Creo que ha habido un error ¿Usted no vino ayer a hablarme de no sé qué de que se le había pegado un chicle en la bota nueva?

- No, doctor Valverde. Yo vine el pasado domingo y usted me estuvo diciendo que...

- Ah, pues sería otro Albertito entonces. ¿Tú cómo te apellidas, Albertito?

- Masa, yo me apellido Masa.

- Ah, pues sería otro. Otro Albertito. Como sois quinientos mil, comprende que mi memoria tampoco es la de un sabio ¿Sabes? Ah, ya recuerdo... un psicokiller ¿Cómo se llama? Albertito otra cosa, sí. Bueno ¿Y tú qué me cuentas, Albertito?

- Pues yo es que estoy... depresivo.

- Joder, Albertito, ostias, no me vengas con esas ¿Sabes lo que es un agujero negro que sin embargo no es eso con lo que se gana la vida la actriz negra que hace de pilingui en la película de Woody Allen? No se puede andar así por la vida. A mi hijo le ha atropellado esta mañana el autobús del colegio ¿Y yo qué he hecho? Me he venido a trabajar. A atender, joder, mi consulta de los cojones.

- Yo conté hace dos post que...

- ¿Y a mí qué me importa, Albertito, basura fascista? La vida son dos días. Mi hijo y su pierna ¿Cuántos días son eso? Además antes estaba enrollado con la puta de mi secretaria, pero ahora dice que la tengo que subir el sueldo. La muerte, mientras, está rondando. Ronda por nuestras cabezas, por nuestros coches, por nuestros malditos teléfonos móviles. Eso es la muerte en toda su plenitud. Una cosa que un día se lanza a través de una ventana y se dice ¿No debiera haber habido un cristal con el que chocar antes? Eso mientras se precipita desde un piso número 12 hacia el suelo. Es entonces cuando, Albertito, eso nuestro intuye la vida. Es en ese puto margen en el que estamos cuando no estamos aquí charlando, querido Albertito.

- Yo escribo un blog en el que...

- Mierda, Albertito, el mundo, el mundo más que a una naranja se parece a una puta pera. El otro día van y me llaman del pueblo. La Eustaquia, que se ha muerto. Esa anciana era sabia ¿Sabes, Albertito? Si te miraba comprendías que eso era la puta vida, que la puta de la vida miraba con los ojos de esa anciana, que la puta vida, cuando la señora Eustaquia estaba dormida, se recogía en las profusas arrugas de su frente, que la vida se arropaba con cualquiera de ellas y amanecía cualquier día, con la fuerza de un batallón, a acercarse a la puerta que daba a la calle para barrer un felpudo que hacía tiempo nadie pisaba. Y en el felpudo, querido Albertito, ponía Welcome ¿Una broma de su hijo el abogado que nunca tuvo tiempo de acercarse a ver a su pobre madre, la Eustaquia? Albertito, de verdad, no me vengas hoy con ostias.

- Sr. Valverde, entiendo su...

- La vida son dos días, Albertito. Un día está nublado y al siguiente el sol, de ponérsete en la cabeza, te ha creado una jaqueca que me río yo del hielo en la cabeza. Te llaman, Albertito, debe ser tu madre. Cógelo.

- Hola mamá. Sí, perdóname. Sí estoy en la consulta con el Dr. Valverde. Sí, comeré un bocadillo en el camino.

- Pásame el teléfono, anda.

- Oye, que se quiere poner, mamá, sí, volveré en seguida.

- ¿La madre de Albertito? Tiene usted un hijo estupendo. Yo creo que aquí hay madera para hacer de él un deportista de élite. No se preocupe. Su hijo es una de las personas más inteligentes que he conocido. Venga, un abrazo. Cuelgo, que me está contando el chiste ese de la burra ¿Le conoce? Albertito cuenta muy bien los chistes. Un abrazo, señora y no se preocupe. Le paso a Albertito.

- ¿Mamá? Ha colgado.

- Ah, bueno Albertito, son cosas que pasan. La vida, te decía, es una absoluta basura. Un día viene el camión de la basura y tú no puedes estar seguro de que no se te lleve porque quién te garantiza a ti que no formas parte de todos esos vidrios rotos.

- ...

- ...
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4 comentarios:

J. dijo...

El doctor Valverde, qué tipo.

Alberto dijo...

otro semejante nada más. Ya caerá.
Un abrazote,

campesina dijo...

Cóbrale a ese doctor, Alberto, una consulta de esas debe ser cara. Y no te vayas del blog..eh?

besitos

Alberto dijo...

uy, Camp, el blog. Es un no-parar. No sé si asesinar al tipo que me lo hizo. De momento, le estoy agradecido. Aunque no mucho. Debido a hacer el blog rechacé trabajar mucho más de cara a editoriales.
Un beso.