domingo

Have you ever really love a woman

sobre seducción ;)

Esta mañana me he suicidado al revés, de muerto a vivito. Es muy facilito, amiguitos. Sólo hay que disparar apuntando bien (bien es normal, en ello, al tajo y ya está, como si estuvieseis llenando una jarra de líquido con otra, sin que se caiga nada fuera, así de sencillo) a la cabezota propia, y luego, después de haber apretado el gatillo, levantarse para contar hasta tres. Y ya. Se siente uno como nuevo, leche. Y no existe el blog, pero tampoco las otras típicas preocupaciones diarias, como comer, la familia, trabajar y eso.
Se siente uno que, ostias, dan ganas de repetir.
Ayer estuve en la sala Room, que es uno de esos sitios que le gustan a Yara, tomando agua del grifo. Bajé a los baños y me puse a mear y, al lado mío, la voz del hombre que doblaba a Jimmy Coburn dijo: Eh tú. Soy dios.
Tenía los ojos de Alejandro Gándara, la nariz de Juan Manuel de Prada y la perilla de Constantino Bértolo. Luego miré más hacia abajo y se me descongestionó cualquier coqueteo con mis pensamientos de cuando hago pis.

- ¿Y qué hace aquí, señor?
- Estaba mosqueado porque no ves mis señales. Quiero decir, las ves, pero pasas de ellas. Joder, eso no se hace, Albertuchico. Me cuesta mazo de curro diseñarlas y tú, con tu pasotismo, me obligas a que piense ¿Todo esto de la creación, para qué? Si yo hago una señal, a ella, neng ¿Me entiendes? ¿Te imaginas que todo el mundo pasase así de las señales? Ha habido mucha gente que se perdió en el camino. Mira Poli, el potro de Vallekas, sin ir más lejos. Yo le envié señales para encaminarle hacia su destino: la política internacional. Fue poco después de la somanta que le metió mi niño, el negro zumbón Whitaker, que también era una señal enviada por mí. Y mira.
- Pues...
- Tú, a estas alturas, si hubieras seguido mis señales tendrías un corral lleno pollos y gallinicas, una mujer que te querría y dos hijos con ricitos, pero te empeñaste en que tenías que escribir y escribir y el blog y Umbral y el premio Planeta y toda esa mierda. Ahí voy. Yo me di cuenta de que tú estabas obcecado y, entonces, te convertí en un icono, como a Kafka, a ver si así dejabas de escribir. Pero no, tú empeñado, ahí, como Fernando Marías.
- No entiendo.
- A Kafka no lo lee ni dios, doy fe, quiero decir ahora, algún jovencito va y se lee algún cuentillo, pero en cuanto creen haber entendido el icono, en cuanto creen haber salvado sus pelotas de cara a una cita con una muchacha que también lo ha hecho ya suyo, van y lo dejan, allí, en esa jaula que pertenecerá a ambos para que manoseen sus barrotes mientras piensan en otras cosas típicas de hoy. Kafka es un bote de cocacola y todo lo que le rodea está dentro. ¿Lo entiendes? A la derecha está Max Brod, nuestro hombre, ya sabes, el que nos interesa de veras, y a la izquierda ¿Quién coño está a la izquierda? Eso, Albertuchito, tú ponme caras, a la izquierda sólo está el olor de sus micciones y defecatio, que no es nada más que lo que parece.
- ¿Y yo qué hago?
- Pues no sé, ser bueno, coscarte y esas cosas ¿Sabes? Antes de que subas a bailar con tu amiga te voy a permitir hacerme una pregunta.
- Guay. Dios, estoy siendo muy bueno, he dejado de beber y como moderadamente manzanas como sabes y, además, hago ejercicio ¿Por qué engordo?
- Muy buena pregunta. Te haré llegar la respuesta en forma de señal a ver si te enteras.
- ...
- Ah, tienes que leer más a Harold Bloom, coño, que no lo lees casi nada y está triste.
- Pero si ya lo he leído.
- Que leas a Harold Bloom, coño. Una vez más y otra, hasta que te mueras del rayo.
- ¿Del rayo?
- Emm... Que leas a Harold Bloom, coño.
- Espera, Dios, mira, ahora te lo he llamado con mayúscula, oye ¿Es verdad que en Latinoamérica hay un club de fans de mis ficciones literarias?
- Venga va. No es serio, pero sí. La sede es una plantación de Lophophora williamsii. Te lo digo para que te hagas a la idea de la gente que te lee.
- ¿Lopho qué, Dios?
- Bueno, que te den.

Y se evaporó. Yo no sabía qué hacía aún con la minga fuera. Me abroché y pensé en lo que dios me había dicho, que tampoco era gran cosa comparado con el hecho de hacer pis a su lado. Así que me apañé y subí a buscar a mi amiga Yara. Pero no la encontré. Encendí un cigarro y me puse al lado de unas muchachas con imperdibles en las narices. Dije: hola. Sonreí de nuevo y volví a decir hola y así hasta que una persona me tocó el hombro y me dijo, con la voz de Rosa León en Nuestro pueblito, doctor, ¿Sabes quién soy, no?
¿Andy Warhol? Dije. No, dijo. ¿Belén Gopegui? Dije. Frío, frío, dijo. ¿Casanova de viejo en la biblioteca? ¿Stephen Hawkins curado? Pregunté. Casi, dijo, soy el demonio. Ah, dije. He estado hablando con dios antes, añadí. Ya lo sé, me dijo, soy el demonio, hombre, me entero ¿Sabes? No, lo siento, dije. Oye, me dijo, que yo que tú no le haría caso eh. Yo creo que deberías seguir así, normal, leyendo a Albertotito Olmos y a Bellaluna y a Odile Lautreamonde y a Jose y a Campesina... ¿Harold Bloom? ¿Pa qué? Dijo el demonio.
No lo sé, me lo ha dicho dios, dije.
¿Y por qué no lees a Chomsky? Dijo el demonio.
Es que ahora estoy leyendo los diarios de Kafka, le dije.
¿Y qué tal? Dijo. Le dije que me molaban más que los de Musil y los de Gombrowicz.
Qué guay, dijo el demonio. Oye, dijo, cómo mola tu reloj.
Es del detergente, dije.
Cómo molas, dijo. Oye ¿Cómo queda mejor El demonio o Satán?
Mmmmm, Satán.
Ah, pues lo tendré en cuenta. Ahora me voy a comprar al H&M y a Zara. Pásatelo bien y sigue yendo a alcohólicos anónimos y siendo del atlético de Madrid, que va a hacer el ridículo el domingo en el Bernabéu.
Encantado, Satán, dije. No sé si estarán abiertas a estas horas las tiendas o si a ti te da igual eso, añadí.
Hasta luego, majo, dijo.

Como Yara no estaba me fui a saludar a Xflash y decirle que me piraba. Ya en la calle estuve pensando. Y pensé, y pensé. Y, luego, pensé y, más tarde, me vi en el espejo del ascensor y luego abrí la puerta, tomé un vaso de leche y me metí en la cama, aunque primero la abrí, la sábana. Al día siguiente desayuné crispis y volví a pensar y luego conté hasta tres, pero empezando por el tres, y moló mazo, y me tenía que ir enseguida a clase si no quería que me pusieran falta. Y llegué, llegué. Y llegué.
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16 comentarios:

Alberto M dijo...

jo, nadie me dice nada. Me voy a suicidar!

Alberto M dijo...

ya está, hale, para que luego: digáis algo.

Alberto M dijo...

jaja, ha perdido mi atleti

Alberto M dijo...

mierda, las 22:55.
Un beso

Alberto M dijo...

Es que tengo que trabajar

Wilhelm Kay dijo...

Eres un cabroncete muy cómico. Me he partido leyendo. ¡Cuidao con el rayo!

Alberto M dijo...

El rayo, Wilhelm!
Gracias

José Antonio Lorenzo Ruiz dijo...

Si llego tarde, recuerda: estaba leyendo ésto

Alberto M dijo...

osti! voy a la ducha corriendo!

Muaki

campesina dijo...

Alberto, parafraseo a nuestro Nicanor Parra, el antipoeta que debe ser otro lector tuyo: te regalo la luna, seriamente, no creas que me estoy burlando de ti: te la regalo con todo cariño.

besos, cariños

Alberto dijo...

:) Mola!

Besito en la punta de la naricilla.

Bellaluna dijo...

Alberto, cuidado: dios coqueteaba contigo mientras estabas con la polla entre los dedos. Dado como anda la iglesia -da igual ángel o demonio- yo andaría con cuidado. Además.

Alberto dijo...

el aparato ese siempre ha estado no sólo más allá, sino también más acá, entiendo, del bien y del mal.
Andaré cauto, Moon :)
Muaki.

Jonás dijo...

He de confesarle señor que yo pensaba que usté era tonto, pero tonto del culo, vamos tonto de remate; sin acritud se lo digo oiga, por favor sepa entender; cuando leí su perfil al leer un comentario suyo, un comentario realmente seductor que me atrajo como las margaritas a los cerdos a este bendito lugar tan rojo, pero fíjese que ese no parece ser su problema, quiero decir que eso no parece ser un problema para usté, ser tonto le decía, porque y esto lo digo muy en serio, ha hecho de ello un oficio, un diletantismo tan grosero y gamberro y obsceno y perverso y trágico, tan actual, tan de nuestros tiempos y de este formato, el blog, una tautologia tan fabulosa del pensamiento de nuestro tiempo oiga que no puedo más que rendirme a sus pies, muy en serio se lo digo, oiga.

Por lo demás me he reído, mucho, en dos ocasiones, de hecho, mucho y se lo digo muy en serio, se lo dice un tipo acostumbrado a no reírse, pero habría de añadir, no me ha quedado muy clara finalmente la distinción que ha hecho entre la maldad-buena y la bondad-mala, vamos que no me ha quedado muy claro si leer a Luna Miguel es algo recomendable y para quién, si usted fuera tan amable en responder.

Sin otro particular y en espera de su respuesta aprovecho para enviarle un cordial saludo, a sus pies D. Alberto.

P.S: Le ha faltado por mencionar algún diarista que otro de " El mal de Montano", pero me ha gustado bastante la selección que ha hecho.

Alberto M dijo...

Quizá es algo tonto mi perfil, me parece bien, quizá escribo post tontos a veces y a veces no, también me parece bien, don Jonás. Quizá incluso soy tonto, en fin, tampoco me es algo como quien dijese: del otro mundo, que lo hago porque sí y eso pudiera ser bastante tonto, tampoco me es una cosa tremenda. Agradezco la generosidad de su comentario, Jonás, y me parece también muy bien si con escribir mi blog, que es este, y de quien quiera leerlo e incluso comentar -suelo responder y lo hago encantado- me sale una cosa pongamos bella o maja o hijaputilla. Que quiero hacerlo bien y propio es circunstancial, pero sí, D. Jonás, le aseguro que lo hago así y le agradezco su nota con respecto a ello.
Sobre los enlaces que figuran en la parte derecha de esta pantalla, son los sitios en los que me gusta entrar a veces, como hoy por ejemplo, y también hay muchos en los que entro y me gusta, y no están. Soy muy despistado y procuro que eso no tenga importancia. No sabría añadir mucho más sobre la posibilidad de los escritos de, por ejemplo, Luna Miguel y, si así fuese, tendría claro de que, de no querer callarlo, lo comentaría en su lugar. Pero eso es una cosa mía, algo paleta a lo mejor.
No he leído casi al señor Vila-Matas, salvo auqel "Suicidios ejemplares", que me gustó mucho y el laureado (para mí más flojo, aunque interesante cuando lo leí), aquel de la literatura portátil. No está de más y entiendo a lo que se refiere -y tiene usted mucha razón- en que no habría venido a mal señalar algo de eso en este escrito que me recuerdo que hice un día porque no podía dormir, pero creo que queda señalado -bien cierto que no de una manera explícita- en la lectura del personaje "Dios" de este relato sobre Kafka, implementado, de alguna manera seguramente poco racional -rara-, por la referencia que hace a Harold Bloom.
No se me ocurre mucho más, me alegro que me lean caballeros inteligentes y discúlpenme si dedico más palabras a las señoritas, en ocasiones. Esto es sólo un puto blog de internet, no sé. Y me gusta añadir que España es asquerosa y que yo soy español también, pero la literatura y la solemnidad también son asquerosas, y España de nuevo.
Muchas gracias por su tiempo, don Jonás. Atte.

Alberto M dijo...

Todo está bien, perdón. Un abrazo.
Encantado Jonás.