martes

los poetas y la droga

Cuando te peleas con una pared de cemento no necesariamente vas a comprender algo. El dolor siempre ha estado muy sobrevalorado. ¿Aún no ha probado usted a meterse unas simples pinzas por la cadena de huesecillos? Bueno, tampoco es que tenga por qué hacerlo, pero tenga muy en cuenta que sólo se vive una vez.

Mis escritos, sorry, son sólo una tuerca que aprieta lo mucho o poco enfadado que ande un oso en el interior de una caverna que no hay ninguna certeza de que exista. Deseo de vivir a sabiendas de que, a cambio, realizas como ofrenda a, por ejemplo, una vacaburra o ex novia, tu propia vida. Y es también deseo de estar mejor y ser bueno precisamente porque no lo eres.
Adoro los poemas de los niños. Los niños no necesitan que, por ejemplo, el presidente del gobierno les explique que la luna es un globo que se me escapó para saberlo antes que él. No hay dadaístas antes que niños. Yo estoy loco y una vez que me dejaron dar una conferencia dije que Tristan Tzara era una mierda que había pisado un chicle antes.

Al fin (y al cabo) Albertuchico sólo era alguien que no dormía por las noches, antes de leer, por ejemplo y con poca idea para el inglés y también poca para el escrito, los versos de Larkin que dicen: Think of being them! / Hearing the hours chime, / Watching the bread delivered, / The sun by clouds covered / The children going home / Think of being them.

Yo amé una vez y observé cómo la silla de mi habitación se iba llenando de andenes vacíos. Hoy, según también el amor, nuestro Albertuchico sólo es alguien que busca trabajo a la sombra de una manzana y, cuando esta sombra mengua, permite su pensamiento en un caballito de madera que se llamaba Martes. La vida, la alegría, aquí cabe hasta el pesadísimo Neruda y su Confieso que he vivido, que, pensó Albertuchico, debió de llamarse Confieso que Albertuchico opina que estoy más vivo callado.

A Walt Whitman yo tampoco lo entendía, me decían ¿Pero cómo no puedes entenderlo? Y yo decía: Que no lo entiendo, coño.
Si todo se metaforiza en todo ¿Cómo distinguir a una persona de una pera? Fue, sin ser primero, al menos una especie de primer desfasado, siempre tan en extinción, como advirtió Virgilio. A mí lo único que entendía de Whitman era su barba.

Ya lo he dicho muchas veces, a mí, del rock, me gusta Terry Eagleton.

Neruda era un admirador bobo de Whitman yo creo, sólo que, a diferencia de Whitman, era tonto. Procuró vivir en paleto con una boina calada, creyó que no lo fue, sí, pero lo fue. Incluso fue ese escritor del amor que renunció a un hijo suyo porque era mongolo (sí, este gran amante de los carteros y de los perros). Me enteré en el blog de Rafael Reig, que nunca sabré de dónde saca esas informaciones.
Los versos más tristes de la noche se perdían en un aguacero manido y de verdad, un jueves, en París, donde el pensador llamaba a su génesis Poemas humanos. Lo que hace enorme el pensamiento de César Vallejo es que, tras un verso, solía venir otro.

Y luego, de la música experimental, me gusta mucho Mestre. Una especie de Rosa León que nació para servir a la imaginación de una peseta dentro de una alcantarilla. En serio amo a ese hombre extravagante. Fue una sorpresa leer, de nuevo, en el metro su Casa Roja. Si el ya citado en estas memorias Philip Larkin provocaba incendios en una miga de pan amada por las palomas del rascacielos de enfrente, Mestre nos enseña el corazón del árbol que aprendió un día a pedir auxilio, por ejemplo. Disculpen la precariedad de las imágenes. Yo, como Ruano, sólo escribo poesía para hacer dedos, para entrenarme con mis tonterías, las de aquí, las de allá, las de mamá y las de papá. Del flamenco me gusta Paco Umbral. Y del jazz Cristóbal Serra.

Me he levantado temprano para solucionar papeleo en la uni. Se me da muy bien el campus. Hoy he estado haciendo preguntas en clase. Disculpe, maestra, tanta pregunta tonta pero ¿en qué consiste un alumno? Por lo visto había que leerse antes un libro para entender las cosas. He ido a buscarlo y un colega con barbas me ha dicho que no lo traían hasta la tarde. Mejor, he pensado, a mí hoy me apetecía John Fante, un novelista genial que explica, a lo ruso, lo que es crecer y regresar (tropezar con la maldita piedra que siempre ha sido uno mismo el que ha puesto ahí). Y nada, bien. La tarde-noche en AA. Maravilloso. Un paseo por Madrid en el que me he perdido y recuperado horas más tarde ya en el búnker. He puesto un bolero. De los boleros el que más me gusta es Bruno Schulz.

13 comentarios:

Bellaluna dijo...

Es como la guerra, Alberto. De la guerra lo que más le gusta a la gente es follar

Jose dijo...

Un abrazo, Alberto

Alberto M dijo...

Gracias, queridos amigos

Jose dijo...

"Problema de Física nº 50: Trocitos de hojas de té en el agua.
Al remover el té en una taza, saque la cucharilla: verá que los trocitos de hojas de té que
estaban moviéndose circularmente por la periferia del fondo se agruparán en su centro. ¿Por
qué?
La causa por la cual los trocitos de hojas de té se agolpan junto al centro del fondo de la taza,
consiste en que éste ralentiza la rotación de las capas inferiores de agua. Por ello, el efecto
centrífugo que tiende a alejar las partículas de líquido del eje de rotación, es mayor en las capas
superiores que en las inferiores. Dado que los bordes de la taza son bañados más intensamente
que su parte baja, en la capa inmediata al fondo y junto al eje el agua estará menos agitada que
arriba.
Es evidente que en resumidas cuentas en la vasija surge un movimiento rotacional dirigido desde
su centro hacia los bordes en las capas superiores y desde los bordes hacia el centro en la capa
inferior. Por consiguiente, junto al fondo debe surgir una corriente dirigida hacia el eje de la taza,
que aparta los trocitos de hojas de té de sus paredes elevándolos simultáneamente a cierta altura
por el eje de la vasija."

Me pareció pobre mi comentario anterior y, perdona mi arrogancia, he decidido incluir el vals entre tus gustos a la fuerza, cautivándote con este texto poético a la par que descriptivo.
Creo que con él pueden trazar sus hermosas evoluciones los bailarines.

Por cierto, es un extracto del libro "¿Qué sabe usted de física?", de Yakov Perelman.

Un abrazo,

Jose ;-)

Odile dijo...

Te acabo de enlazar, ahora vendrán a tu blog las jóvenes filológas para adorarte.

:)

Alberto dijo...

Jose, tío, Jakob Perelman debería de ser una puta lectura obligada en primero de la LOGSE. Un abrazote.


Odile, joven y hermosa poeta. Si este blog tuviese una cuarta de la honestidad que tiene el tuyo...
:) Muchísimas gracias (estoy escuchando hear my train a coming!!)

Anónimo dijo...

Supongo que me recuerdas, yo, te reconozco en lo genial de tu relato, está claro, que has vuelto. Y ME ALEGRO TANTO...espléndido, tanto como tu ser, Alberto. Me iré a pensar , un rato en Neruda y su hijo, por supuesto , en tu amigo, Rafael Reig...Te quiero amigo Alberto...y me enorgullece que seas mi amigo. Como sabes.

Alberto dijo...

mi amigo Pablo, Aluche?

si así es siempre estoy esperando tu regreso.

PD: No sé si podría decir que Rafael Reig es mi amigo. Es un tipo que desde luego admiro y con el que me tomo unos alcahueses muy a gusto. A veces lo he confundido, en momentos de desfase, con el demonio. Hace mucho que no le veo.

Un abrazo, y ojalá yo haya vuelto sí, ojalá haya vuelto. Muchas gracias

Anónimo dijo...

a ver si aciertas quien soy me perdí tu nacimiento por que en aquellos años no se llevaba que el padre estuviera presente,


un beso muy grande

Alberto dijo...

propi please

Anónimo dijo...

Un saludo desde un pueblo de Segovia, y desde el antiguo Bar de Marcial. Gracias por tus ánimos ayer en el partido.

Alberto dijo...

estuvimos a punto de ganar y esos cafres ni se dieron cuenta.
El placer fue mío.

Alberto dijo...

a la próxima les metemos ocho, y hacerdme caso, joder, si digo que Pepito le tiene que asustar al cinco!

Un abrazo