viernes

I would have done the same things / even in there were no death

A JC Arteche,
Antes de llegar al búnker he observado que no había luz en la calle. Para llegar al piso me he fiado de la escasa iluminación que, en la distancia, salía del rótulo del bar de Pedro, que hoy aún -rareza- estaba abierto. Una vez allí he mirado dentro a gente empujándose. He pensado que, en otro día, eso hubiera hecho que entrase. Pero hoy no lo he hecho. Bastante tenía ya con cómo me apretaban los zapatos. Mis pies son muy estrechos, Jeny, te lo quería contar. Hoy, de todos a los que he llamado, sólo ha cogido el teléfono uno o una. Él o ella pensó, dijo, que yo era otra persona, a pesar de que suelo serlo, quiero decir, normalmente.

Aunque siempre suelo tropezar con algún cadáver de camino a casa, hoy he estado a punto de tropezarme con un niño vivo. Pero al final todo ha salido bien. He tenido los suficientes reflejos y logrado esquivar. Apenas me ha costado medio paso atrás y girar la cadera. Cuando me he dado cuenta de mi hazaña, aproximadamente 20 minutos más tarde, me he sentido muy bien. Aunque eso se pasa, claro. Pero, en fin. Quizá sea mi postura, no lo sé. Desde que nací, hace muchos años, adopté la manía de pisarme la cabeza y aunque, bien pronto, me fue manifestada una cifoescoliosis, mis hombros han resistido bastante y cualquier persona que se encuentre enfrente de mí me puede mirar hasta incluso a los ojos.
(El domingo pasado estuve en mi pueblo, Valseca, con mis padres comiendo y luego con Enrique a ver a los chicos, que jugaban en Villacastín. A la vuelta, en el bar de Marcial, me encontré a Maribel que, en un piropo, me dijo que mis ojos son muy alegres. Ella es mi amiga, yo lamento mucho no verlos así, claro, y aunque he intentado entenderlos cuando los cierro, no lo he conseguido. Ni siquiera he progresado. Absolutamente nada.)

Algunos días visito la facultad e incluso asisto a clases. Allí, y esto no está necesariamente mal, la mayoría de las cosas que existen me hacen sentir torpe y viejo. Lo veo en el reflejo de mis babas. Pero cuando he escuchado al demonio no le he hecho caso. Tengo un truco. Cada vez que me habla, me dirijo a los servicios y bebo agua. Funciona. Y debo hacerlo incluso aunque implique importunar el sonido de un aula.
Hoy he comido, por cierto, con una chica preciosa. Quería decirlo. Medio menú y, luego, café. Después me he comprado dos libros de Leonard Cohen -mi nueva amiga me ha ayudado a seleccionarlos- “Flores para Hitler”, por la mitad ahora y “Memorias de un mujeriego”, que aún no he abierto.
Perdón, no quisiera perder el hilo.
Llévame a casa, mamá. Echo de menos que los demás no estén.

En la noche, ya dije, he vuelto de AA andando. Es un trecho hasta casa, pero me gusta. Quien haya sentido paz alguna vez a solas con algún amigo o madre o novio o lo que sea creo que entendería esto que quiero decir. AA me proporciona encontrar a una persona que no es la que refleja la papelera de metal que tengo en la cocina al pulsar con el pie para vaciar el cenicero. Es una persona que no necesariamente me gusta, pero que respira y eso.

PD: Ahora estoy pensando que quizá te hayan estado pitando los oídos porque no tengo ni idea las veces que te he mencionado para mis adentros. Aunque, qué putada, no recuerdo tu jodido nombre.
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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese dibujo...¡espeluznante! ,no lo tengo claro, pero me recuerda...lo que nunca , nunca debería recordar. Tu relato me parece perfecto, o imperfecto, no sé, pero , de nuevo genial. De lo mejor...Y yo soy tu amiga, y te quiero, pero , no te compadezcas demasiado, lo justo...Agradece poder pedir a tus padres que te lleven...lo que sugiere tu dibujo, ( a mí), es lo que recuerdo a diario, es lo que tengo...Genio, sé mi amigo, un poco de cariño , me vale...A veces, no puedo con el teléfono, porque no puedo con la vida...Sí que progresas, en todo...

Bellaluna dijo...

Para mí Leonard Cohen está sobrevalorado, es sólo un buen somnífero, pero es cierto que se le tiene un cierto agrado. Los poemas de 'Flores para Hitler' son palabrería anfetamínica de imágenes ingeniosas. Sólo es su voz.

L.

Alberto dijo...

¿Fai? No, querida mía, no soy un genio y tampoco he conocido a ninguno. Bueno sí, pero unos jilipollas eh, y ñoños, y medio artistas. Un beso

:) Lunera, a mí me encantó leerlo. Besote