jueves

Youkali


ilust: Javi Reta productions

Mis abuelos se reproducen cada cinco meses. Cogen esas ratas bajo el barro y las ponen, todas con sangre, a vivir en casa. Hoy he ido a la consulta de la médica y me he puesto chulo. La esquizofrenia es lo único que tengo. Mi prueba de sanidad, mi evangelio siempre novísimo. Pues eso es lo que ha comprobado herr doctora. ¿Entonces usted tiene esquizofrenia? No, pero sí ¿Sabe? ¿Entonces qué le receto? Lo que le dé a usted la gana. Y así.
Últimamente como a lo cinco personas. No me sacio. Una cacerola de judías pintas con arroz y chorizo. Morcilla, pizza cuatro estaciones y las manzanas de la mañana que, claro, me mantienen en forma, pero es que después tengo que merendar y cenar. Luego de salir de herr doctora, dos whiskies en la plaza. Jameson. Ese whisky de mierda que bebían en el hotel Kafka ese de mierda. Leo a Joseph Roth. Me gustan sus novelas porque son de gente que vive, bebe, se enferma, se repone, va a trabajar, se enamora de putas, se va a la guerra, viene de la guerra, se muere, folla y hasta le sale un hijo por el camino. Hoy: La cripta de los capuchinos. Maravilloso, como todo Joseph Roth. Lo he abierto mientras mi madre se quejaba de mi whisky en la consulta. Eso está muy mal, Alberto, eso está muy mal. Además ahora he vuelto a llamarme Sergio, como antes de nacer. Hubiera sido uno de los Sergios más guapos de la historia.

Nace otro hijo de mis abuelos. Tiene cara de atontado y, antes de entrar en mi habitación, le registro los bolsillos ¿Qué coño es esto? Quería meter una puta piedra de jachís en mi cuarto. Ahora nos la vamos a fumar para que aprendas, le he dicho. Luego he notado que empezaba a ser amigo de este nuevo tío mío y ha sido cuando le he echado a patadas en la cabeza de mi cuarto. Cuando se arrastran porque no se quieren ir lo mejor no es intentar levantarlos sino seguir dando patadas.
Me viene bien fumar jachís. Tres dedales de Jameson, por favor, que quiero recordar el hotel Kafka. Cuando yo vivía y trabajaba allí iba gente de bien, por mí. Por eso se convirtió en un buen sitio de letras. Hoy sabe España que sólo van los hijos de Allende. Sonríen, les hacen la foto y de vuelta para casa. Si por el camino, con eso de salir en internet, les convencen para la columnita de Ámbito (Corte Inglés) pues mira, Felisa, que mi niño lo ha hecho.
Tope guay. Que mi amigo coge y gana el Lengua de Trapo, me dice Ramón Pernas: Aprende.

Por un coño prieto que dejé resistir, El tuercas me sacó del hotel Kafka como a un perro enfermo. Y no volví. Hoy follo con artistas de verdad, aparte con los putos moros.

Hoy he ido a Herr doctora y, mientras sacaba la vista de ese maravilloso cuento que es La cripta de los capuchinos o El peso falso u Hotel Savoy, le he dicho que no se andase con rodeos y que a mí me recetase cosas de verdad: Ampollas chungas. Yo no tengo ningún mal, sino varios bienes demasiado visibles, por eso me dedico al pobre sol de la escritura en casa. Por eso no ando drogándome con historias de diseño hechas para mis wannabees de la discoteca de Brunete. Por eso poto sobre sus aterciopelados cabellos restregados de Pantene pro uVe. Por todo, por nada y por más. En Valseca salen disfrazados con mi yo a la garita y saben, al menos, que les espera un mal día.

Los hijos de mis abuelos, embriones de mí, vienen a comer a mi mano judías sin hacer mientras yo echo helados en la cesta del súper. Plátano, pistacho, nuez, nata, fresa, vainilla, coco, melón, menta y chocolate.
La vida es dulce y las cucarachas tienen patas.

Mientras tomaba whisky en la plaza del pueblo un padre de familia me ha preguntado por oficinas de turismo (Brunete es así) y me he dado cuenta que terminé por aprenderme cada dirección de este pueblo mientras decía Derecha, derecha, izquierda, arriba todo seguido e izquierda otra vez hasta dar con unas escaleras. Se ha equivocado, he visto, en la primera derecha y, he calculado, tarde o temprano iba a acabar esa buena familia en el cementerio. Luego he vuelto a abrir el cuento de Joseph Roth y he dicho a la camarera (17 años y atiende con gafas de sol en la barra de dentro) que pusiese otro.
He dicho qué se debe. Con demasiado grande sonrisa me ha preguntado qué tal y he depositado seis euros en la barra. Ha sonreído más. Yo me he ido. En teoría, iba a escribir algo a la vuelta.
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4 comentarios:

Bellaluna dijo...

No digas tanto Derecha, ni bebas tanto whisky, ni dejes resistir nunca un coño prieto (triste historia, me la deberás traducir).

Beso:

L.

Alberto dijo...

Una muchacha nacida para su coño, maravillosa muchacha, coño de resplandor, omnipresente en su coño, alta y medio erguida. Seguramente un buen plan, y malo también, como todas las mujeres que siempre son únicas.
El amor nos va a matar.
Y el hotel Kafka bien, ya haré las paces.
Un beso y re-bienvenida

Bellaluna dijo...

El amor empezó a matar desde que se lo inventaron los burgueses, ya lo sabes.

Y... ¡Vaya muchacha! De las que interesan... o siempre interesan. Pero estás enfadado (incluso conmigo) y no se nada.

L.

Alberto dijo...

enfadado contigo? nunca. Eres mi musa de blog, por si no se notaba.
Tampoco sé nada.
Te quiero mucho, parisina.