miércoles

Pet


ilu: Moncho (Mopa)

Esto está bien. Me refiero a levantarse a las tres de la madrugada, dedicarse al ayuno y caminar por las montañas. Joder, pues claro que estoy bromeando Que qué otra cosa puedo hacer. Pensar en la literatura (Sabido es que me gasto las propinas de mi tía en chuparles los huevos a los moros de Lavapiés). Adoro a los moros, mi vida es un cántico a todos ellos. Yo, a diferencia de la mayoría de mendrugos que conozco, intento ofrecer sentido a mi vida a través de llevarle la contraria a mis deseos, pasiones -bajas, (ya he dicho lo de los putos moros)- y, más que nada, al amor (porque en este blog apenas se habla de pollas y chuminos, sino de arte mayor, y no me lleves la contraria, diría un amigo de los animales, porque me cago en la puta de oros).

Seis de la mañana. Mi ventana da a un adosado. Cada madrugada imagino sus putas vidas. Sus ventanas dan a la mía (no hace falta ser un lumbreras para ver esto) y, en fin, también supongo que, si quieren -hay mucho ocioso-, pueden, al mismo tiempo inclusive, atinar con mi yo de voyeur. Y ya está, de esto va muchas veces eso que llaman postmodernismo. Así, como si las meninges de los estudiosos de teoría en la complu mereciesen un museo del jamón. He pensado que no sería mal plan que algún lector -lectora sobre todo- de este blog (premiado en numerosas ocasiones en Francia, EEUU, Aravaca y Twitter) me invitase a ver la película Origen. A mí me gustan todas esas gilipolleces, sí. Bueno, en realidad no me gustan, pero me llevo la contraria y, por eso, como ya dije, follo con moros.

A las cinco me he puesto un café y ahora ya voy por el tercer Lagavulin. También tengo Johnny, es para enjuagarme cuando se me ha acabado el licor del polo. Los peores escritores de la historia, así, a bote pronto, son Beckett y Ionesco (mucho peor que Beckett porque quería ser Beckett y, si no llega a ser por sí mismo, casi acaba beckettiano). El mejor escritor de esta mañana es Coetzee (premio La semejante criatura de este agosto) que, a pesar de configurar las bases de sus novelas (Tierras de poniente, Diario de un mal año, Verano) en postmoderno (también lo hace Nick Cave), luego escribe, como diría Pérez Reverte: Pero que muy bien.

Ahora, en el momento en que me pongo mi cuarto Lagavulin, es cuando me siento de nuevo, pero esta vez a recibir premios. El vecino de enfrente ha levantado la persiana. Tendrá que ir a trabajar, pienso, y sacar al perro (adoro a la gente que prefiere dooberman) antes.
Ella (mayor) lee novelas en el porche sobre las doce de la noche. Es así como quiero yo crecer, lloro masturbándome (sabemos que en eso se resume la lírica en Wong Kar Wai)

Me había olvidado de que he quedado para follar con cuatro chicas mestizas. A ver si alguna aparece. Ahora que lo pienso, tengo el Johnny para sacarlo cuando me vienen visitas así.
Tampoco soy el monstruo de cien elevadísimas pollas que dicen, la verdad. Es todo blog. Es todo mitad rana. Cancelo yo la mayoría de las citas porque no he podido dormir, ay, no he podido dormir, ay. El insomnio es ver la vida a cámara lenta y que no te dé tiempo a salvar a nadie.

Yo una vez salvé de la muerte segura a un chaval con la cara llena de tachuelas y tatus en el metro de Madrid. No sé por qué me dio por ahí, pero lo salvé. Me lancé a la puerta en donde se había quedado su diástole, frené el turbo con los dientes y, al día siguiente, la dentista me cobró 40 por una limpieza. La vida es así aunque yo no pueda saber si yo soy así. El chico tragó un sapo del tamaño de Alemania cuando paró el metro (la cosa es que el conductor me vio por el espejo luchando contra la muerte de este hijo nuestro), no dijo nada. Yo le di una palmada y le dije que andase siempre cuidado. Ahora que lo pienso, creo que es lo más gracioso que ha salido de mi boca en toda mi vida.

Ya no existo y sólo me queda amar eso. Ya me voy acercando a lo amoroso en el poeta Cioran, a la vanidad del no-ser difundida (en plural) por Jung, al costado de la tercera intención (en realidad segunda siempre, pero los entendidos dicen tercera) en los escritos de mierda de Derrida.
Escribir esta mañana es convertir el Lagavulin en Johnny y no al revés (no en beckettiano, si acaso más como Ionesco interpretando los sueños del teatro de Beckett). En eso consiste mi jodida disciplina diaria. Porque, para la vida, quiero el Lagavulin.
He de entregar un texto antes del domingo a una nueva amiga editora y sólo me salen incoherencias de las seis y media tipo blog. Eso hago en lugar del mar. Echo de menos a las putas de Saigón.

Me llevo la contraria y, si seduzco -armas de mujer- a las notables, es para sacudirles la cabeza de drogas de su bolso hasta que me quieren sólo para pisar (sobre el cuerpo de este pobre siervo, alguien que siempre está ahí para lo que le eches y que le gusta). Porque no quiero follarte, lo que quiero es que, tras no estallarte la cabeza (porque yo no quise), quieras ponerme la pata chula y lo consigas. Así luego disfruta lamiendo moros, esa cucaracha. Pues claro.

Lo que pasa es que es todo mentira. Yo soy un niño, me encanta jugar al fútbol, ir a los bares cuando tengo suelto y ser amable con todo animal que se me ponga por delante, incluido el vecino del adosado de enfrente, por supuesto.
Y sufro mogollón (y a lo mejor es porque no ayuno ni paseo entre las montañas, que: cosas más raras he visto).
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3 comentarios:

panterablanca dijo...

Yo tampoco ayuno ni paseo entre las montañas, pero no sufro. Les dejo el sufrimiento a los demás, yo me conformo con que me piquen los granos. Bueno, a veces cuando pienso, sufro. Pero no es lo mismo sufrir pensando que sufrir sin pensar ;-P
Besos selváticos.

campesina dijo...

sería estupendo invitarte a ver Origen, así cumpliría también un deseo mío (ver Origen y las 'gilipolleces' o huevadas)y después iríamos a la Quinta Normal que es un parque grande y nos comeríamos una empanada. Bueno, sé que no es una hoja de ruta digamos de interés intelectual, histórico o literario, pero es que yo tampoco ayuno y las montañas se ven desde acá abajo con nieve.. ¿para qué más, Albertito?

besos, mi niño

Alberto dijo...

Besos chicas! ando con las vaques pero ya os contar'e.
Y el que vea la peli, plis, que cuente algo sin destripamientos