domingo

Una mustia paja


Hoy he entrado en una casa levantando un pan y he dicho: Quiero la droga, ostias. Mi madre me ha preguntado que qué coño hacía. La he dicho que estaba ensayando para otro día que me vaya de fiesta donde la juventud. Todo el día follando, la juventud. No se puede, así España se va a pudrir, y yo me he terminado creyendo mi propia desolación hecha de rosas. Quiero volver a Mongolia cuanto antes. Meteré en una maleta todo mi vacío y la cerraré con el mayor de los cuidados. Desde que no bebo ni una gota de sangre veo alienígenas en todas partes.

Hoy me he visto pasear otra vez -intentando no mirar el letrero- por la puerta principal del hospital donde nací. Madrid es genial.

Desde que no bebo doy discursos en gaélico en las tiendas de los chinos. Los chinos me caen bien. Son mi único amor verdadero, aparte de mi colección de piedras que no son nada especiales. Lo que más me gusta de mi habitación es mi colección de piedras que no tienen nada de especial. Todas son especiales, me dijo una vez un chico místico de unos seis años. Porque... Y yo dije: ni porque ni leches, coño. Y se calló. Me quité la zapatilla y se la enseñé. También amo mi zapatilla. Todas las demás señoras son vulgares. Y la juventud ya ni te cuento. Esos están todos enfermos del cacerolo.

Al final lo mío es delirio facha. Se han confundido en todos los diagnósticos. Mi anarquía de antes sólo consistía en tropezarme con una margarita del prado y luego buscar un muro para darme de ostias con él la cabeza llorando y perdiendo, llorando y perdiendo. Esa es la anarquía que yo he conocido desde que nací a los 21 años. Yo era un proyecto de mustia paja. Eso era yo: un proyecto de mustia paja. Lo que pasa es que, lo dije ayer, los que hemos nacido en un puto pueblo y luego tenido esquizofrenias estamos sobrevaloradísimos.

Yo tuve una vida fácil porque he sido pijo. A los 15 años lo vi en un grano de trigo y hasta supe en la mirada de ella que sólo tenía que meterla bien dentro y ya está, y luego ponerme de cajero. La vida es muy sencilla.

Luego, a los 21, nací. Aparte de los de las cámaras ocultas sólo mi abuela podía dar testimonio o juicio o lo que sea. Poco después de meter el ataúd oí a dos chicos que no supe quiénes son, refiriéndose a mí, diciendo que no se imaginaban la vida de ese chico que no siente nada.

Luego un amigo o ex-amigo me hizo el blog y me puse a escribir ahí y sólo me he traído problemas. Los del INEM desde que entraron ya no me llaman para hacer cursos. Lloraba, lloré mazo. En eso consiste el cielo. Las nubes son anarcas. No hay más que mirarlas. Pero ahora no pasa nada porque al contrario de los putones de mis ex -que también entran en este blog para ver si pueden exprimir más la choza- soy facha. No pasa nada. Sólo hay que decirlo en el blog y ya está. Ya lo eres. Así es en todos los sitios. En Valseca, mi pueblo, desde el blog, ya no me hablan. Y con el tiempo ha resultado en peor, porque ya ni me leen.

Mis gracias se ríen de mí. Yo he tenido mucha suerte y convertir a Satán en una flauta sólo me consiste en usar droga buena y ya está. Otros los hay peor. La juventud, sin mirar más lejos. La juventud de España está hecha una soga rodeada de luces de neón.

Hace un año yo me hubiera reído de esto, y luego me hubiera comprado un disco de Morente.
Cuando yo tenía unos pocos años en mi pueblo ya existían las camisetas de Hemingway. El de las sandías lo sabe. Yo siempre: búnker y jazz americano. Si fuera mongol daría de besos a mi pedazo de tierra y no al recién sudado cadáver de mi enemigo, siempre fabricado con mis palabras, pegado con la cola de mi orgullo, vanidad y eso. La única droga que hay es la mayoría del tiempo el otro. Escribir siempre es una mustia paja. Yo me he hecho pajas de esas que las echas donde la gasolina y el autobús se pone a andar solo.

Estoy más solo que tu nariz.
Una moza robusta y un huerto. Si yo fuera tú, tampoco le daría más vueltas.
.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, solo venia a dejarte un saludo. Sigo pensando, cuando te leo este texto, que el mundo sigue caminando igual de solo. Abrazos solidarios
meim

Tesa dijo...

Estamos todos igual de solos.
Sin pajas mustias ni de las otras. Además de solos, mancos.

Bellaluna dijo...

Las piedras son hermosas recién recogidas... la belleza recóndita de las piedras con la piel mojada. Secas pierden mucho.

Y follar la juventud, follar y sin pensar a veces se les escapa el amor, que es lo peor. La belleza (placer) mutilada por la moral.

Escribo una líneas y dejo de pensar durante un mes. Desaparezco, cansada, dejo el alma a remojo, me descalzo y salgo de línea. Una hibernación de agosto, desnuda y con muerte cerebral.

Anónimo dijo...

las piedras secas tienen el brillo del agua que las alisó, o del camino que las utilizó o de la mano que con hondura las acarició mientras tranquilizaba su alma cansada...
Las piedras cuentan historias, tantas como el mundo que las trae y las lleva segun el antojo del tiempo y de los ciclos de vida.

De una piedra llevo un corazón abrazado para que no se me rompa nunca más el alma.
meim

Bellaluna dijo...

Meim, hacía un rato ya, ¿no?

Qué lindo...

L.

Alberto M dijo...

Por aquí andamos, troncas. Manquitos, fieros y sanos. Escribiendo sobre piedras, que son lo más interesante que hay, sin ninguna duda, en la vida. Son como hijos y, qué os voy a decir, las mías regresarán a su libertad hoy mismo.
Podíamos quedar un día para contar unos chistes, tías. El sitio da igual.
Yo, al final, iré al cielo cuando me muera. San Antonio me va a dar una medalla. Estoy siendo muy muy bueno.
Tesa, perdida en los astros. Meim, que a veces vuelve y Bellaluna que se pira a agosto. Yo ahora estoy dibujando, así que os dibujaría ahí, menudas tres. En serio, veniros conmigo a unos espaguetis. Nos compraremos un gato o un perro.
Aquí se hiberna guay y la muerte es mentira.
Unos chistes, espagueti, música de esa sin muchos tambores y, hale, lo que nos venga.
Un besote.

hombredebarro dijo...

Alberto, se te puede leer como a los clásicos, de abajo parriba y viceversa, volver uno, irse y volver después a buscar el libro que se quedó encima de la cisterna.

Alberto dijo...

debajo de la cisterna, ya sabes, está la pistola.