viernes

Scene from afar

esta foto -propia-representa un buen puñado de mis ralladuras.


El día que fueron derrumbadas esas torres tan altas, Bárbara me llamó a casa y me despertó de la siesta. Me dijo que pusiera la televisión. La primera imagen que vi era la de un cuerpo cayendo hacia el vacío. Bárbara se despidió, vi un poco más y luego volví a mi siesta. La noche anterior apenas había dormido nada. La soledad a veces es muy necesaria.
Lo primero que me creo que recuerdo claramente es estar debajo de una mesa, eso ya lo he escrito por aquí antes. Había una niña de mi edad también. Campamento, 1978, 79.
Qué coñazo.
Leo, regalo de Iria, “Zoo” (Víctor Shklovski): No escribiré sobre el amor, sólo hablaré del tiempo. Hoy en Berlín hace buen día.
Así empieza la cuarta carta.
Entre medias Historias del calcio e Historias de Nueva York (Enric González) e Historias Chinas (Ramón Martínez).
Otras noticias: verano, ya cansado; abuso de las redes sociales, whisky (Ballantines), sueños de trece horas (sin interrupción): Hoy he resucitado a mi abuelo que, enseguida, ha venido al bar conmigo. Jameson con una chispa de granadina, ha dicho en la barra, ante sorpresa de la cafetería de un tanatorio medio árabe. Los recién resucitados deberían de cuidarse, pensé en el momento, atemorizado. ¿Chispa de Granadina? Eso seguramente responde a alguna depravación, no tengo duda. Mi amor vive dentro del cascabel de una serpiente dormida. Ayer jueves, día de inicio de fiestas (Santiago) en Valseca. Nada más crecer lo poco para comprenderme en una pared acabada asomé la voz por una de sus grietas (lo cuál no me es, precisamente, motivo de orgullo o parecido). Efectivamente valoraba la defensa de algunos (románticos) hacia su lugar de nacimiento, infancia, juventud etc. Patochadas, y muy memas, además. Teléfono (tía Pepa otra vez): No, no quiero ir a la piscina. Le digo a mi tía que no me sorprende demasiado casi nada (una amiga, mientras, me pasa el teléfono de un psicólogo que ha conocido). La historia que suele recordarse sobre el Edipo es vaguísima más allá de sus pies (deformes). Siempre se recuerda lo típico. Sus pies, que, ya dicen, eran deformes, no dejaron de andar, pero, sobre todo, es el que se sacó los ojos. ¿Qué importa que mate a su padre y se case con su madre? Eso es pura anécdota, al márgen de coincidencia. Edipo es un hombre que, cuando se cosca de ello, no se anda con chiquitas. Y se saca los ojos. Todo un carácter, vaya. Y lo demás es psiquiatría.
Estoy cansado sí, en este verano. El primer día ya suspiré porque llegase el puente de diciembre.

Dolores, uno de los días. No voy a volver a hablar con la médica. Siempre es ese monstruo indeseable que vengo retratando en mi blog. Una semana antes de morir de cáncer, mi abuelo le dijo al cura (primo suyo, ay, Tomás, el cura) que no le diera sermones y le hiciera compañía. La salud (Jose) la tramita la compra-venta de estilos de vida. También: crisis económica. No me privo de nada. Búnker, pajas y jazz americano de los años treinta. El bigote me va por impulsos. En ratos me es molesto. Si me pilla afeitándome el resto arramblo con él. Quedo con Claudia. Miro discos, libros. Voy otro día a casa de Eusebia, hablamos del calor. Me interesan los moros, en eso consiste lo básico de mi conversación en esta última semana de julio. Mis amigos: Plácido hoy, me han dicho, se ha caído de la ventana (3 pisos). Me han dicho que está bien, pero que no recuerda nada. Perico (Valseca), siempre juntos en las mesas de las bodas, por solterones. Ayer, cáncer de pulmón. Se recuperará. Pero yo también existo, me he enterado a través de ellos.
De ellos y de facebook. Me creo que me ayuda a centrarme o, lo que es lo mismo, todo lo contrario.
Alberto M, jula, 33 años.
Tampoco necesito mucho más. O muchísimo más.

Zoo, inicio de la octava carta: Aquí estoy, querido tártaro, escribiéndote. Gracias por las flores.
La habitación entera está perfumada e impregnada de su aroma. Me daba tanta pena alejarme de ellas... ¿Cómo iba a dormirme?


Al mismo tiempo, aproximadamente, en una lejanía de aproximadamente medio mes, el equipo español, gol de Iniesta, firmaba un campeón en el mundial de Sudáfrica (2010).

Te quiero, Caetana.

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