lunes

Gordos/as


Lo primero que veo cuando me levanto del camastro es un bidón de gasolina rebosando de capullos. Enciendo un cigarro y me lo tomo con toda la calma que sé. Necesito calma en mi vida, como cualquier otro crítico literario de los cojones.
El humo del cigarro dibuja una flor a punto de morirse. Me meto los dedos en la nariz hasta acariciarme el hipotálamo. Recuerdo un sueño o dos y me pongo a teclear que no tengo un fajo de dinero donde cómodamente acolchar el cuerpo hasta que alguien entre y vea los restos de un cadáver.

Llamo a mamá. Le digo que saldré a comer, que necesitaré veinte euros.

Tanto si dice que sí como que no, pienso en una botella de Passport cuando cuelgo. Este mes no me han pagado la minusvalía y estoy pensando seriamente en aprender a escribir, en tener cultura y esas cosas. Ayer me leí el último Palahniuk. No me gustó el final, la novela sí, pero el final es una mierda. Desde Grecia lo único que no ha sabido inventar la gente que escribe novelas son los finales. A lo único que han sabido llegar los finales es a Beckett (en música a Ligeti, John Cage y estos). La verdad es que necesito cultura enfermamente. No se pueden escribir cosas como esto último sin haber estudiado nada. Es como esa gente que pasa de Kiarostami al cinexin y luego dice que su obra es un homenaje a Bresson, te enseñan las estampitas de unos negativos y dicen ¿Ves?

El cine, entre tú y yo, es una basura. Odio esas putas palomitas, para lo único que me interesan es para atiborrarme de ellas mientras me escojono en una sala repleta de emoticones viendo Gordos. Las palomitas y las chocolatinas. Meter un billete de veinte en el sujetador de la pobre vendedora. Así somos los críticos, aparte de incultos. Así somos la puta gente que no tenemos boca porque, si tuviéramos, nos la abrían vuelto a intentar romper, besar o qué se yo.
Una boca equivale a explanadas enteras de anos en la hermosa África. Eso que es lo único que hizo Duchamp por el arte del siglo 3 antes de Cristo. Y era un ready made. Hoy se llama twitter, facebook etc.

La obra de Palahniuk consiste en crear estribillos uno tras otro. “La hermosa Peg Entwistle se subió al letrero de Hollywood y se tiró desde lo alto”. Leídos uno, leídos todos. “Cuando alguien llamado Rodolfo Valentino murió de apendicitis, dos mujeres de Japón se tiraron dentro de un volcán activo”. Etc.
Lo dijo Horacio (amo a Montaigne): Quien salva a alguien a la fuerza hace lo mismo que quien mata.

De acuerdo mamá, once euros. Comeré un kebab y beberé cerveza sin alcohol. Estoy tan cansado como lleno de vitalidad. Lo primero sirve para reservarse para mañana y lo segundo para que cualquier tocacojones trate de impedírtelo.

A veces vale con firmar en un papel que ponga: Estoy a favor. O: estoy en contra.
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3 comentarios:

Bellaluna dijo...

Cansado y lleno de vitalidad... te sucede como a mí. Tengo un huequito en el pecho lleno de vacío (y como tengo las tetas pequeñas, no puedo compensar)

Alberto M dijo...

tú compensas, tía. Eres de eso. También coincido contigo en lo de las tetas pequeñas. Un abrazo, preciosa.

Alberto M dijo...

oye, que no me tomes por raro, que no hablo nunca en sentido peyorativo. El preciosa es la osti de bueno.
Un beso,

PD: tengo que leer tuyop algo por ahí todavía