lunes

Una poesía (8 / III / 10)

A Bruno,

Leo a Ibáñez, por ejemplo, en esta tarde de marzo y mi casa, mientras, es una paloma cagando los restos de un barco en ruinas. Yo callo. He aprendido la paz del payaso que, enjaulado como sin duda merece, hace el silencio cuando su corazón es violado por un trozo de madera. Mis amigos son el ojo vago de un transeúnte y, mientras, en el otro, mi mujer da la teta a un hijo ciego que también soy yo.

Me gusta la edición. Me encantan los niños que salen de la feria mareados y se aguantan la vomitona en el metro. Meriendo pájaros en esta tarde que emula a un recién nacido dormido en un decorado de haitianos y chilenos muertos. Escucho el spotify, tranquilo. Mi atleti va a hacer historia.

El joven Glenn, en esta tarde, hablaba con Napoleón en la cocina. Mi música es una sirena llorando al lado de un precipicio donde unas viejas buscan con un tenedor oxidado trozos de pollo en una sopa recalentada.
He de cuidar una piedra día y noche. Qué quejicas son. Me dan náuseas. El whisky, oro que arde, lo he dejado porque quiero morir solo.

Los niños acuden a las clases de escritura. El sol les ilumina la cara. Se cogen de la mano, felices, y me saludan. Me dicen qué tal el día.
Joder, los poetas me cansan, quiero ir al zoo. Mis amigos, los que escriben novelas buenas, me dan arcadas.

Los cínicos no son nada. He parido a uno y le he convertido en mi infancia. Al crecer yo, mientras vomitaba en él, buscaba, el pobre, una ambulancia donde todo el chorro se acabase. No puedo reírme más. No por esta tarde. No, los vecinos ya se han quejado tanto. Están hasta sí mismos de trabajo.

Soy la felicidad. “Mis ojos queman la oscuridad del día” es la única imagen de la que no puedo quitarme. Una triste imagen, idiota hasta vomitarse. Esa es la única cosa que le diría a un amor para que me quisiera.

Un amor son las esquenas que conservan la punta en un papel de periódico. Un periódico es útil para caminar por el monte. Siempre voy buscando a un oso idiota. Eso o dormirme en la baba de una puta también idiota.

Planeo mi 33 cumpleaños pensando en el desierto de Almería, esputo sobre los charcos: soy alguien. La Calera -Extremadura- es un principio y un fin. Quiero estar en La Calera sin estar dentro de un vientre. Quiero ser el alcalde, decir que en mi boca entra lo que sea.

Mis maestros son estatuas. Mi amor, un arma inútil. Cada vez más me uno al jili, amo al idiota que se exhibe arrastrándose en la moqueta del bar de papá. Amo a los amigos que se pavonean ante la atención de un erizo. Amo al carcelero que me da su polla a cambio de una revista. Quiero el lugar del malo que además es tuerto y no se entera de nada. Voy a hacer una película. No sé qué título ponerle. Para eso puede ser por lo que me junto con artistas, yo qué sé, el asco no es que sea conveniente para algo que no sea una tarde a gusto. Las hay buenas, incluso muy buenas. Se acaban en un ramo de papel, pero son estupendas. Mira, aquí estoy yo con Bruno el otro día:



Esto no es una polla, lo otro no sirve para nada. El alma no es que exista, ni siquiera duele. Todo lo hacen los vértigos, que son una idiotez del oído. Hoy brindo, con un chupito y medio, por el único amigo que se me ocurre.

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13 comentarios:

MJ dijo...

Joder, Alberto. Qué deprimentemente bien escrito, tío. Un beso.

Anónimo dijo...

Aqui Malu..te leo
bss

Alberto M dijo...

Muacks?

campesina dijo...

Albertico, se ven lindos tú y Bruno, te mando abrazos con whisky por tu cumple 33, tan requete joven que estás, disfruta todo lo que puedas en tierra firme, mira que por aquí nos seguimos meciendo sobre unas placas que chocan abajo y nosotros arriba aguantando a duras penas...

besos, Albertito :)

Bellaluna dijo...

Los ojos queman...

Alberto M dijo...

:))
Besos!

Bellaluna dijo...

Tengo perdido el espíritu detrás de no-se-qué cristal de un vagón de tren. Pero no recuerdo ahora el trayecto ni el dolor que me produjo

Menos mal que nos quedan -menos mal- las sonrisas esas...

Alberto M dijo...

Nos quedan. Pero el espíritu ese da igual, y los trenes, creo, Luna. Peor que se pierda el tabaco. El peligro, por frtuna, no se pierde, así que el dolor, que lo vaya a haber, es una obra maestra que fuma sola. A lo mejor me estoy haciendo un gilipollas o el que ya he sido, pienso, pero es que hoy hace una mañana bonita o así.
Los puntos suspensivos son el resto.
Os invito a mi cumpleaños.

meim dijo...

Enhorabuena amigo
que cumplas muchos mas
en compañia de los que
te quieren y aprecian
tanto como hoy.
B-sitos
yo.

Alberto M dijo...

gracias Meim,
yo ya lo estoy celebrando...
besos!

Jose dijo...

Has escrito un vals, y ni por asomo hablo de ValsEca. Eine Waltz dirían los teutones de las germanías, me parece. Qué bávaros.
Después de leerte yo también quiero ir al zoo, a ver a Blancanieves meditar sobre la ausencia del yo, bailar con ella y contigo a Tchaikovsky 1-2-3, 1-2-3..., leer a Hesse, 1-2-3..., y bebernos la tarde sobre las piedras que 1-2-3..., dormitan creyéndose estatuas. Zenón de Atenas, aun convertido en perro, sigue discutiendo con ellas. No eres el único que le otorga magisterio veinticinco siglos después.
Puedes lograrlo, alejarte y acercarte, como en tu Waltz, pero sin ascos. El mundo entero querrá danzar contigo en tu cumpleaños, date el gusto. Una gota de virtud disuelve océanos de maldad, y por experiencia lo sabemos. Felicidades por el amor, compañero.

Libélula Noctámbula dijo...

¿Ha sido tu cumple? ¡Felicidades, Alberto! Me gusta lo que escribes. Voy a leerte más...

Alberto M dijo...

Esta mañana he ido a hacer la compra. No estoy aún seguro de que todo esté bien.

Muchas gracias y solos de viento en un abrazo.