sábado

Estimado director de este edificio, Sr. Pons Andujar.


Escribo lo siguiente con el afán de informarle acerca de mis avances en la tesis (cuyo título he dejado a expensas de las lecturas -son varias- de mi tutor acá y benefactor, el doctor Becerril Marcos). Hasta ahí bien, pero mis avances son nulos.

Permita que me explique a modo de anecdotario con el ejemplo de lo sucedido el día miércoles de esta primera semana de febrero.

Me encuentro mejorado desde que comencé un periplo de ayuno, lo que no evita que me levante al toque de mañana media hora antes de la reunión para desayunar con el resto de pacientes. No obstante el miércoles pasado integré los timbres por error en lo que, supuse, estaba soñando, no despertándome hasta pasada una hora. Inmediatamente de darme cuenta de mi error, me levanté, corriendo, a lavarme la cara observando en el espejo que mi aspecto era muy similar al de una cría de osezno toda con mugre. Calculé que era poco probable que me diera tiempo a asearme para mi visita -le aseguro, de una trascendental importancia para mí- al Dr. Becerril, (como ya les hice saber en un primer momento, responsable absoluto de esta segunda oportunidad que me ha dado la vida para restablecerme, informándoles, en mi tesis, de mis atisbos de existencia. Por supuesto, dedicada a ustedes, egregios especialistas en el campo de la desaparición).

Sabía que no podía visitar a mi benefactor con una notable apariencia de andrajoso, así que encendí la ducha sin dudarlo a sabiendas de que el calentador tarda en hacer efecto y me introduje en el agua fría. Fue entonces cuando no encontré el jabón, Sr. Pons, y tampoco estaba la esponja. Me quedé quieto, aunque tiritando, bajo el agua. Y, de repente, en el momento en que ya no podía esperar ningún milagro, empezó a salir hirviendo el chorro. Como me abrasaba, cerré el grifo. Tardé en acomodarme a una temperatura estable y, al mirarme de nuevo al espejo, noté que la cría de osezno con mugre no había mejorado. No obstante, me vestí de nuevo el pijama de interno recogiéndome el pelo al mismo tiempo y salí por la puerta.
A la salida, en el pasillo, justo enfrente de mi habitación -muy confortable- encontré a seis pacientes, todos ellos jóvenes, que decían querer hablar conmigo. Les dije que tenía prisa y me dirigí inmediatamente al despacho del Dr. Becerril. Al pasar por el comedor observé que todas las mesas estaban recogidas. Una monjita de caridad me dijo: Buenos días, señor ¿Se encuentra usted bien? Le pregunté si sabía algo del Dr. Becerril Marcos y me dijo que el buen doctor había impartido consultas como cada miércoles, pero que ya se había marchado. Lástima, dije, no me dio tiempo a arreglarme. Ella me dijo que no me preocupara por eso, que me parecía tanto, tanto insistió, a nuestro señor.

Hasta hoy, día sábado, no le di importancia alguna y lo supuse como algo típico de estas ancianas ociosas que vienen a rezar con los pacientes que ya no tienen remedio. Fui educado y le dije hasta luego pensando en que había empezado muy mal mi día.
A pesar de eso, me dije que me tranquilizase y respiré hondamente en mi regreso a mi habitación. Allí escribiría una carta a mi amigo el doctor Becerril Marcos disculpando mi ausencia e informándole sobre todo lo que había estado madurando el día anterior.

Al llegar, Sr. Director Pons Andujar, los jóvenes pacientes seguían sentados en el suelo del pasillo, enfrente de mi habitación. Desde lejos les oí decir: Ya viene, ya viene. Antes de abrir mi puerta pregunté en alto quién tenía mi jabón. Y ante esas mis palabras, estoy seguro, esos jóvenes quedaron callados y vacíos. Sólo entrado ya en mi cuarto a la búsqueda de mi portátil comencé a oír algunas risitas.

Agradecido con usted y ciertamente temeroso de que me roben el resto de mis pertenencias incluidas las que posibilitan mi trabajo, (por favor, sepa disculpar la extensión de esta carta.)
Suyo afectísimo,
A.
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2 comentarios:

El hada del Sur dijo...

No creo que te puedan robar lo más importante para ti....Un día extraño ese Sábado.
Un abrazo. Matilde

Alberto M dijo...

Hola Matilde.
Un día muy extraño, estoy completamente de acuerdo. :)
Un abrazo,