viernes

Martes, de autoría anónima segúramente anómala


Una amiga me ha pedido que escriba cosas sueltas para un corto que quiere hacer en un lugar que sólo existe en cuatro cabezas que son las que van a salir en el corto. He pensado, para hacerlo más fácil, que esas cuatro cabezas sean la mía. Si fuera una hidra sería una hidra muy pequeña. Mi corazón apenas funcionaría en el rincón de los aleteos de una libélula. Hoy es martes. Mi amiga me ha dicho que quiere que sea martes siempre. Está loca. Loca es una correa atada a la rama de un árbol. Loca es una serpiente con forma de tres eses.
En el sitio la luz la fabrica una empleada del hogar. Para hacer el corto se tienen que enterar de que molamos y de que, al mismo tiempo, somos unos pobres estudiantes de mierda. Esto es el proceso A. Yo sólo voy a escribir voces en off y meterlas en el blog, que será un blog (el prestado e imponente La semejante criatura –gracias Alberto M-) que escriba una chica majareta llamada Carmen como mi madre (rechacé Marta para que mis amigas Martas no se enfadéis). O un chico, un niño normal y garrulo llamado Connecticut John.

Soy Marta versión 7.0.
Marta, a veces, ve una deidad espiritual en una mosca zumbando alrededor de un poste de luz. El maquillaje hará que el borde de los ojos haga que, a pesar de todo, sea alegre, como maja. Se me ha ocurrido que podemos llevar un perro al garaje a ver qué se le ocurre a él porque mi amiga tiene miedo de grabar una tontería.

No sé.
Para nuestro siguiente paso voy a intentar descubrir quién es Carmen.
.

No hay comentarios: