miércoles

Jacobo G. T.


Mira -he tenido que decirle a Jacobo-, el que persigue su fama da crédito a una cosa que no es él., porque ha pasado en el antes de ahora mismo. Todos tenemos alguna fama o varias, sobre todo, los que somos muy guays. Es la de cuando alguien dice que eres algo. Lo del colegio y esas cosas.
Hoy me he afeitado las cejas y la parte de los lados del pelo, los sobacos y el pechal para ver si era algo distinto. Y también he cogido unos alicates.
Nada de particular salvo que estoy muy sexi.

También he avanzado mi novela, quizá la mejor que hay en Europa sin terminar. No va de contar con los dedos las sílabas de las frases y todas esas cosas que hacen las personas mayores.
Es una novela que no tengo ni idea qué sería si no fuera lo que está siendo sin que yo sepa qué pasará en la página siguiente.

Va de un tío que, al principio, le pasa una cosa y luego otra, luego otra y luego más y así todo el rato, y ha ido siguiendo.
Estoy notando que, de repente, en la página muchas, el personaje -que se llama Jacobo- cada vez tiene menos presencia como promotor de los hechos. Pero él -que se llama Jacobo- también lo está notando y se dice “cuidao”. Porque él tenía algo y ha pasado de ser ese algo a ser una catatonía, pero no tiene más remedio que moverse porque yo sigo escribiendo.

Qué raro, pensaría un ducho como Jacob. Porque él hacía todas las sorpresas del principio, debido a que, al principio, debía de convertirse en un personaje. Y va y lo es, y loco pero, desde la página tantos, se ha quedado a expensas de la locura del resto del mundo, que son una pandilla de niños majaras como los que se juntan a decir cosas cuando la merienda del colegio en lugar de hacer otra cosa como, por ej, merendar.
Y Jacobo, que se ha quedado obcecado, sólo dice la Verdad veraz -que es siempre una, al contrario que lo contrario de la verdad y, por eso, mucho más aburrida-. Y eso le convierte solamente en lo que pase a su alrededor. Como si no contase aunque cuente él la historia, que es una historia de unos hijos de puta.
Como mucho, se pregunta ¿Voy a ser más idiota? Y se dice: No.
Por eso anda. A lo mejor sólo quiere escribir la historia que estoy escribiendo yo. No sé. Creo que eso le haría un poco gilipollas tb.

A mí me era muy raro que yo andase escribiendo esto.
Le he preguntado a Jacobo y me ha dicho que mola, cosa que no me he creído por mucho que él sólo sepa decir una cosa de momento.
A lo mejor tiene algo de tonto.
Porque necio era.

Simplemente lo que pasa a su alrededor están siendo el puñado ese de cerdas hijos de puta que, además, están muy orgullosos y se frotan las manos pensando qué bien voy a quedar de lo que se la estoy metiendo, nena, sin sacarla tan a gusto que me das que uso el engaño y le digo que es listo y quedo de bien, Tobías, y hasta digo en el colegio lo bien que me cae y lo que amo para ser yo jajaja, lloro y jajaja.
En principio Jacobo dice la Verdad veraz porque no tiene un orgullo más capaz del ¿Idiota yo? de antes, y eso sólo significa -lo de la verdad veraz- que su nombre es Jacobo.

Pues esto de lo de la Verdad que dice J. lo estoy usando porque puede ser que él, en su posiblemente muy maligno interior -que aún desconozco-, desee saber hasta dónde son capaces de llegar, no sólo él, sino, sobre todo, todos los demás y que ello le lleve a hacer algo útil como, en lugar de escribir una historia, por ejemplo, raparse casi todo el pelo de su cuerpo y asesinar despacio con unos alicates a todos los hijos de puta y a sus coleguitas y familias.
De momento en ninguno de los dos bandos hay un límite. Por eso continuamos.
Para ver qué pasa. No sé...

Pero sigo queriendo su bienestar y que no pierda mucho la cabeza.
.

5 comentarios:

hombredebarro dijo...

A ver qué pasa con Jacobo. Asesinar despacio con unos alicates puede ser muy entretenido, porque luego se pueden hacer dibujos en el suelo con la sangre.

Tesa dijo...

Sobre todo, que no os cambieis los papeles. Jacobo siga siendo el personaje y tú mueve, mueve los hilos.

Alberto M dijo...

Se está convirtiendo en mi jugador número doce y quiere que fiche a un cerebro.

campesina dijo...

genial, Jacobo y tú, geniales, Jacobo por tí y tú también un poco por él, porque... el caso es que vuelvo, seguro, a ver cómo siguen ambos, a ver si es verdad veraz lo de hacer algo útil...igual me da susto.

Alberto M dijo...

Te estaré esperando, Campesina, con o sin susto. Que la aproximación del susto es lo que nos anima a lo que no lo sea.
Un abrazo. Y que no sea de mucho susto.
Aquí andamos.