sábado

La azotea



La primavera es una mujer bajita con rastrillo y en el pelo tiene una flor que no significa nada. La veo cuando bajo a por el pan. Hoy no bajaré porque estoy agripado y llamaré a tita Pepa para ver si lo puede coger ella. Tita Pepa son los panes que vuelan en el cuadro de Magritte, que han hecho una salve de viajar del horno al cielo y luego vendrán a casa a terminar el viaje. Son los pájaros verdaderos, porque hay otros que cantan subidos a los alambres. Decía Char que eso alegra a nuestro infierno o algo así. De igual manera yo he hecho infiernos con solamente vestirme, porque quedo bien sin la ropa.
Los pájaros, ya he dicho aquí muchas veces, cantan muy mal, son unos degollados que se esfuerzan en volver a la cabeza gritando.
La enfermedad es una publicidad del cuerpo y la tarde del ocho de mayo de 2009 no existe, al igual que nunca hubo un cuatro de diciembre de 1998.

María José vino ayer a verme y me trajo con ella su último libro -Premio Cáceres de Novela corta- “La azotea” (que he empezado hoy porque el día de ayer no tuvo tarde ni noche) y un moleskine para que anote mis cosas. Nunca, hasta ayer, día ocho, que existió en la mañana solamente, he tenido un moleskine. Siempre he tenido cuadernos-niño, que siempre he perdido, donde he anotado las direcciones que deben olvidarse.
Lo de la literatura me da igual. Algunos libros que he leído me han gustado y otros no y ya está. Una vez que quise ser literario escribí una cosa que iba de un sol que los vecinos cogían para subir hasta el doce. Se lo enseñé a un profesor que siempre fue generoso conmigo y me dijo que tenía que aprender a hilar. Tenía razón. Yo tenía 18 años y me gustaba Rimbaud porque se había ido a África a morirse y follar siguiendo este orden o el otro.

Hoy me he tomado la temperatura. Tengo 38, que es una fiebre que está muy bien. Tomo chupachús Kojac para la garganta y cigarrillos cuando ya se ha aliviado. Quiero un sitio, nada más, como todo el mundo. En el trabajo barro y luego me pongo con las herramientas pequeñas. Cuando termino todo lo que hay que hacer, -73 horas aprox- porque yo trabajo a toda ostia y profesional, le digo a mi tío que me diga la semana que vuelva a hacer falta. Con eso me saco unos euros que puedo gastarme en un día muy fácilmente y más cuando tenía amigos. Hoy mi amigo es un uruguayo que se llama Diego y con el que me la paso hablando de fútbol todo el rato, de mujeres, de precios, de películas etc; de lo que importa.
(En realidad cobro por esconderme cuando vienen inspecciones).

Tengo un pájaro enjaulado que me llama. Se llama Charli -de charlar- y nace, cada mañana, desde un chirrío. Yo, en la cocina, leo libros con él en el hombro, noticias para ver si se nace o si no mientras él me desparasita la oreja de ácaros y gusanillos. Hoy no me le voy a echar al hombro porque no quiero pegarle la fiebre (porque los 38 me gustan para mí solo y los demás fastidiarse). Hoy voy a leer La azotea de mi amiga María José, aunque ella creyese que estoy engañando y que son cosas de esas mías que digo.

La primavera es una mujer bajita con rastrillo y en el pelo tiene una flor que se la voy a quitar de una vez para luego desmenuzar sus partes en una mesa y ver de qué está hecha.
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6 comentarios:

Tesa dijo...

Yo tengo un Charli bonsai que se llama Pollo y como sé que se siente un poco solo, sobre todo ahora que ha llegado la primavera, le he traído esta mañana una amiguita.
He decidido llamarla Polla, pero YolaIDA me ha dicho que eso estaba muy feo y que mejor Yola. Así que con Yola se ha quedado.
La he avisado de que si se han confundido y me han largao otro muchacho, en cuanto vea que no se morrean ni pone huevos, mutará en Yolo.
Todos conformes.
Ponte bueno pronto, que la gripe es sólo para los cerditos.

Alberto M dijo...

Yo no sé si Charli es chico o chica, Tesa. Si te parece los arrejuntamos y, si sale un algo, se lo enviamos a YolaIDA a ver qué se la ocurre.
Un besito, esta vez cargado de virulencias (no puedo evitarlo).

Sirena Varada dijo...

Pues para mí la fiebre de 38 estaría muy mal, significaría que ha llegado la porci, después de que he estado con dos mejicanas recién llegadas del epicentro de la gripe. Para evitar el contagio me dijeron: bueno, pues nos vamos, y me dieron dos besos cada una.

Mi pájaro (esto sólo te lo cuento a ti) se llama Calippo, y lo he mandado a desfogarse y a procrear, según le apetezca. Me dicen que ha perdido las plumas de la cola, y no sé que pensar. Por si acaso, cuando termines la disección, me vendría muy bien saber de qué está hecha la flor de la primavera.

Besos suprimidos ante riesgo de contagio.

Alberto M dijo...

Intentaré dejar escrito el resultado. Para vos.
Besos suprimidos? No, por favor.

Anónimo dijo...

mierda de moleskine
lo que yo te regalé era diezmilveces mas cool que las moleskine

Alberto M dijo...

Muchas gracias por tu regalo, claro.
Estoy muy seguro de que es estupendo.