domingo

Estofado de poeta con finas hierbas. Hoy, el cuerpo calloso

(dibujo de R. Topor)

Elíjase un poeta (si es posible de campo) e invítesele a ducharse en casa.
Una vez salido de la ducha dele un abrazo de cariño y acuchíllese por la espalda hasta dejarlo callado (No repare ni ponga demasiada prisa, pues cuantas más metáforas expulse, mejor servirá)
(Conviene pasar una fregona al cuarto de baño en los días siguientes).

Córtese la cabeza y, a continuación, límpiese esta a fondo y pélese.
Martilléese con delicadeza la parte frontal del cráneo.
(El resto del cuerpo puede ser conservado en fresco para otros estofados).

Flaméese la cabeza y, una vez ablandados los cachos pegados de cráneo, rebócese bien con harina.
Proceda a freír en aceite oliva virgen. Extráigase de la sartén nada más comenzar a oír los primeros chasquidos y colóquela en un plato tamaño estándar.
A continuación habremos de trabajar sobre él.

Introdúzcase un tenedor y procédase a sacar el cuerpo calloso de la comisura central del cerebro (si no damos con el cuerpo calloso, estaremos hablando del cadáver de un poeta común -muy extendido por los alrededores del río Tajo y afluentes-, afectado por agenesia, es decir, que nació sin cuerpo calloso. Caso de ser así, olvide los procedimientos siguientes y sirva a los niños, para la merienda, los restos sazonados con caldo, patatas a lo pobre y ketchup).

Caso de encontrarse el cuerpo calloso:
Échese en un recipiente con agua. Manténgase en el congelador durante un periodo de diez a doce minutos.
Aproveche, en ese tiempo, el aceite anterior para rehogar hierbas aromáticas (Recomendadas: Hinojo, laurel, comino y aloe vera).
Una vez sacado el cuerpo calloso del agua fría, póngase en un plato preparado para pintxos y mézclese las hierbas aromáticas.

Caso de que, finalmente, decida comérselo, no olvide, por lo menos, rociarlo con un buen chorro de limón y acompañarlo de una copita de vino de Xerez o sangría Don Simón.
(El resto de cabeza cocinada puede servir para picar un poco mientras se ve el telediario).


(Aproveche, en la digestión, la recomendación del libro "Cocina caníbal" laboriosamente editado por ediciones Tropo, a un amigo poeta que tenga).

1 comentario:

Ajonjolí dijo...

No comment.
Tú lo has dicho todo, jeje...