martes

El animal por cuyo nacimiento fue mordido


La metáfora es solamente traslado, la visita de un sitio venido a otro. Yo quiero el otro. Paso de mí, he muerto en el año 1997 o 1998, en el índice probo de unos cuantos jóvenes. Uso metáforas de esas para no ser un paso de cebra gastado por doscientas procesiones y, doscientas de personas, cada una, en las que una soy yo sujetando un pesado farol cuya bombilla está fundida hace mucho tiempo, (andando y rezando sin más, con algunos chalaos descalzos pellizcándose).
Me da igual si un tiesto es de color verde azulado. Ya se lo he dicho, esta mañana, a un niño de la calle, y ya lo he dicho, no me acuerdo dónde, pero aquí.
Me da igual que un puñado de segundos sean el obsequio ignaro de la vida.

Existe un animal idéntico al farol, que es sacado en procesiones por un niño que no sabe que está jugando, pero lo hace tan en serio como cuando juega al fútbol con porterías hechas de jerséis. Que tiene todo menos a él y que murió como todo el mundo, en los compañeros de equipo, en los amigos.
Es el animal que se cae en quien lo sujeta.
No tiene boca y sus ojos son inútiles.
Han gestionado un informe en el que pone que debe presentarse, admitir que sus ojos no funcionan y su nariz ha sido comida por una boca que no tiene y, si pudiera, a lo mejor, esto mismo lo diría sonriendo arriba o abajo indistintamente.

El Sr. cura sólo empieza las canciones.
Al día siguiente, por mucho que no haya acabado el coro, el animal recibe el trato de la gente que sólo es una huella sobre un paso de cebra que la huella ha eliminado.

Ni es yo ni es nada -aunque el yo sea también nada-, el animal.
El Sr. cura sólo tiene la vida de empezar la canción. Si oyes letra, dice el animal haciendo el código morse en una mesa cualquiera de la reunión, decir nada, nada, pñlñkp.
Añade: gente hjkuhj noche entera.
Pobre en el animal que me dice sus secretos a cambio sólo de que he venido. Y no sé morse.

Tengo, de mis antepasados, una tierra poblada de olivos todos sin fruto, pero que dan respaldo. Allí soy el que le vive, cuando vivo, si él no viene. Porque si viene y vivo, desaparece.
Y, si desaparece, se lleva con él el resto de la procesión.
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6 comentarios:

El hada del Sur dijo...

Las fiestas patronales de cada pueblo con sus costumbres solo son entendidas por un puñado de personas porque el resto ni se entera.
Desde niño van inculcado unas costumbres que a base de tiempo la vas interiorizando.
Un abrazo y no te disocies.....

Alberto M dijo...

Claro que las interiorizas, pero es mejor, una vez hecho el mal, convertirlas en metáfora. Porque duele menos. Aunque intuyo que contigo, tu voz, duele menos todo -pero es una sensación opinativa-.
Un abrazo.

(No me disocio -pero porque, si lo hiciese, mi familia no podría costearlo, no por otra cosa-)

El hada del Sur dijo...

¿Te gusta mi voz?, la verdad es que me dicen que es muy agradable.
Muchas gracias guapo.

Alberto M dijo...

De nada. Un beso.

Tesa dijo...

Yo, de mis antepasados, sólo me tengo a mí misma, como legado, parte de lo que soy.
Me gustaría ese respaldo en otra cosa que no fuera yo, como esos olivos tuyos ...pero soy yo y mi propia chepa.

Alberto M dijo...

Los olivos, que sean míos es mentira; son de todos, Tesa, son el esbozo de unos troncos en una cerca. El milagro es que sigan estando.

PD: ¿Chepa?