miércoles

Domingo de Marzo segunda parte


El sol es sólo un escaparate de luz roto por un niño. La piedra que utilizó sólo quería ser un sapo.
Domingo de Marzo es nada más que un dueño en una casa donde se reúnen dos monstruos que no conoce.
Tiene la cara cubista porque quiere que se la pinten los maestros, ejerce en procesiones para que le paguen con su baba las abuelas y se llama Domingo porque su tío muerto se llamaba Domingo.

Tiene, cuando se levanta, la voluntad vencida del profeta y sus manos fueron un mapa donde veía una isla cuando pensaba en cortarse una de pequeño.
Cuando creció, sin embargo, Domingo de Marzo decía que le gustaban los bailes que hacían los viernes, por la tele, unas marionetas.

Domingo de Marzo es una persona que vive en una casa en cuyo sótano se esconde el temblor de unas abejas, donde viven dos animales que no saben quién son y protegen un niño que han hecho para ser sus protegidos.
El niño es un niño que quería que le pintaran -las manos que no saben que existen- con un lápiz extraído de la pezuña a un caballo.
Domingo de Marzo martillea con su mano trasparente un clavo invisible para colgar un cuadro que nunca, en su vida, va a mirar.
Además, Domingo de Marzo sale cada martes a pedir una limosna por los muertos a los sastres de las camisas de fuerza que guarda bajo llave en un baúl que tiene en la cocina.

Domingo de Marzo tiene un laúd que, cuando lo toca en los miércoles, las esquinas de su casa quieren ser un círculo cada vez más pequeñito. Porque Domingo de Marzo desafina todo el rato aposta.

Yo hoy me llamo Domingo de Marzo y sólo querré ser Domingo de Marzo hasta que duerma y, antes que despierte le diré: no, tú no eres Domingo de Marzo. Tú, Domingo de Marzo, naciste con las armas insomnes de los niños. Y tú, Domingo de Marzo, siempre despiertas al mismo tiempo que dos bestias en las que también he sido, y de las que sé, han acercado a comer en la mano de unas notas vacías sobre el laúd, los días donde le vejas a una presa esquina de tu casa.
Y, continúan, pululando por tu sueño, a su tarea, escondidos de ti en el ajuar de una alfombra que, como tú, Domingo de Marzo, no existe, y tampoco los jueves en que, piensas, te gobierna el motivo de una luz encendida por una mueca brusca en el perfil de tus caras y, dibujada en la pared, ni siquiera, rey mío, vive como esbozo de esta sombra que hemos hecho para decirla que deje de taparnos.
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13 comentarios:

Tesa dijo...

Es bonito llamarse Domingo, como el día festivo de la semana, el séptimo, de deseado descanso.
El próximo domingo, que será como el tuyo, de marzo, voy a estar con unos amigos en Sevilla. Bueno, el viernes noche y el sábado también, así que el título de tu post me suena de lo más prometedor para pasarlo bien.
Un abrazo Albertucho, muy apretao

Bellaluna dijo...

Todos somos un poco poco más que un esbozo de sombra a la que le da miedo la oscuridad del recurrente sótano, abajo. Siempre desee más los desvanes cálidos del verano, soleados, amplios, desnudos.

Y, Domingo: para mí, el camarero gallego del bar donde tomaba café en mis primeros días de Paris: hombre de pelo y chaquetilla blancos, galones de cordón verde sobre los hombros, que llegó hace más de 40 años con más de 20 a un Paris deslumbrante desde una España aun nublada.

Tbeso.

Alberto M dijo...

Tesa, eso quiere decir que a estas horas (11:47 SÁBADO), en hoy, estás en los bares pidiendo chocolate con churros y anís del mono. Así que a ello, que yo estaré por acá.
Un abrazo de loz bueno, quería.

Estaba un poco loco, Luna de la bella, con estos textos todos de sótanos, niños que se escapan del yo en una camioneta que la conduce una especie de mono karateca, algo drogota, y estaba algo loco por la prisa. Lo contrario yo lo veo, efectivamente, en esos desvanes del verano bueno, y yo, a los desvanes de ese clima, voy a pelota picá, con un librito de esos que nos molan y un café, al que le pongo hielo y sombrillita, en la mano que no tiene el libro (uno ligerito, que pese poco).
Así que qué ganas que llegue, al menos algo parecido y, los días de aquí, voy a dejar de escribir esas cosas porque se me enfría mucho la azotea. Un beso a ti te. Y feliz París.

Bellaluna dijo...

Feliz parís, y ando de gira laboral, extraviada de todo y sin tiempo de nada.

Te tuteo con un beso, también

Sirena Varada dijo...

Te noto, criatura, inequívocamente poético, inusualmente lírico, espero que los negros nubarrones (que dijo algún cursi) no te estén visitando.
Es agradable comprobar que segundas partes pueden ser buenas con un texto que sabe a primavera y a crepúsculo. Por cierto, siempre tuve tirria a los martes de octubre.

Ayyyy, mi debilito. Un abracito.

Alberto M dijo...

Es que esto iba a ir por partes como Rocky, pero al final me desvié y quería enviarlo a un guateque, Sirena. La tercera parte iba a ser un cuento sin contar tanto las sílabas. Pero salieron así, debilitiora mía, al final y, hale, se han quedado sin el cuento.
Pero sí, ya le dije a Bellaluna, esto es un montón de negros nubarrones. Puse "temblor de abejas" porque en el sótano hay una nevera-frigorífico que suena igual que abejas zumbando y cosas así, pero ya era una debilitio en general cuando seguí, aunque hoy hace una mediodía estupenda.
Bueno, a saber, lo mismo, hoy o mañana continúo o ya me pòngo a otra cosa, sigilosa.
Besos muchos.
Y a ti, Bellaluna, hoy, sanguinarios los besos.
Y a Tesa, que pinchen, que me voy a dejar la barba y los bigotes exclusivamente.

Bellaluna dijo...

Besos sanguinarios... La sangre es sólo ese líquido rojo que nos corre por dentro, y un dolor de vivir, a veces. Ya me inspiré.

El topo gigante dijo...

Domingo de qué?

Abrazotes

The big topo

Alberto M dijo...

de Pascua.

Alicia Murillo dijo...

Felicidades Alberto, que pases un buen cumple.

Alberto M dijo...

Muchísimas gracias, Alicia.
Lo he hecho. Y he disfrutado de mucha tranquilidad, aparte de un chuletón y ensalada, algo de whisky, y también la tarta familiar (chocolate, nata y nueces) y, lo más importante, unos amigos.
Así que estoy muy contento.
Un beso muy grande.

(Tengo ganas de ponerme con el blog, a ver si esta semana que entra hago alguna crónica o en plan lírico, aunque no me vea últimamente más que entrenándome en un enredo de algo que da lo mismo, y así es y no pasa nada -un lujo que os paséis-)
Un abrazo a todos.

El hada del Sur dijo...

Ahora viene la primavera, creo que esos nubarrones empezaran a salir. Un poco de más movimiento, cambios, nuevas esperanza, te deseo lo mejor.

Alberto M dijo...

Yo también a ti, Matilde. Los movimientos, esos, de kung-fú, los cambios, que respeten algún stop, y las nuevas esperanzas, que no nos hagan esperar demasiado.
Vamos a ver cómo se las gasta todo lo demás.
Un beso. Y en positivo también. En primavérico.