domingo

Fauna de caídos


Los pájaros son unos dementes y, como los dementes, no vuelan en historia ni nada así, sino únicamente batiendo sus alas hacia arriba y, luego, hacia abajo. Una vez, otra y, ya en la rama, usan la tranquilidad para ponerse a hacer grititos.
Son hermosos como todos los animales que no tienen dentadura.

Tengo 71 años y vivo en una zona para semilocos del Nepal, que es un lugar donde no hay loco del todo, debido a lo práctico y lo bruto que hay en el silencio, pero eso sólo es en los dibujos de mi amigo Alfredo. En los demás sitios soy el que he sido cuando, tras haber vomitado un niño de mi tamaño en el fregadero, lo recojo con cubos que, luego, vacío en bolsas que voy llevando, en los viernes, a un lugar de recogida.
En el camino hacia los recipientes siempre hay niños obtusos que quieren 71 años. Me dicen esto y lo otro o que les regale cosas. Me enseñan una mirada de niño y no tienen recompensa, luego enseñan la axila y quieren que yo, a cambio, les dé una edad que sólo tengo en los dibujos de mi amigo Alfredo. Les digo Irse, señores, caballeros.

Toda locura empieza en una reunión. Algo como para hacer la amistad, el amor o cagarla.

Los pájaros, en los cuadros de mi amigo Alfredo, son una tormenta y, cada relámpago, pare un animal que se está buscando a sí en la gota de acuarela. Yo se lo digo y él hace que no se da cuenta. En la casa hay unas cacerolas junto a Mari y una terraza igual a la casa donde, a veces, he visto estos pájaros esparcidos por el suelo. Dispuestos a que lleguemos y nos pongamos a cenarlos sin sacarles más plumaje que el que se han quitado ellos rascándose, mudando y todas esas cosas que hacen hasta que han venido aquí con su torva expresionista de muñeca azul-metro.
Llegamos la Mari, Alfredo y yo y, ante ese pastel/arcoiris-bestia, somos el Ícaro en una agencia de viajes, preguntando por los baños.

Pasa que el papel es una fiesta donde siempre se han reunido otros antes y parido un loco por sí mismos. Lo hicieron todo. Eran gente borracha, como los niños de la calle camino del basurero.
Ya dijeron del Sr. Ulianov que una cosa es ir a los cabarés y otra muy distinta estar a gusto en ellos.
Los cabarés son un nido (hecho con piernas cruzadas de bailarín) de un pájaro cualquiera dibujado por mi amigo Alfredo. Si no, que se lo pregunten a un niño obtuso que sepa revolotear entre mi calle y el lugar de la basura. Los he visto. Quieren que les dé 71 años, por la jeta. Como los artistas. Siempre las mismas cosas de tontos + dame primo/a. La cosa es: hay subvención, es decir, los tontos son otros. Y esto es lo suficientemente atractivo para cualquier boca de trece años en cuya vanidad puede caber cualquier otra persona de trece años.

Viajo en autobús, veo gente que camina, leo Lenin Dadá... Alfredo tiene razón, soy un poco viejo. No sé si 71 años pueden ser veinte mal aprendidos. En el Nepal todo eso es virtud porque no hay que comprender nada de nada. Ya es una mierda, pues lo dejamos tal cuál y ya verás cómo los turistas empiezan a flipar cuando vean que somos así de chulos. Ya les veo deseanditos de descalzarse y meter los pies en el hielo, y todo para verse en colono, descubrirnos, Tung Wuan, macho.
Mira el cielo de esta urbe, a los artistas de la miel cerda. En cada muy hay un percebe que quiere ser otro animal. En cada animal hay un pueblo entero que quiere su ruina hecha en un papel.
Nosotros nos miramos un día siguiente, Alfredo pela unas patatas y yo le miro cómo las echa a la sartén: ¿La Mari hoy no viene o qué?
.

19 comentarios:

Sólo digo una cosa dijo...

A estas horas yo debería estar en fase rem pero no me voy a la cama sin antes decirle que me ha encantado esta cosa suya sobre grajos orientales desdentados y otras variedades dignas de estudio.


Por cierto, empiezo a sospechar que la encuesta que figura al margen derecho cuenta con la supervisión de un incorruptible notario. No puedo votar más que una vez por mi amado Jesús.

Preocupadamente,

SDUC

Alberto M dijo...

No se acueste, SDUC, véngase de marcha conmigo a los bares y pase de todos los estudios del mundo.
De lo de la encuesta ni idea. Yo voté dos veces, creo, a la momia y ahí anda todavía, buscándose en un sarcófago.
No sé qué pasará con Jesús. ¿Ha mirado si no le interesará otro amado? Mire que Luis Racionero, en un momento dado, puede tener su aquel.

Bellaluna dijo...

Nunca había leido tan hermosos los pájaros como hoy. Fritos o no.

Alfredo Rodríguez dijo...

querido Alberto, me has alegrado este día imbécil de psicoresaquilla, que razón tienes, la locura siempre comienza en una reunión, y luego siempre las tres opciones...

ME HA ENCANTADO.

Besos

Alberto M dijo...

Muchas gracias, Lunalunera. :)

Alfredo, es usted un borracho. Terapia jueves-viernes, cuándo? Ojalá se apunte Norah y, si quiere, Jose. (Si pueden). -me alegro que te alegre-


Abrazotes.

Tesa dijo...

¡No saben nada los pájaros!
...tan listos como aquel tatarabuelo suyo -de ellos- velociraptor, de la película.

Desde ahora, los rollitos de primavera me van a saber a romanticoso.
:)

Alberto M dijo...

Tesota:
Son aviones tragados por una caja de música. Son locos.
Y los rollitos de primavera también. Tan taraos.

Bellaluna dijo...

Gracias por lunearme. Hablando de los pájaros dementes, cuando niña siempre pensaba que los aviones del cielo siempre buscaban llegar a la luna... A saber.

Alberto M dijo...

Pues me animas a volver a lunear, que lo sepas. No desaprovecharé la ocasión.
¿Sabes que yo creía igual de los aviones -si no a la luna, al sol o hasta a ver al dios de los niños-? Era lo más sensato.
Lo raro es que vayan a La Coruña, como hacen, o a Milán o Dublín o Kansas City o Sanghai.
Yo no les entiendo, Luna. Y las veces que he montado, les he entendido aún menos.

Bellaluna dijo...

Me dan miedo los aviones: los inventan, los construyen, los pilotan y los estrellan los hombres. Prefiero trenes y barcos.

Y la luna me da respeto como para poner los pies por allí y romper algo. O no saber regresar si pierdo el enlace.

De momento, seguiré en Paris.

Alberto M dijo...

En la luna no puede haber nada que no esté roto ya, Bellaluna. Sería muy bonito llegar en barco. Dejar allí la colección de canicas y volver. A París o a Valseca.

Bellaluna dijo...

Yo no he jugado a canicas nunca.

Un poco -pero poco: lo justo- a médicos y lo demás era leer y leer.

Alberto M dijo...

Yo no leía, Bella, nunca. Y así fue siempre hasta que me encontré con una edad vulnerable.

-antes sólo jugaba al fútbol, a simios y humanos y también a los médicos-.
Pero luego leí. En fin...

Un beso, cara.

Guadiana dijo...

Me faltan algo menos de los que tienes para calzarme esos 71 ideales en los que por fin adquirimos el uso de la sinrazón.

Cuando los cumpla hablaremos sobre los caídos de tu fauna.

En el ínterin, me iré cocinando algunos viajes a ese Nepal incomprensible.

Qué cosas nos hace la búsqueda del amor...

Una de tus caras te besa.

Alberto M dijo...

claro. Y yo te beso. Pero dime en qué cara tuya, porque tengo la guía Camsa eh

(Locura de ayer y de siempre eh, enorme)

Guadiana dijo...

Una de tus caras (de tus queridas) te besa.

Una de tus caras (de tus imágenes) te besa.

Puesto que tuya es siempre, buscar con la guía de fuera 'camsa' tela.

^-^

Alberto M dijo...

Me estoy empezando a meter pinzas por la oreja, Guadi, a ver si me saco la jodía guía esa ya de una vez. Pero es que, cuando las meto mucho, me duele cerebro!!!

Norah P. dijo...

Se te escucha, amigo Alberto.

Hay que verse las caritas y los cortes de pelo.

xxoo

Alberto M dijo...

Hecho!

:)