lunes

Concurso Valsecar de relato malo: Hoy, Corten (autoría en plica)


Ahora que llego a contar mi día al blog de la redacción de LSC y con la inestimable ayuda del espejo de la entrada, comprendo lo ocurrido más exactamente.

Hoy he ido a un rodaje que está haciendo un sobrino mío. Un amigo suyo que hace de responsable de una de las sillas me ha dicho que si quería leer el guión. Le he preguntado si tenían galletas o algo pero, mirando desde su postura un cajón, ha dicho que no.

La escena que estaban rodando es algo así:

¿Por qué ha apagado la luz, profesor? Ella se refería a que su cerebro (y lo ha dicho señalándose) se encontraba tirado junto a unas escobas. El profesor dice: que no entren moscas es lo prioritario hoy. Y matiza: tranquila, lo pisaré. Duele, dice ella, no, ya no, a ver. Otra vez y ella dice: duele. El profesor le pregunta que dónde. Ella dice que en la cabeza de arriba. Ah, dice el profesor y: pues ya no, aunque no lo he pisado.

Entonces he preguntado: ¿Ya?
Otro joven del público, responsable de otra silla, que se encontraba comiendo galletas me ha dicho que llevan tres días rodando esa escena. Que hay que captarla. Le he preguntado que si las galletas las tienen en uno de los cajones. Me ha dicho que no, que es mentira, que él no sabe nada de galletas.

Lo siguiente que ruedan es al Sr. Profesor (lo protagoniza un chaval de 19 años) hablando con la sombra que proyecta su figura en la pared. Le dice que ella es una sombra buena y que, en cuanto tenga ocasión, va a acoplar su cerebro juntando unos chips en el melón que sostiene.
Procede a un cabezazo al melón y la cámara enfoca las sombras de lo ocurrido, pero el melón apenas se cacha y sólo rompe al caer. El Sr. Profesor se duele. Entonces mi sobrino dice: quiero un primer plano del hombre llorando. Y el actor llora y llora y dice que es una mierda dentro de otra. Muy Hamlet, dice mi sobrino.
Eso no se hace, dice una voz en off. Pregunto si esa voz es la de la sombra. Dice el primer responsable de la primera silla que me calle, que no conviene. Abro una revista y también enciendo un cigarruco.

El joven primero, que no deja de comer rosquillas de la Calola, me dice, cuando dice que ya se puede, que no es esa voz. Que es, en concepto, una mosca que sale al principio. Y que hubiera venido el primer día si quería saber.
Le digo que me dé una galleta, que tengo hambre.
Me dice que no, que hay tortilla, pero que tiene que salir en la película de mi sobrino sin estar mordida. Le digo que soy el tío, pero le da igual y se toca la picha delante mía. Pero que soy el tío. Y le da igual y vuelve a tocarse la picha. Oye, que no vine el primer día porque tenía cosas. Y vuelve a lo suyo. Un exceso, ya.
Me enciendo un cigarro por cada nueva escena, pero nunca me sale el humo por la boca. Le explico.
Él se frota las manos con la nuca.

Ruedan otra escena:
Ella descubre que la duele mucho no tener cerebro y se lo dice a su sombra. Le dice: Ay de mí, el no tener un cerebro, ay, qué mal y qué fatal.
A mí me parece una actuación brillantísima, muy comprometida y realista con el mundo, pero luego se me ocurre que a lo mejor eso, debido a luego el montaje, no lo es y ya está.
La chica está bien, aunque dolida en la siguiente escena. Ve un melón hecho añicos en el suelo y se lo come dando lametazos y muy desganada. Yo tengo hambre y mi sobri pasa de mí igual que los que comen galletas y rosquillas de la Calola.

- Ahora quiero una toma del Sr. Profesor en el momento en que pisa sin querer el cerebro de la chica, cuando va en busca de una escoba para recoger los cachos del melón.

Eso lo dice mi sobrino.
Le digo: Oye, sobri, esto cuánto dura.
Me pregunta si me mola.
Digo que sí.
Se va a hablar a uno que maneja focos. Tiene que seguir.

El Sr. Profesor pisa el cerebro de la chica, pero se cree que es un excremento de oropéndola macho, hasta que, limpiándose, repara. Y luego: Gertru, Gertru ¿Estás bien, amor?

No, ella no está bien. Pero eso lo tienen que filmar aún. Me informa uno de los responsables de las sillas que está comiendo manzanas.

El final es una sombra fumando un cigarrillo porque, me asegura una de las voces en off, es una forma de poesía. ¿Ves? Matiza otro de los responsables de las sillas, el grafismo del humo siendo desplazado por su sombra. Y añade: Muy Pollock, es probable. Y: Pero prima la cosa Murnau ¿A que sí?

Mi sobrino viene y me pregunta qué tal. Le pregunto dónde está la tortilla esa.
Uno de los responsables de la silla se levanta y mi sobrino me presenta: él se llama Richar, es artista.

- Hola Richar.

Le dice a mi sobri que el enfoque no ha sido el adecuado desde el inicio. Mientras lo dice, le salen de la boca trozos de jamón y pan.
Le vuelvo a decir que me dé una galleta, del cajón, ahora que come otra cosa. Pero se marcha.

- Es que es un genio. - Me dice mi sobrino cuando ya se ha ido, aunque, haciendo el cálculo de la ondas de voz y la distancia que el otro ha dejado, comprendo una información exclusiva, pero para el otro.

Luego mi sobri se enreda a hablar con el reparto y avanzo hacia el cajón. Mientras oigo que les dice que todo va bien, lo abro y veo un cerebro.
Lo cojo y pregunto a mi sobrino y a los actores si es de verdad.

La voz en off, mientras, se descojona, pero con educación. Como haciendo que no sabe que el señalado cerebro es el mío mientras tecleo en negrita las palabras puntos suspensivos.


(El jurado, que se reserva toda opinión acerca del contenido, se pregunta, sobre el autor: ¿Faizulito?)

6 comentarios:

Tesa dijo...

A mí me da una pena tremenda la descerebrada. Con ese dolor de cerebro que no tiene y que anda por ahí, descuidado y bajo riesgo de pisotón.

Alberto M dijo...

Se lo merece, por ser actriz! ¿Que noo?

Tesa dijo...

Pero si actrices somos todas

:)

Alberto M dijo...

Un reparto con mucho de variado, y de desvariado, ¿que no?

Anónimo dijo...

Es usted un poeta medio urbano.
Abrazos,
M

Alberto M dijo...

Entiendo M, que esto viene a ser: mitad pan, mitad dónde hay que llevarlo.
Mientras, acá, cribando para el premio Relato Malo 2008.

Un abrazo.