miércoles

Compañía (carta sin fecha, a día hoy noche)


He salido de casa después de tanto tiempo. El trayecto apenas era considerable. Mis plaquetas practican la mendicidad conmigo en lo que este otro está separado de sus crías no más que por una cáscara.

Mi tía Pepa estaba en casa -la suya-. Por el camino, una pareja de ancianos con perro me ha invitado, supuse, a devolverles la sonrisa, plan al cual me he sometido salvando, así, como Jakob von Gunten, a la humanidad.
La humanidad está situada en un camino con unos árboles que no sé de qué marca son, entre casa de mis padres y casa de tía Pepa.

Lo social y lo individual son un mismo impulso y la diferencia entre uno y otro, en este camino, está en que existen esos árboles. Ando -hoy, al menos, lo he hecho (lo de andar)- a la espera de unos papeles (+) en los que pone que to be enfermo de remate. Lo sucedido hace un minuto (o 35) ya es una ruina. Sólo puede uno (o dos o tres o cuatro o cinco) ponerse a escribir ruinas. Siempre que viajo a casa de tía Pepa veo a los mismos viejos con el mismo perro ser, cada vez, ruinas distintas pisando de nuevo las huellas que sus anteriores ruinas fabricaron los días antes. El acontecimiento es más una cosa del perro que va con ellos. I, es probable y con mucha desgana, he sido hoy acontecimiento, acá cerca, andando mientras espero un trámite, en el protagonismo de dos ancianitos aún...
He buscado en el wikipedia cuántos nervios son necesarios para sonreír y comprobado que es mucho desgaste y hay que ahorrar por si no llegan finalmente los papeles o no “den”, ya en el tribunal, la razón a los médicos -cosa que me interesa (barato é caro)- a cambio de quitármela a mí (pão do dame e cão do llámame). Al fin y al cabo, cara Elvirita u Eva o la mamma:

Si canto, yo que canto, no canto ta yo
canto t´a mía amiga, que ya en ixos mons.


(¿Hace creíble?)

Bien, pues todo esto no ha sido así para nada de nada.
El día ha sido ir donde tía Pepa, que estaba en el herbolario. He esperado a su puerta y, mientras esperaba, me he recostado en un árbol, en plan haragán (léanse Vidas de santos). He intentado localizarla a través del móvil, pero ella no le llevaba. Cuando ya iba comenzando el camino de vuelta a casa mis padres, me he encontrado a dos ancianos que llevaban un perro. El señor ha dicho que hacía bueno. Me ha parecido que su observación era indiferente hacia su mujer (o hermana o prima o amiga) o hacia mí, que giraba hacia su dirección, o hacia él o el perro o a los abetos. Les he saludado (repitiendo -asintiendo- las palabras del tipo) -gesto que, al contrario que hoy, me ha traído broncas en ocasiones en las que he andado por estas explanadas medicado con antipsicóticos de mierda-. Han sonreído junto conmigo, los señores, y ella ha dicho que ayer hizo muchas nubes y no pudieron salir y he dicho que es cierto, que no invitaba ayer el día. Y nos hemos dicho hasta luego y deseado buena tarde. He pensado que era un buen comienzo para escribir un poco cuando llegase a casa en lugar de estar continuamente en el www.pornmatrix.com y, entonces, he visto pasar el coche de tía Pepa, me he acercado y luego me he quedado en su casa hasta las diez y media. Mi prima y Miguel tenían que madrugar y mucho del currar mañana, y también tía Pepa (dice que tiene la casa hecha un cirio, aunque yo no he visto nada de eso). Me han dicho que tengo suerte y es, más o menos, verdad. Les he contado eso de los viejos -tenían un perro negro, como Trasgu, aunque a lo mejor era perra-. ¿Qué os parece? Porque a mí me parece una cosa buena, como comienzo y como final. Saludar y andar, mirar, contar, cosas de esas, en la calle, los coffee shops, las celdas, las salas de citación médica. etc.. Y, claro:

Si canto, yo que canto, no canto ta yo
canto t´a mía amiga, que ya en ixos mons.


PD: Tú, que haces en mí la posibilidad de una dirección, tampoco eres para siempre, decía de un monte, el equívoco, señalándole la cima.
PD2: No me gusta lo que escribo este mes. Ya volveré cuando me encuentre normal de la cabeza. A lo mejor pasado, pero sólo para tipo poesías o gilipolleces así o coñas. Espera, que me estoy preguntando si sé escribir otras cosas. No, me dicen en recepción que no. Nada, una birra y a acostar. No andes corrigiendo. Donde pusiste Elvirita, pon amor o mejor o Catalina de Mónaco o la nueva de la oreja de van gogh o Sarah Palin. Da igual.

14 comentarios:

Tesa dijo...

Parece ser que en otoño, se da el escribir cosas grises.
Besos, guapo mío

Jesús qua4tro dijo...

Lo que ocurrió hace 35 minutos siempre es una ruina, lo que sucedió hace media hora ya es otra cosa.
Ahora que me he enganchado al blog, no dejes de escribir.

Alberto M dijo...

¿Tampoco tan tristes, no Tesa? Anda... beso.

Na, Jesús. No dejo nada, qué va. Era una coña de ayer. Sé que estaba pensando en decir algo y me enredé la noche, pero no me acordaba de haber puesto eso. Ni caso.
Un abrazo. (Te debo correo -a ver qué tal Hace media hora-).

Bellaluna dijo...

El otoño se nos enreda en la sonrisa, tira hacia abajo de las comisuras, termina de sacudirnos la arena de la playa que aún nos queda del verano próximo entre las circunvoluciones cerebrales, pone velo a las mañanas y hace que la mano que entra por la gatera de nuestras ropas empiece a enfriarse.

Pero no debemos dejarnos engañar por los signos externos: esta mañana dicen las portadas de los diarios -aquí en francés, por despistar, aunque se entiende igual- que la tristeza ha sido abatida a tiros cuando intentaba colarse por la ventana de una propiedad privada. Y, es que hoy, ya se sabe, nadie respeta nada...

Alberto M dijo...

Luna. Este finde pasado he visto el mar después de cinco años, superando mi marca personal. Cuando volví tenía ganas de escribir un informe, decir que seguía en su sitio.
Y no lo hice.
Es acojonante cómo un lapsus en el noticias windows puede exterminar una plaga de adelanto.

(A ver cómo se nos da este otoño. Casi seguramente bien, a lo mejor).

Bellaluna dijo...

Sin duda bien, sí o sí. Lo del mar es un buen presagio. Y el otoño es confortable, sólo no por lo frío.

En nada, ni nos acordamos de ayer. Total, para lo que vamos viendo...

Alberto M dijo...

Totalmente de acuerdo.

Sirena Varada dijo...

-Ella: Buenas noches, por favor ¿por dónde queda el humor Valseca?... que me hace llorar por las esquinas.

-Él: Pruebe al fondo a la derecha, donde los aseos.

-Ella: De seguir en esa actitud, con afán intrascendente y analgésico, le tendré que aplicar un serio correctivo.

-Él: por ejemplo ¿Venir a contarme cuentos made in Japán ...?¡noooooo! no será para tanto.

-Ella: No te preocupes cariño, lo haremos con cuidado.

-Trasgu (voz en off): Tal vez fue el comienzo del otoño, tal vez la esencia de un acto reflejo o un breve episodio de lucidez temeraria, pero lo cierto es que mañana será otro día.

Un beso muy muy grande

Alberto M dijo...

Si es que tengo que ir a Valseca un día de estos, Sirena, que ya casi ni voy y eso tampoco es, que luego me dan la nostalgias y las cojo.

Nada. Cuando vuelva, aviso.

Un beso para vos. (Y sigo sin creerme que no aprobara los exámenes de geisha eh).

Sirena Varada dijo...

No me líes, no me líes... y ya te estás pirando a Valseca.

Pero que conste que sí que suspendí en geisha, y eso que le puse interés y hasta le eché un par (con perdón). Si no me crees echa un vistazo por el post del arroz negro que al menos alguien se va a reír...

Quedamos en que avisarás al regreso.

Alberto M dijo...

Como vaya yo un día, amenazo con ponerme ese traje y los coloretes.
Dicho queda.

Sirena Varada dijo...

jajajajaja !amenaza que algo queda!

-PD. Voy a impugnar el examen, que creo que tienes razón, fue tongo...
¡¡ por culpa de una paellera!!

Besos

hombredebarro dijo...

Alberto, mientes más que andas, perdón, que hablas, lo siento, que escribes.

Alberto M dijo...

Es que, Sirena, hacen las aureolas de fábrica y luego cuecen lo que haga falta.
Las amenazas, poco, más o menos.

Hombredebarro, pero es así de siempre. A mí no me creen ni los médicos ni los curas ni nadie. Luego, cuando venga el lobo, ya verás la peña.