martes

Las puntas


Érase una vez que se iba a escribir un relato. Yo no sé vosotros, los del internet cómo lo haréis. Yo me pongo al absoluto tuntún y si luego el otro no ha entendido nada, como sabe, no haberlo leído y joderse. Pues este relato iba, como todos los que hago, de uno, firmado indiferentemente por Ramón o Carla, que van y se ponen a escribir.

Carlota se pone a escribir que estaba en el Starbucks cuando vio a un famoso del que no dirá el nombre y que conoce de cuando el barrio y le dijo que le quedaba mejor cuando llevaba perilla.
Ramón, en cambio, al ser chico (son más tontos) escribe un relato y va sobre las siguientes cosas que resultan ser, más o menos, las que me han pasado a mí esta tarde:
Un chico va al peluquero. El peluquero habitual (que se llama Javi) está de vacaciones. En su lugar hay un chico que no entiende el español porque es de otro sitio, por ejemplo, Valseconia y ha ido a España a ganarse la vida y comer. El chico no sabe cómo decirle que le corte el pelo y empieza a explicarle una teoría sobre el bien y la novela providencial en lo que el peluquero asiente y pregunta ¿corto? Entonces el chico dice sí. Y resulta que se lo corta, el pelo, y le deja el flequillo y muy bien y muy contentos. Y el chico llega a casa pensando que se lo han cortado mejor porque es obvio que salgan bien las cosas cuando no le entienden lo que habla, y después del haber dado el dinero y despedirse y adiós, en casa, le dice a su madre que, como ahora no curra y se ensiente con depresión, que va a ayudarles, si hay trabajo, a hacer clemas, portacebadores, cortar el hierro y barrer. Y la madre le dice que ya lo mirarán. Entonces viene una elipsis y, cuando lo miran, ya le ha vuelto a crecer el pelo al chico –no acabes así, se dice Ramón, con signos que exclaman, y sigue-. Pero no va a la peluquería al final, sino que decide ponerse en forma y tiene un accidente con la bicicleta y se jode las piernas y una se la tienen que cortar.
Algo así, y termina el cuento enterrando la pierna cuando, de repente, descubre el cadáver de Carlota -¿?- entre los matojos y se da cuenta de que es la que había empezado a escribir el post con él, así que, estrujándose los encéfalos, piensa: Coño.

Y claro, es que Carlota había empezado a hablar su rollo y va y se murió y así no son las cosas. A ver, Ramón ¿Quién la ha matado? ¿No fastidies que te lo vas a preguntar? Y cae: Desmond, el mayordomo de los anteriores post, sería pleonasmo (esto es un guiño, ya van dos, para los cuarenta y siete únicos lectores habituales de LSC). Pues a ver, piensa en otro. Pero -se dice Ramón- no me gusta. Lo voy a rescribir.

Hecho y derecho. Ramón conoce a Carlota una noche cenando en un Rodilla (no, rodilla no, que te vas, pon en un Kebap), no, en un Kebap y le dice si no le gustaría escribir un post junto con él. Carlota naturalmente piensa: qué tío más raro. (A ver, todavía no se conocen y ya quiere el menda escribir un post). ¿Qué ansioso, no? A ver si...
Y Ramón lo ve claro.
Tiene que asesinarla y, tras haberse deshecho del cadáver, caerse accidentalmente al perder el equilibrio de la bici por culpa de la pala y partirse las piernas tras dar un giro con el manillar -al no funcionar los retrofrenos- y, una de las piernas, se la tendrán que extirpar.
¿A que es guay? -se dice Ramón- Si es que la gripe te tiene que pillar escribiendo. Además, mañana irá a cortarse el pelo al cinco. Punto. No, espera -piensa Ramón- que ella viva al final y se vengue cortándole la otra p ¡ese es el espíri. No venga no, a acostar.

Pues he pensado que, por culpa de no cumplirse las reglas de esta misiva de la que he estado rajando en unos relatos que he leído hoy, supone que, aún estando mucho mejor escritos, los comprenda sosos y malos.

Quiero decir:
El lector siempre es inocente. ¿Está mal eso, lo estaba o qué?

14 comentarios:

hombredebarro dijo...

Y olé.

Tesa dijo...

Pues a mí me ha gustado mucho el post de Ramón, a pesar de ser más tonto que Carlota.
¿Cómo se llama a los habitantes de Valseconia? ¿Valseconios? ¡conio!

Anónimo dijo...

El retrofeno siempre ha sido peligroso. Como la marcha atrás.
Abrazos,
m

Bellaluna dijo...

Y, siempre también, el asesino el mayordomo. Otra cosa es que por solidaridad de clase otros carguen con el muerto. O no.

Alberto M dijo...

Esos días de Marta Sánchez eh, Hombre de barro. Jo, qué buenos eran.



Es mucho más tonto que Carlota, sin lugar a duda. Sólo que quiere aprovecharse de que Carlota sabe esto para llevar él las riendas, pongamos, del asesinato. -como quien dice: yo soy más tonto pero los otros me hacéis la masturbación. Cosa que Carlota, por supuesto, sabe y entiende de manera natural como una actitud inmadura por parte de Ramón con la que jugar a sus anchas -también naturales-. Que la asesinase sólo podría suceder en un despiste de ella y haciendo quizá uso de la fuerza bruta. Mil veces más lista Carlota. Bueno, pero es sólo una teoría y el sábado por la noche en unas fiestas pensé lo contrario, aunque seguramente era por los vinos.
-los valseconios pasan de mí total :) qué le voy a hacer, porque sí me siguen gustando ellas-



Todas las marchas son poco buenas, M.
Ay, como diría Ruíz Gallardón.
(Abrazorks, jefe)



Pues te voy a intentar contar todo lo que se me ocurra, Bellaluna. Manejas la actitud de rondar siempre el llagado -y además lo haces muy bien, aparte el placer mío de procurar debatir contigo (siempre me supone una exigencia para darle un poco al tarro, lo que, he pensado, y disculpa los chascarrillos, no viene mal aunque vicie)-.
A qué terreno llevarlo es algo que me pregunto después de tu último, muy inteligente, post, mejor aún -opino- complementado por la referencia de MT a la "cultura del acontecimiento". Sería cutre decir que es una manera que tiene que estar presente a la hora de intentar contar una historia en el sentido de que subestimamos en exceso lo poderoso del tópico (o el ah que eso es en Bolivia, por ej.) cuando nos movemos en la vida y que esto pudiera llegar a, si no convertir, sí dejar durante un rato en una metáfora ramplona "como de los tiempos que corren" una noticia de la que unos nos enteramos al tiempo, precisamente, que cuando el pan nuestro de cada día (integral o no) como la de que hoy uno haya matado a su hija de seis años tirándola por un barranco.
¿Es cosa entonces cerrar estos asuntos con las últimas palabras de Eliot Ness en la famosa peli de De Palma? Pues, creo que diría, indiferentemente, sí o no.
En otras palabras:
Yo he comido hoy macarrones con chorizo ¿Deberé acordarme de Zambia?
¿Ya me lío, no?
Voy a procurar dormir más.
Sólo se me ocurre que un buen mayordomo no dejaría huellas y un buen asesino al final resulta ser un idiota como el de la baraja ese, que coge una pistola y la usa sin sentido donde poniendo cuidado sólo, como en los videojuegos -otra-, de que no le vea la guardia.
A mí me encantaría escribir una novela sobre crímenes donde gane el mal nuestro de cada día. Es algo que, si supiera, escribiría.
Te pregunto ¿Solidaridad de clase no es una redundancia? Porque a lo mejor no. Pero me he levantado muy facha hoy y todavía no se me ha pasado, así que puede ser que sólo diga cosas como las del presidente del F. C. Barcelona al altavoz, y ello dos días antes de ser reelegido. (Esta es buena y sirve de paradigma de El patio).
(Te escucho mucho, BL y me alegra. Lo cuál, sé que es un peligro para mí, especialmente ahora que me he hecho muy casero y los amores no me atienden como por justicia deberían -disculpa, aparte el tostón, lo disperso, que lo mismo termino retomando; de nuevo, que acabe con esta frase de broma-.)
Un abrazo, revolucionaria.

Bellaluna dijo...

Yo pensaba que lo de los mayordomos era por oficio: gente limpia, discreta y ordenada. Pero, también, traidores colaboracionistas con las clases explotadoras.
Respecto de la solidaridad de clase, temo que hoy sea apenas o arqueología o sólo una frase hecha.

Anónimo dijo...

¿Las puntas?
Evis

Alberto M dijo...

Na, los mayordomos, más escoria. :) Beso.

Las puntas de los shurikenes, Evis.

mj dijo...

Pechá de reír. Lo de la elipsis que termina cuando Ramón tiene otra vez el pelo largo es habilidosa técnica literaria de primera, semejante. Beso grande.

Alberto M dijo...

Gracias tronqui. Un beso para ti y a ver cuándo nos vemos.

Sirena Varada dijo...

Si seré tonta... y no por haber suspendido con deshonor los exámenes de geisha (aunque ya sé cómo se siente una enfundada en un Kimono: morcilla multicolor) sino porque lo primero que hago tras no recuperarme de 17 horas de avión y un yet lag (¿se dice así?) de otras 14 horas durmiendo; decía que antes de leer los periódicos, de escuchar las noticias, antes de saber lo que ha pasado por el mundo (de solos) no me parece que tenga mejor cosa que hacer que visitar a la “criatura”. Echaba de menos su sentido del humor todavía sin patentar pero con probable denominación de origen Valseca.
Cuando me marché miré su foto y me pareció algo enclenque o apolíneo, según se mire, y ahora que vuelvo a verlo se me antoja más recuperado, en remonte, un proyecto de Yeti y en subida, si le place, a las cumbres del Fujiyama mismo. Nadie puede con él. Sí. Albertito, sí, eres el mejor.

PD. Ya me regreso para degustar las otras entradas que me perdí: lentamente y con los ojos oblícuos.

Alberto M dijo...

A dormir!
:P

(Estoy haciendo maleta -en otro rato te cuento-)

Dani dijo...

Y tras disfrutar de una velada con semejante criatura, dejo caer unas líneas en este blog después de recuperar las neuronas que se cayeron en aquella boda a la que asistimos juntos sin decirnos entre nosotros el "sí, quiero" ni decírselo a nadie más excepto a la fabada, el vino tinto y las rubias del fondo del salón. Y es que el vals de las mariposas tripitido acaba con la memoria de cualquiera (pero conseguí acordarme de la dirección) :)

Saludos astures, Alberto ^_^

Dan

Alberto M dijo...

Sirena :P sigo esperando post tuyo sobre las geishas el japan y la preparación. Mira que ¿Enclenque o apolíneo? Todavía ando dándole vueltas eh.


Dani, macho, las rubias del fondo, aunque muy majas, estaban sumidas a la segura perdición de otra historia. Na, un desastre, y reconocerlo es poco (no más vueltas). Por lo menos se intentó eh.
El vals de las mariposas, cierto: un exceso (ya puestos, para ir a juego con el fenómeno clínico denominado Santiago por esas tierras) y el sporting, en fin, eso es inexplicable.
Por cierto, voy a volver eh, a eso de la fiesta de las fabes que me dijisteis.
Me alegra mazo que te hayas acordado. Un abrazo.