miércoles

Non importa


Es mejor la espera. Dice el ordenanza joven.
Yo era un día un ordenanza y, en ocasiones, continúo siéndolo. Debía y debo, en las ocasiones que he dicho, abrir y cerrar el portón. Mostrar las habitaciones de una residencia. La gente que se quedaba -y aún hoy, en ocasiones, queda- hacía bromas conmigo y yo, a cambio de sus sonrisas, apoyando las manos en el suelo iniciaba el intento de una voltereta.

Llamar a El señor de los anillos es una debilidad. Cuando uno permite a la debilidad, acepta su alimento, mientras El señor de los anillos ríe como un idiota y llora como un idiota. La debilidad no es un alimento, es debilidad, y la debilidad sólo sabe alimentarse de debilidad, como los monos que, comiendo, comen monos.
Si el idiota fuera una persona en lugar de El señor de los anillos, entonces solamente hubiera cometido el error de equivocarse y, aunque siguiese siendo un idiota, sería uno más en un mundo idiota, lleno de idiotas como yo, él y ellos, un ordenanza impío Markus y el joven, una cabra, una mariposa disecada, papeles y pequeñas manías, todas sanas con excepción de los libros, las pelis y las volteretas, quizás también alguno de los inquilinos, -a veces, en la mayoría de los casos, se trata de gente amable-. No sé si se me olvida alguna cosa. Posiblemente los médicos serían sujetos a tener en cuenta en este listado, aunque con mucha menor rigurosidad. El viernes, por ejemplo, debido a cosas de cómo son los hospitales, he de mantenerme 28 h (8 de ellas dormido) sin traspasar alimento alguno a mi organismo -incluido el agua- porque van a procurar curarme y les es absolutamente necesaria mi participación -y colaboración-, siempre y cuando yo, ordenanza impío Markus, continúe vivo tras este viernes -lo cuál, he pensado, es probable-.

Cuando uno espera, dice mi amigo, el ordenanza joven -veinte minutos después de su primera frase-, espera a la muerte, y añade ¿No? Él es joven, como yo, algo menos, y mejor ordenanza, más fuertecito. Me ha propuesto escribir un cuaderno juntos en el que no haya metáfora alguna ni adjetivos salvo para usarlos en primera persona, eso sí -ha aclarado- previa estimación del otro, mientras esperamos. Poner como se llamen las cosas solamente. Me ha parecido una idea muy buena.
Nuestras ruinas son poco más que unas señoras mayores que viven en el tercero sin hacer ruido salvo cuando toman la horchata con pajita.
Del resto, no tenemos mayor queja. Él, hace un rato, aunque no todavía dos horas, ha emprendido sus vacaciones rumbo a una aldea de Pontevedra.
Yo paso de El señor de los anillos. Aunque haya tres partes, he visto tres veces una de ellas y, esta, sigue siendo una trilogía, como ediciones Nuncamáis, Nevermás o Tierra-limpia.

Se me ha ocurrido si llamar la atención de las vecinas. Luego cogeré uno de los autobuses. Han cambiado los horarios por ser agosto.

Aún así me pondré un whisky antes.

El exceso de feniletilamina (lo pone así en un recetario) atonta más que un programa de ejercicios (citas, limpieza, traspaso de jugadores). Y ser tonto es mejor que dar prioridad a un intento de cabra sobre el resto del vecindario y de las cosas.
Que vengan mañana, los nuevos, cuando no haya whisky y yo tenga el miedo ocupado con absoluta exclusividad en unas pruebas en el hospital, un viernes.

7 comentarios:

Sirena Varada dijo...

NO TENGAS MIEDO
No lo tengas
-¿me oyes?

Querida criatura (qué bonito suena), el título de este post está equivocado, debería llamarse: Sí importa, o mejor todavía: no pasa nada.

(Y que las señoras de arriba que dejen de hacer ruido con las pajitas, qué falta de consideración)

Un fuerte abrazo

meim dijo...

Los viernes es siempre dia de mercadillo. Con este calor plomizo de tomo y lomo que te aplasta hasta los suplicios yo no voy. Que loca si que estoy, pero gilipollas no, y parecerme a un chicharrito frito menos... Y mira que me gusta tanto ir de compras al mercadillo. Ver las flores, oler las especias, escuchar la musica que por pedazos nos llenan los oidos.Tocar las telas, abrazar los amigos. Llenar la cesta de frutas y verduras (a precios sin sentido. Mirar los animalillos, escuchar los canarios cantarme por bulerias...
Aqui en el pueblo es viernes santo, cada que vamos de mercado. Y se para todo para dar paso al caos regulado... Ummm, huele a pollo asado, tchao, te dejo, Bertico,que hay urgencia en mi estomago!
Besucos y un abrazo (¿un muslo o dos? ...¿como que de que, pillín?
de pollo, of course!)
No tengas miedo, que si te portas bien y si te estas quietico, vendré muy despacito, con mi vestido de invisibles, para contarte un cuento... pero que muy, muy bonito.

Alberto M dijo...

Vosotras sabéis mucho. No creáis que no lo sé.
El caso es que debo de estar acojonao, chicas, porque no duermo para nada y, en tres horas, ya ando manifestándome hacia el puerta de hierro. Qué pesaos. Me han salvado la vida, creo, dos veces, pero sigo sin entender a esos tíos, los médicos. Na... que todo hubiera sido más cómodo si se hubieran dedicado a la vendimia y cosechar.
Joe, qué pereza me dan los médicos.
Qué pesaos.

Sirena: Querida criatura tú. :P
Meim: Qué bien suena eso de vestidos invisibles, deberían ser todos así y no de Mango, que trae malas ideas.

De todas maneras qué malos tiempos para el amor eh. Amor y/o miedo, en resumidas cuentas es no barrer ¿No?

Muchos ósculos, preciosas, y gracias por vuestros comentarios.

Tesa dijo...

No temas Alberto.
Leí por ahí, en alguna parte, que tu nombre (en sajón o en vikingo, o en normando, que no recuerdo)quiere decir algo así como Caballero de brillante armadura... o el que brilla por su valor. No sé si el nombrecito lleva un sacabrillos añadido, pero ya que tengo uno en casa, he comprobado que a los Albertos les gustan los mimos y que les cojan de la mano cuando hay que pasar un trance médico de esos.
Pues no se me ocurre otra cosa que tenderte mi mano virtual, que seguramente no sirve ya para mucho, pero que lleva toda la energía positiva.
Besos (yo soy una experta en besar Albertos).

Alberto M dijo...

Oye Tes, amor, me llevan y me traen. Espero a las ocho estar de nuevo aquí y, esa vez, meterme un churrasco. Que ando como el Gandhi. Nada, hasta el agua me han prohibido. Qué soberbios que son los tíos. Como están con las maquinitas todo el día.
Nada, que me tienen mimaíllo. A las ocho o así, churrasco, fanta y, luego, un whisky. Y mañana me voy a ver a una amigueta mía a los montes y hale, que sé que tienen buen chorizo y hace unas patatas que nos tiramos del tren.
Mejoraré la armadura, vamos, que está un poco jodía. Pero cojonudo.
Vamos, hoy de momento me han sacado una bolsa de sangre. He oído que luego hacen infusiones con lo que les sobra. Creo que era sangre cabecera y, bueno, ya sólo contar cuatro horas que mi tía Pepa, me ha dicho, se encarga de mí. Todo Guay. :)

Dile a mi tocayo que pase unas buenas vacaciones el tío. Que seguro que sí.
Y un besote para ti.

Tesa dijo...

...que se te ve repuesto antes del trance

:)

Alberto M dijo...

Na, oye, salvo por no comer un chollo. Está vacía en agosto la seguridad social. Es llegar el verano y, enfermos, quedamos muy pocos.

Ya me he comido el bocata.
A vuesa salud!