miércoles

Carta abierta de una cabra amiga (Autora real: Aranzazu Ramos Espinosa a la edad de 13 años)


Este post está crípticamente relacionado con la idea de viaje transmitida en los anteriores. Quiero decir, si no se han leído los anteriores, no se lean este y, mejor aún, tampoco los anteriores.


Inicio (sobre las personas que aparecerán): Érase una vez una niña que jugaba al lado de un manantial de agua fresca. No confundir con Ella.
Ella en cambio supone un avance entre dos ruinas, la primera es su pie izquierdo y la segunda su pie derecho, siguiendo el orden de uso al levantarse de la cama.
El intermedio pueden ser, bien las asociaciones que conducen al sueño, bien las que llevan fuera de él.
Pero esto no es un sueño, tranquilidad, sino una carta abierta a una cabra amiga, bien abierta, bien cerrada, bien como le venga en cuerpo, que es lo suyo.

Empieza la carta. Autor, el perro de Aranzazu, mi Trasgu.

Hola. No, no es cosa de empezar así, esto es serio. Un hombre entra en la consulta de un psiquiatra. El psiquiatra le pregunta, no, no. Esperen un segundo, así parecerá un chiste. No, repito, esto no es nada gracioso. Disculpen que tache.

Era una noche cálida de verano y me sonó el móvil. Al otro lado un psiquiatra preguntaba por mi teórico dueño, La semejante criatura. Le dije que no eran horas de llamar, pero él sugirió que no entendía mis ladridos. Intenté, con poco éxito, ladrar en francés y en inglés. No hubo manera y el psiquiatra aplazó la cita. Mi dueño, el teórico, al que le chupo la sangre, estaba roncando en el sofá con la televisión puesta y en ella siempre repetían el mismo anuncio. Su móvil estaba en silencio. Supuse que había dado el mío para las urgencias. Me dio no sé qué, algo similar a un trauma y, decidido a envenenarme, me dirigí hacia la cocina. No no, esto no es manera. Esta es una carta abierta de una cabra amiga y esto poco o nada tiene que ver, no debería, con mis variaciones anímicas. Expondré pues mi jornada de trabajo de cara a la probabilidad de un currículum y todo ello a consideración de mi teórico dueño:

Carta recibida, 1º de la Junta Editorial y productora Cognoscible Cristo de la Cabra:
Esperamos la continuación de la telenovela por mucho que usted no nos haya vendido las facturas surgidas en traslado de derechos. Sugerimos que en la continuación de susodicho piloto de “Amar en trigales revueltos” uno de ellos sea asesinado por el otro y este -para ahorrar presupuesto- hable solo durante el resto de la serie.
Respuesta de Trasgu: Es una buena idea. La junta considera los derechos completamente rectos y trasladables en la línea de metro por cincuenta que ustedes elijan. Nuestra ubicación será la suya en cuanto nos den una. Un saludo muy cordial y pendiente de los resultados que comprenden su interés,
Asistente en ciernes, Trasgu
(sin apellidos cognoscibles).”

Sugerencia anotada (Cognoscible Cristo etc...): Eliminar al asistente Trasgu. Volvamos sobre el principio. Y bien:


Una pareja de amantes está sentada en un sofá. Él dice: mira, hoy he soñado qe me iba a una tienda a comprar caramelos. Ella dice: ¿Eran de menta? Él no se acuerda de qué eran. Ella se enfada y asegura que los sueños han de tener un sabor, añade ¿Tampoco recuerdas los colores del papel? Él dice no y ella se enfada. Entonces él la mata, la corta y se la da de comer a su perro, el entonces no eliminado Trasgu.
Ahí le tienen, es Jose Antonio Asenjo Esquivel hablando solo. Un día después suena el fijo. Es el padre de Ella, Augusto Ramos Espinosa que, con la sospecha de no haber recibido una llamada de su hija el día anterior, y, por qué no, esa cierta pericia que a veces hace al malo, se hace pasar por un psiquiatra, el Dr. Lozano Fuentes. Es medianoche y Jose Antonio está dormido y no sospecha siquiera que la serie “Amar en trigales revueltos” de la que él es protagonista principal, se está emitiendo y hay muchas familias en sus casas pendientes de la resolución. El perro coge el teléfono con la boca y acerca su auricular al oído izquierdo de Jose Antonio Asenjo Esquivel que recibe en sueños la noticia de que habrá de ir a la consulta de un psiquiatra que, casualmente, está ubicada en la misma dirección que la familia de su ex, Fuencisla Ramos.
Al día siguiente se despierta y observa a Trasgu en la cocina que, delirando, explica que tuvo una depresión y se encontraba mal. Que la culpa es exclusivamente de variaciones anímicas que padece desde que se le concedió, dice, un collar llamado de mejoría por otro dueño suyo y asesor del blog llamado La semejante criatura. Pero, debido al delirio señalado, todo esto lo dice ladrando en francés y existe la probabilidad de que Jose Antonio Asenjo no haya llegado a entenderlo.
Con natural pena, se dispone a enterrar el cadáver en el mismo piso. La mala suerte que persigue el collar de mejoría quiere que traspase el parqué y caiga en un tupperware donde los vecinos del piso de abajo tenían preparada una sopa con almejas.
Entonces Jose Antonio Asenjo Esquivel dice: Lo siento amigos. No me maten si no quieren. El que está en su tupperware es mi perro fiel muertito, al que estaba enterrando. Sólo soy, al igual que mi perro -que sabía de todo esto, he de decir, más que yo- un personaje de una telenovela en un blog del internet como, supongo, ustedes. A lo que ellos responden que hasta ayer formaban parte de un país donde sólo hay peñascos rotos con cuevas, un borde con agua y cabras amigas en cuyo honor cada uno de ellos lleva colgado del cuello un cencerro.
Le invitan a comer y, durante los entremeses, compuestos por galletas de soja con riñón de cerdo, le cuentan que conocieron a un tipo la mar de raro llamado Walkazufius hace pocos días, hablando con ellas, las cabras del país del que proceden, sobre que estaba escribiendo una telenovela que a lo mejor era a la que se había referido al conocerles. Le dicen también que ese fue el tipo que les dio las llaves de esta casa que han asumido como un regalo del cielo y que, hoy, ven complementado con esta visita tan extraordinaria. Dicen planear quedarse a existir allí durante el resto de sus vidas ya sea con o sin agujero en el techado. Al fin y al cabo, aseguran, son milagros y los milagros ni se tiran ni se venden o se venden en caso sólo de no tener dinero para comer sopa con almejas.
De repente, el perro empieza a patalear y vomita sobre los asistentes.
Milagro, dice Jose Antonio, Trasgu no se ha muerto. Tomó pastillas mías, tranquilizantes, y le deben haber provocado una gastro. Por eso vomita. Me encargaré de dejarles limpios, queridos anfitriones.
Ellos aseguran que no tiene por qué y encuentran entre los tropezones destilados un anillo de plata. Agradecen pues en la persona de Jose Antonio la de cosas que les ha traído el cielo desde su venida y se disponen a recoger la mesa sin limpiarse.
Trasgu, muy cansado de todo este asunto, les dice que le quiten el collar de una perrita vez.
No sabía que hablase delante de otras personas, asegura Jose Antonio Asenjo Esquivel y se retira. Se han hecho las once de la noche y ha recordado que tiene cita psiquiátrica en una consulta, aunque, asegura es muy raro, al no acordarse él nunca de los sueños. Mientras procura conciliarlo no puede evitar echar un vistazo al agujero que refleja la casa de sus nuevos vecinos. Etcétera.


Entretanto, muy lejos de allí, la junta editora y productora de Cognoscible blablablá, escribe un correo a Trasgu bajo el título: Resultados en % de tributos y costes de nuevas apariciones junto con pronóstico de audiencia (aún por evaluar). Pero han olvidado adjuntar el archivo. Y el pobre perro está con ojeras resacoso y, como perro, se pregunta dónde están Aranzazu, tía Pepa y tío Jaime. Y, como el gato que es, se pregunta dónde está la casa, miau, la casa.

15 comentarios:

Tesa dijo...

Y ahora tírale un palito
...a ver si te lo trae

Alberto M dijo...

Se lo voy a tener que tirar al anterior post, a ver si hasta allá llegase.
Te quiero y también se debe a que eres la única lectora sabia de este país.

Sirena Varada dijo...

jajaajajaja… y seguiría… Cada vez que vengo aquí es como si me dieran un premio, sin embargo ya no sé qué me gusta más, si lo que leo en este blog o los comentarios que escribes en el mío… (recuerdo ahora el último que subí y algunos epicos en “cerdos con dientes de oro”, “la gran tragedia”...)
En fin, digo todo esto ahora aprovechando que no está la semejante criatura, que no es que una tenga debilidad con él, sino que es genial… ¡ah!...¿que es lo mismo?
En cuanto al asunto cabras, me ocurre igual que a Walter Kafius, que siempre estoy pensando en ellas, aunque tampoco olvido a Trasgu, que gracias a dios no se ha muerto, ni a Jose Antonio Asenjo Esquivel ¿qué ocurrirá si sospecha que se está emitiendo la serie que protagoniza?

"Era una noche cálida de verano" y no se podía dormir…

Un beso

Bellaluna dijo...

Las grandes sagas, los grandes epistolarios, los grandes dramas, las grandes tragedias, las grandes fidelidades, las grandes traiciones, los grandes suicidios colectivos, los amores desarmados...

No recuerdo quien dijo que la poesía es sólo la evidencia de la vida: que si tu vida tira bien, la poesía son las cenizas que quedan. Nunca te lleves el haz de leña contigo a la tumba...

Anónimo dijo...

La foto es estupenda, con o sin techo.
Evis

Tesa dijo...

Gracias, qué majo. No, de sabia nada. Será, Sr. Criatura, que somos semejantes.

Alberto M dijo...

Hombre, Sirena, os tengo por aquí y a mí me mola entrar y sigo vuestros blogs y suele darme por poneros un algo, claro, aunque sé que a veces me hago la pichi un lío... ni idea de qué pasará si se diera cuenta el colega Asenjo Esquivel de que se emite en directo, pero me da que está un poco chalao y eso ya pudiera ser lo que le fataba. A él y a nosotros.
(Ay, las debilitius. Al final va a ser el verano, ya verás) Beso.

Bellaluna, anoto :P De todas maneras les he dicho a mis familiares que me incineren si me pasase que me muriese y tal -ya sabes, para romper el hielo a veces...-, un día así comiendo. Ni idea de qué harán, claro.
Beso.

Hola Evis. Es de google. Una comilona en la plaza un pueblo o así. Un beso.

El semejantismo este que nos envuelve terraquea y marcianamente en general hasta cuando sale uno por la tarde al súper a por mantequilla, Tes. A mí me mola eh.

Anónimo dijo...

La cabra siempre tira al monte que dice Ratzinger.
Salud,
M

Alberto M dijo...

Uf, ya.

Bellaluna dijo...

Mi idea, Alberto, es de permanencia. Cenizas dejadas a lo largo de, no como fin de trayecto. El poso dejado, el rastro del caracol, los cuerpos hoyados, las mentes oidas, los renglones escritos, los recuerdos difuminados, las fechas confundidas, la conveniente distancia ante recuerdos imborrables, el dolor, los recuerdos embellecidos porque los recuerdos tal vez sean lo único que ayuda a sobrevivir al invierno... De cualquier manera todo es información que llega a la cabeza siempre en medio de un pavoroso insomnio.

Alberto M dijo...

Nada se detiene, Bellaluna, para el nosotros y el yo, con lo que se queda, pertenece a eso. Esto que parece venir de una poesía barroca -si es que no viene- puede no ser más que la intención que antecede a la vida y que distingue nuestro dolor del de otros animales, además de plurizarlo. El momento, que no se prolonga, uno hace espere de nosotros alguna cualidad, algo que amemos -disculpa la parrafada, es que visito una piscina con el libro (sin tapas) de Pensamientos de Pascal, precisamente a darme de comer y, ahora, leerte acá, siempre honradísimo en tu aparición y atento a tus intuiciones- Ese pavoroso insomnio, llevado con la viable puesta en escena de la representación, uno confía, den su mano calificativo y curso. Que vengan a vernos con cada estación quizá es demasiada penitencia ¿No? Para un camino que no tiene manera de deshacerse de su precipicio o monte.

Creemos en todo lo que podemos, Bellaluna. Quiero decir, comprende que me enamore de vos. Ya se me pasará :P
Gracias por tus palabras. Siempre me caen inteligentísimas y de ayuda, de comprensión, cosa buena, humana.

Tengo muy libre y si no salgo, prepararé un escritillo... A lo que voy ¿Ya te va tocando actualizar, no? ¿O no?
Beso.

Bellaluna dijo...

Estoy en la pereza del previo al vacacionar, sin ganas, sin escayolas, aireándome un poco, recuperando movilidad o algo. me cuesta escribir.

Y ando a vueltas con un personaje de un libro que me corroe y lo dejaré fluir el largo fin de semana -que viajo a San Sebastián desde París a ver a mi madre en terreno neutral, que ella viene de Turín vía Barcelona- y si el domingo noche llueve en París desvelaré mis desvelos sobre él.

Alberto M dijo...

Esperaremos el tren pues, pero en la vía. Nada de andenes.

Anónimo dijo...

Bellaluna es un usted un encanto.
Ratzinger, creo, opina lo mismo.
salud,
M

Alberto M dijo...

Nada, me voy a acostar. Ya veo que están ustedes majaretas perdidos.