jueves

Capítulo piloto para la telenovela de amor "Amar en trigales revueltos" en la que hemos empezado a trabajar esta tarde yo y mi perro Trasgu


Todos los días que amanezco a su vera, Fuencisla Ramos me pregunta qué he soñado y se me ocurre que me lo tengo que inventar porque nunca me acuerdo de los sueños; luego, inmediatamente después de hacer la pregunta, comienza a contarme el suyo. Yo he soñado que estaba contigo, dice ella y, de repente, cuando íbamos por el campo en un fiat azul vimos una higuera y me acerqué, supongo que después de que frenara el coche y abriera la puerta, aunque tú te quedases. Me dijiste que no lo hiciera porque se iba a poner a llover en cualquier momento y no teníamos paraguas. Aún así me acerqué para coger unos higos y me di cuenta de que el hueco donde iba a apoyarme para alcanzar las ramas estaba lleno de cucarachas y murciélagos. Y entonces te llamé para que los vieras, pero ya no estabas y el coche tampoco ¿Qué crees que querrá decir? No lo sé, le digo. ¿En serio, no se te ocurre nada? Me pregunta. Le digo que no. ¿Quién conducía? Dije. Conducías tú y no caí en que no sabes conducir. He pensado que a lo mejor es por eso por lo que no me dio miedo que condujeras, dijo. Le pregunté si, en su sueño, yo conducía normal, si me esforzaba en evitar los baches, por ejemplo, y le sugerí que a lo mejor no era yo y era otra persona. Déjate de rodeos, Jose Antonio Asenjo Esquivel, dijo, de lo que sí me acuerdo viva y puramente es de que me dejaste allí tirada con los bichos, como si fuera uno de ellos. Le pregunté si había café y le di un beso diciendo ¿Cómo te iba a dejar tirada yo, con lo que te amo? No, dijo, no hay café si no me explicas bien esto. Me he sentido muy mal al despertarme, añadió.
Le dije que vi un oso por el espejo retrovisor, primero acercarse al coche sigilosamente y, cuando me quise dar cuenta, se había enterado de que le había visto y ya estaba con las garras en la ventanilla y quería comerme. (¿Y cómo sabes que quería comerte a ti y no a mí?) Sé que quería comerme a mí porque me lo dijo. (¿Te habló el oso?) Claro que me habló el oso. No era más que un sueño, así que se puso a decirme que me comería a mí y no a ti que, dijo, eras toda una dama. No le importaba que estuviese de acuerdo con él y me amenazó, pero no con tonterías sino en un plan muy chungo. Que empezaría por las falanges una por una y chuparía bien a través de los muñoncitos para desangrarme poco a poco hasta, dejándome sin ningún líquido en el cuerpo espachurrado, extraer los órganos y venderlos a Sanitas donde, dijo, pagan más o menos decente. Era un oso lleno de maldad; me explicó que desecharía los huesos como si fuesen las espinas de mi pescado, que esos no le interesaban, que son un jaleo de papeles y al final no compensa, pero tampoco en Adeslas ni en la mismísima Seguridad Social.
- No te rías de mí.
- No me río, amor.
- Es imposible todo eso que dices y así como yo lo sabes, Jose Antonio Asenjo. En primer lugar el sueño lo estaba soñando yo, no tú. Tenemos que dejarlo. Mi padre, Augusto Ramos Espinosa, será la única persona que lo sepa. Le diré que me tratas como si fuera subnormal blandengue y vielo dios que no puse coma en medio ni hice pausa entre desequilibrios ambos.
- Hija Fuen, pues entonces ya no te cuento más sueños y se acabó. Venga, anda, no llames a tu padre. Iré en busca de algo de café y, mientras lo tomamos, te contaré lo que soñé ayer.
- Admito que puede ser estricto lo de dejarlo, pero lo que me has contado del oso era una salida de tono. Te advierto que se lo contaré a mi psicóloga.
- No entiendo, querida, quiero decir ¿Por qué no te casas con ella?
- No me gusta que digas eso, pero me acabo de dar cuenta de una cosa muy importante. Algo que nos une.
- ¿Voy a por el café entonces?
- No, espera. Te lo cuento, verás, oso es igual al revés que al derecho. Quiere decir oso igualmente, lo leas como lo leas, es como Ana y como ¿Me entiendes lo que quiero decir, Jose Antonio, hijo cuarto de los Asenjo Esquivel? Quiero decir que es probable que tuviéramos el mismo sueño aunque yo no viera al oso. Pudo esconderse. Es una señal. No hay otra manera por la que asirlo.
- Claro ¿Voy por el café entonces?
- No. Iré yo e incluso -dijo guiñándole un ojo a la cámara- me llevaré el paraguas por si acaso llueve, pues esto hay que celebrarlo.
- Podemos ir los dos juntos si prefieres. No voy a hacer nada hasta dentro de tres horas.
- No. Deseo que todo salga bien. Tú, en lo que esperas, deja bien dobladas las sábanas y no te olvides de barrer la alfombra.


Autores, actores y productores: Trasgu (promotor del acontecimiento) y Aranzazu (que monta los decorados).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenºias razºon Al me he reºido muchºisimo.Bonita historieta.
Evis

Alberto M dijo...

No te cortes. Preséntala al proyecto de mañana.

PD: ¿Razón? (Hablamos)

Tesa dijo...

Me encanta este cuento, también me he reído.
Sin ser los de Teruel, no falla: tonta ella y tonto él.
Me ha empezado haciendo gracia el título, además de "por bueno" porque mi madre te hubiera dicho al leerlo: "se dice mi perro Trasgu y yo, el burro delante para que no se espante".

Bellaluna dijo...

Desconozco la materia de los sueños por compleja, por su textura como de arena y su olor crudo de engrudo. Cuando sueño, durmiendo sola, se despierta mi gata -que ya tiene 19 años y es una anciana de más de 100 de nuestros equivalentes años y se las sabe todas- y me despierta lamiéndome la cara con su lengua áspera, como la materia misma de los sueños y ese despertar repentino -no brusco- me saca de aquel espacio compartido con las obsesiones de Freud y no recuerdo el argumento, el asunto, la cosa, excepto si me he corrido en sueños, que a veces me sucede.

Cuando duermo acompañada no sueño, porque, en el fondo, el amor es mentira y nunca se sueñan mentiras, acaso aquellas cosas que quisiéramos vivir. El subconsciente es ese gran hijoputa que traiciona a las personas más racionales.

Lacan –como Freud, pero rojo- decía que al hombre le rigen no solo los instintos -que ya mola- sino también las pulsiones que permiten que no reduzcamos nuestra conducta a simples estereotipos. Lo inconsciente no es subconsciente, no subyace a la conciencia. Los ensueños (imágenes oníricas) son como metáforas de deseos reprimidos. La articulación de las pulsiones es el deseo. El que desea se adscribe a la cultura en tanto existe un objeto ‘ideal’ perdido, una sustancia mítica, ¿una utopía?

Anónimo dijo...

Sigo echando de menos a Ratzinger en todo esto.
Salud,
M

Alberto M dijo...

Na, Tes. A partir de ahora como dice -podría, al menos- un agrimensor de La Calera: El burro delante, el carro detrás y las pajas dentro.

Una utopía es tu gatilla, Belaluna. Sobre el subconsciente y todo eso, oye, ni idea. Un profe chiflado con el que me llevaba bastante bien me sugirió que hiciera un trabajo para presentárselo a otra profe que, seguramente, también andaba en la parra, a partir de algunas de estas lecturas. No entendí ni mu, pero como era estudiante y me parecía un detalle por parte de mi profe, me puse. La conclusión que saqué de la experiencia es que debía de andar con mucho ojo con los profesores de ese sitio. Mil veces mejor lo de la gata.

M. Lo entiendo. Es que es el único que sabe poner un poco de equilibrio a todo este rosario la Benita. A ver si le llamo un día, que también le echo en falta.


(Ay, qué mañanitas ¿No sabréis alguno cuándo viene el puente de Febrero? Porque ando con una nostalgia... -me voy a tomar un almax-).
Abrazos, A.

Sirena Varada dijo...

Genial y como capítulo piloto te ha quedado de lujo, pero no olvides que el quid de la cuestión está en el nombre del protagonista: José Antonio Asenjo Esquivel. Y tampoco perdamos de vista a Augusto Ramos Espinosa, el padre de la novia.

Por si hay continuación no dejes de revelarnos si al final se barrió la alfombra debidamente (es importante para la trama). Por lo demás la telenovela, con esa pasión contenida, puede resultar enorme.
Un beso

Alberto M dijo...

Anoto Sirena.
Ya están llegando a la redacción distintas tramas seculares, algunas de revisión y otras para enlazar a esta y todas ellas de muy distinto calado.
Prometo revisarlas y colocar las continuaciones que encajen como variable, así como aquellas que, a título personal, me crea molonas.

Un beso.