miércoles

Amar en trigales revueltos (para el capítulo 2), enviado por Silvia Medina de Zaragoza


- Hemos detectado algo en la cabeza de su hijo, Sra. Esquivel.
- ¿Es muy grave?
- Opine usted por sí misma. Esta es la fotografía.
- ¿Una pizza?
- Sí, cuatro estaciones ¿Ve? Al lado, el hipotálamo, lo señalado con rotulador negro, parece una guindilla.
- Sí ¿Es una broma?
- En absoluto. Requerimos más pruebas porque en las primeras ya notábamos algo raro. Comprenda que no era cosa de crear alarma.
- Entiendo.
- ¿Ha traído a su hijo?
- Está afuera, esperando.
- He pensado que podríamos llamarlo.
- Es un chico normal. En el fondo.
- Señora ¿A usted qué opinión le merece la comida italiana?
- A veces voy a restaurantes italianos con mi marido, Juan Asenjo.
- Ya.
- Señor especialista ¿Cree que es necesario...?
- No puedo adivinar lo que está pensando, señora. Permítame ¿Usted qué opina acerca de las pizzas de Casa Tarradellas?
- La verdad es que hace mucho que ya no las compro cuando voy al supermercado. Ahora compro otras.
- ¿Buittoni?
- Sí, esas y Ristorante.
- ¿Y qué nota?
- Nada, está todo bien. Conviene mantenerlas en el congelador, por lo demás bien ¿Llamo a mi hijo?
- No, no, permítame que la pregunte algo. Es que, le aseguro, ha utilizado una palabra clave ahora mismo sin darse cuenta. Respóndame ¿A usted, en particular, le gustan las aceitunas negras?
- No le entiendo, señor.
- Es importante para la mejoría del paciente, se lo aseguro. Permítame que le enseñe mi colección de libros de cocina. En las tapas vienen títulos de neurociencia, pero son para disimular. Mire qué ejemplares más curiosos. Lasañas, empanadas rellenas de queso parmesano, panacotta, risotto, en fin...
- Tiene usted muchos.
- Sí. Ja ja ja. Se sorprendería si le enseñara los resultados sobre comida china.
- ¿En serio?
- Así es, cerdo agridulce, pollo al limón, rollos de primavera, ternera al ban kú...
- Es curiosísimo
- Su hijo será médico, casi con toda probabilidad.
- Le va a hacer mucha ilusión ¿Le llamo?
- No, ja ja ja, no sea boba. Ja ja ja. Déjele.
- La verdad es que siempre ha sacado buenas notas.
- ¿Jose Antonio Asenjo se llama?
- Así es... ¿Esa máquina que tiene junto a los libros para qué sirve?
- Ja ja ja.
- Ja ja ja.


Autora: Silvia Medina (Zaragoza 1972) licenciada en periodismo por la universidad complutense, es seguidora del blog La semejante criatura.

13 comentarios:

Alberto M dijo...

Estimada Sra Silvia Medina, la redacción de La semejante criatura ha considerado a bien publicar su historia.

PD: ¿No será usted hermana, por casual, del anterior autor?

trilceunlugar dijo...

te he dejado un regalito en el hotel retrasado por tu cumple, retrasado por la devolución de hacienda...espero que te guste

Anónimo dijo...

Termino de salir de una reunión a la que acudí para que me pusieran al corriente de una serie de acciones y conceptos que se me escapaban en las tareas del día a día. reunión aclaratoria. Salí confuso y sin entender los términos precisos, con las ideas inconexas. Gravemente decidí convocar otra reunión llevar a cabo lo llamado brainstorming, aunque sin brain training previo resultó penoso. Imposible entender nada de nadie, y varios contusos, y el sabor amargo de la hiel contenida y del semen derramado. La siguiente acción, desenvuelta pero dudosa, fue poner las sillas sobre las mesas, barrer el suelo y cerrar la caja y echar a lavar los manteles a cuadros rojos y blancos. cerrado hasta el 31 de agosto, reza el cartel. Y nadie siente nada. Sólo los perros me aullan. Y las cabras me guiñan el ojo y me chistan. precaución, me digo.

Anónimo dijo...

A Ratzinger no le gusta la pizza cuatro estaciones. Prefiere la caprichosa.
Debería usted saberlo.
Abrazos desde el Vaticano
Salud,
M

Bellaluna dijo...

Un beso,

B.L.

Alberto M dijo...

Pues no lo esperes, me gusta. La semana que viene fijo que caigo algún día por allí y te diré. El regalo eres tú, Rosa.

La vida misma anónimo. No hay quien se aclare. Ganar la senda pelirroja, e ahí esas dulces cabritas, que confunden el monte con cualquier cosa que se le parezca y allá culminan, su vacación, presas de la enormidad.

Caprichosa para Ratzinger ¿De beber le hace falta algo? Tenemos seven up, cerveza mahou, fanta naranja... No, admite el teólogo, de beber no traiga nada. Y luego se corrige, bueno sí, un bitter. QUE NO HAY, RATZINGER, BITTER! Este Ratzinger es que no se entera el tío. Anda por Australia ahora conociendo opciones tribales. Menudo.
¿De verdad se encuentra usted en el Vaticano?

Un beso gordo, B.L.

Anónimo dijo...

El Bitter, como usted bien sabe,es la bebida favorita de su santidad. También le gusta mucho el Negroni, pero eso sólo para cuando está liado con textos mayores, la patrística (edición de Migne), fundamentalmente.
Ratzinger, de joven, nunca fue spinozista. Menudo ateo!!!!

Salud,
M

Alberto M dijo...

Hay que ver qué solos nos ha hecho la virgen.

Ahora una mujer, modelo, me acaba de decir que no, que está viendo El ángel exterminador.

Alberto M dijo...

"Viva el negroni. Ratzinger ateo." rezan los carteles de la feria.

Anónimo dijo...

El ángel exterminador. Estupenda. Me gusta la sección de Amar en trigales revueltos, es muy ácida. Mi padre está estupendo con toda la mierda que le está cayendo.
Feliz finde
Evis

Alberto M dijo...

Sí sí, estupendo. Eso dicen todas.

(Prefiero las últimas cinco pelis que hizo en Francia). Feliz muela del juicio.
Te amo.

Anónimo dijo...

Ratzinger, me parece, ha ido a Australia -tan lejos- para decir que él y los suyos se quitan ya de los niños. Dice, tras un trago -imagino, amargo... ¿bitter?-

Alberto M dijo...

Les ha dicho, por lo que he oído, que lo siente o algo así y, claro, las víctimas -afectados y familiares- han dicho ¿Cómo? ¿Qué quiere decir esto? ¿Ahora qué, nos vamos a tomar un daiquiri y tan colegas? Pues mire no, a ver qué pasa.

Como decía uno de mi pueblo después del avemaría purísima: de satanes aquellos, nuevos luciferes.