sábado

Amar en trigales revueltos (Cap 3), enviado por Ignacio Medina de Parla



- Señora, la situación de su hijo es menos buena.
- ¿A qué se refiere?
- ¿Se acuerda de la pizza?
- ¿Se refiere al cerebro, no?
- Sí. Parece ser que no ha ventilado como suponíamos. Aunque no se preocupe. No es excesivamente grave ¿Se lo explico?
- Por favor.
- Al no haberlo mantenido en una temperatura adecuada, el queso ha enmohecido. Esta situación es de lo más normal. Los efectos secundarios remitirán siempre que consiga no hacer caso a las voces del abuelo.
- ¿A qué se refiere?
- Me refiero al abuelo de Heidi. Suele sentirse atraído por este tipo de tundra y, sumada su extraña facilidad para habitar esta especie de cerebros, sospechamos, se ha hecho una casa con chimenea en la pizza de su hijo.
- ¿El cerebro?
- Sí.
- Mierda.
- ¿Recuerda el capítulo 54 de la serie?
- No.
- Pedro se pierde por el bosque debido a la niebla. Con este procedimiento los guionistas se estaban asegurando de proporcionar al espectador una especie de imagen que remitiera a la situación de la niña ciega. Pero fracasaron estrepitosamente y nadie lo entendió. Al final lo encuentra el san Bernardo -de nombre, precisamente, Niebla, como recordará-, en lo que supone un guiño a Bernadette, la niña santa de Lourdes que se bañó en el río... ¿Ha venido su hijo?
- Sí. Está afuera ¿Le llamo?
- No, no le llame. Que se quede fuera.
- ¿Hay alguna manera de intervenirle? Pagaré la operación.
- Lamento informarle de que sólo ha habido una intervención de este tipo llevada a cabo con éxito, en una clínica de San Salvador.
- Le llevaré si es necesario.
- No todo es tan sencillo. Escuche. En un principio la operación estaba centrada en neutralizar las órdenes del abuelo de Heidi, pero devino en otra cosa. Lograron sacarlo haciendo uso de la precisión con unos palillos chinos y fue torturado y entrevistado. Dijo que se encontraba muy solo en Finlandia. Hoy en día goza de inmunidad diplomática y es dueño de una cadena de televisores de alta definición.
- No entiendo nada de lo que me dice.
- Le enseñaré unas fotografías que tengo en esta revista de neurociencia. Usted sólo diga si conoce a las personas que salen.
- De acuerdo.
- Observe con atención ¿Lo reconoce?
- Es Evo Morales con un anciano pequeñito en la palma de la mano.
- Así es, el único abuelo de Heidi extraído con éxito de la cabeza de un niño ¿Y los siguientes, los conoce?
- Son...
- Exacto, el trío de las Azores con un señor mayor pequeñito al lado de la taza de café. Al fondo puede observarse a Ratzinger firmando unas cláusulas y, sospechamos, un torero de fama internacional hizo la foto. No puedo revelarle el nombre. Compréndalo.
- ¿El señor mayor pequeñito es el abuelo de Heidi?
- Efectivamente. Observo que está usted muy centrada. Eso es una excelente noticia.
- ¿Llamo a mi hijo?
- No, no es necesario. La voy a rebajar la medicación.
- ¿Cree que mejoraré?
- Seguro.
- Muchas gracias doctor.
- De nada. Es por una buena causa.
- Ja ja ja.
- Ja ja ja. Comprenda que me ría, aunque no tiene ni la más puñetera gracia. Es usted una persona maravillosa Sra. Esquivel.
- Lo sé ¿Aviso ya a mi hijo?
- No.


Ignacio Medina (Madrid 1966) doctorado en Teoría cultural por la universidad de Manchester, es seguidor del blog La semejante criatura.

15 comentarios:

Alberto M dijo...

Muchas gracias por su texto, Ignacio.

PD: ¿Son ustedes familia numerosa?

Atentamente,
Protavoz Alberto M

Anónimo dijo...

�No sigue el maestro Eagleton en Manchester?
A Ratzinger, l�gico, no le gusta.
Salud,
M

Alberto M dijo...

En eso, es cierto, Ratzinger no tiene ni pajolera idea.

(Qué grande Eagleton).
Un abrazo.

Alberto M dijo...

Me voy a por unos gusanitos.

Auxi González dijo...

No me entero de nada. Supongo que antes tendré que leerme los otros dos capítulos... Por cierto, ¿sale en alguno el doctor House?

Alberto M dijo...

No, Auxi, no sale el Dr. House. Porque a mí las series me gustan y no suelo tener ningún problema con ellas. Pero esta en particular me ha pillado viéndola cuando creía que estaba a lo suyo, es decir, retransmitiéndose. Me ha dado mucha vergüenza y creo que, si la saco, entonces se va a creer que estoy enamorado de ella, cuando a mí el que me gusta realmente es el doctor House, aunque me caiga tirando a mal, cierto.

Tesa dijo...

¡Jolines con los Medina!!
¡Menuda saga de cuentistas!

Bellaluna dijo...

Una vez me psicoanalizaron durante tres largos años. El diván no era para nada el típico diván Freud, cálido y cubierto de tejidos y almohadas orientales, sobre alfombras persas, sino frío y minimal. Puro diseño. Y, más que locura, lo mío fue -es- neurosis disociativa narcisista. Y, más que un grave doctor psicoanalista, era una bella psicoanalista lacaniana de origen indio. Y roja. Me desactivo el superyó y reafirmó mi 'id' o ello y terminamos una tarde de invierno follando en aquel su diván. Frío a pesar del calor. Por el diseño, no por la pasión. E incómodo. Lo dejé: pasión y pulsión, comencé a leer a Chomsky y a Derrida. Follaba tomando notas y mientras yo gozaba ella sentía placer. Además, me pilló engañándome al 'Yo' con 'el otro'. Un desastre.

Alberto M dijo...

Extraña y peligrosa saga.

Los desastres -identidad, lectura, Lacan, afirmación de la repetición etc...- son mejor follando.

Anónimo dijo...

Como se entere Ratzinger de que ha escrito usted "follando" le manda una legión de dominicos y le dejan para el arrastre.
Salud,
M

Alberto M dijo...

Joe, pues lo que faltaba en esta casa. Los dominicos nada menos. Menudos infieles que están hechos.

Anónimo dijo...

Tengan cuidado y no bromeen, que peor que los dominicos -Orden de Predicadores- es la Orden de las Juventudes Hitlerianas, rama Santa Inquisición.
Humilde servidor, proclama él. Seguro que ni tiene aire acondicionado en Castelgandolfo: le abanica una negra.

Alberto M dijo...

Su comentario me acojona, anónimo. Prometo no darle más vueltas al asunto hasta que se me pase.

Anónimo dijo...

Relájese, Alberto. Libérese totalmente. A día de hoy la gente que habla latín y hebreo en directo son inocuos en lo personal. Otra cosa es como Directores Generales de la más antigua empresa multinacional y capitalista del mundo. Ahí sí, no tienen piedad: trafican con almas. Y también les abanica una negra, pero en el despacho de dar las órdenes. Y no afroamericana!

Alberto M dijo...

Son escoria.