sábado

Não saiba o que passa nem o que ocorre


Como se sabe, es muy probable que la civilización no pase de este siglo. Qué ganas que tengo. No hace mucho me decía Israel que para qué escribir, que eso se terminaría en los doce años que ahora hace desde que me lo dijo (puede ser que haga catorce). En un tiempo los chicos queríamos contar historias, plagiarlas de los libros de Bukowski. Ser autores y fardar con las gachís. Tirarnos cuescos en el ministerio y decir luego que habíamos sido nosotros (como Cela), y que no fueran a alertarse los mismos chicos de seguridad que no nos permitían entonces la entrada a los establecimientos. Devolverles las collejas que nos daban.
Escribíamos en algún lugar de mi nombre de cuya mancha no quiero acordarme. Y así.
(Qué pena).
Yo le ponía el yo a todo. El yo de la abuela “entonces no comíamos”, el de mi padre “a leche en polvo”, el yo del yo “prefiero cinta de lomo” y el yo de mi hijo que soy yo, hoy, por encima de los otros yoes o circunstancias; que, o bien no quiere comer de nada o se mete un buey.

No es un niño enfermo más que una enfermedad a la que acerco al médico de mano de mi tía Pepita. Le preguntan si toma drogas sin saber que es una droga que me está tomando a mí y que, también, les puede tomar a ellos si se dejan.
Le tengo miedo en las noches, no se me ahogue. Aunque el médico le ha quitado toda la importancia, que seguramente sea una alergia, que tome pastillas para echar las flemas (después de ello volverá a aprender acerca de lo real), que no fume por si acaso y que vaya en una semana. En ese tiempo irá al supermercado, verá conmigo la euro. Le diré que, en Afganistán, los soldados ven el fútbol por la tele.
Nosotros vamos con Croacia porque Dinamarca se quedó fuera. Vamos con Polonia también y, sobre todo, vamos con Portugal. Em um lugar da Mancha de cujo nome não posso lembrar-me, es lo que decimos cuando sale Portugal a escena. Lo cantamos, lo hacemos fiestas. Queremos ver a la verdirroja levantar la copa. Oír decir al negrote Eusebio: Cortemos desde agora as rosas da vida.
Hoy veremos el España-Suecia. Fumaremos cigarrillos junto con mi padre, que va con Rumanía.
Beberemos agua para calmar los mareos. Par toi, le dijo un errante semimuerto a la posibilidad de un oasis en los Médanos de Paraguana. Pero es que con agua no se brinda, coño. A poco estuvo mi niño de echarle un lapo en la boca por animal. Preguntarle si el ahogo es por la ausencia de uno, por la ausencia de planeta o por ocurrencia -o permiso- de ambos.

Los chicos, amigos, nos prestábamos libros en el insti y elegíamos frases. Escribíamos el mundo y nos era devuelto un yo ficticio y, en esa ficción, el que quería se ahogaba.

Voy a darle medicinas a mi niño y volver a la consulta a que le digan que está bien de una vez. Le seguiré dando de comer hasta que crezca media cabeza más. Jugará la prórroga de mi partido y no nos importará en absoluto si gana o si pierde.
Nosotros vamos con Portugal; aunque, qué putada, ya tiene asegurado el pase a cuartos.

11 comentarios:

hombredebarro dijo...

Coño, has conseguido interesarme de pronto por dos cosas que me importan un carajo. La primera, el fútbol. La segunda, leer el Quijote en portugués. Lo tuyo es vírico.

Alberto M dijo...

Qué susto, hombre de barro, que me has pillado corrigiendo y me he puesto la norma de que ya no se puede cuando hay comentario.
Y sí que voy a ver el partido eh. No creas que no, que ya deben estar saliendo.

Un abrazo.

Tesa dijo...

Jo.
Yo iba con España, que es poco original pero me lo pedían los genes.

Alberto M dijo...

Si es que ya son muchos disgustos Tesa; con los genes digo.

irene dijo...

Yo, yo, yo, lo tengo claro, hace tanto que oí que esto se acababa, que he llegado a la conclusión de que YO no lo veré, acabaré antes.
Todos tenemos un niño, dentro o fuera, real o ficticio, sano o enfermo. ¡Salud para tu niño!
Veo que vas con Portugal como el Gran Wyoming. Contra pronóstico, ayer volvió a ganar la selección española, no hay quien entienda este Mundo, y no me refiero sólo al del fútbol.
Un abrazo.

Alberto M dijo...

Un abrazo, Irene.
Lo oí ayer en un programa de preguntas por la tele.

En fin. Que gane el mejor, que dijeron los aztecas.
Yo, estando en casa, veré los partidos que echen.

Sirena Varada dijo...

Así que los chichos en el insti os prestabais libros y elegíais frases... Seguro que nadie supo cuál era tu frase, sí, la tuya propia, la de tu yo no ficticio. Yo sí lo sé, es una de Leonad Cohen (¡qué raro!):
“¿Por qué estoy solo si todo cuanto digo es cierto?”

Un beso, genio

(PD. Por cierto, a él no lo pongas en el ranking de los colonoscopistas porque ganaría de calle.)

Bellaluna dijo...

No me hallo, aunque realmente lo que encontré fue gazapo o liebre o cosa. Tienes esta vez eco umbraliano, nostalgia lusa, aire postintelectual... Sólo me falla tu futbol, aunque así contado es como de bar con cáscaras de mejillón, humo, servilletas de papel con manchas de grasa entre las líneas desvaidas azul/rosa, señores mayores con gabardina de tervilor, de los que fumaron con el racionamiento. Estas cosas en París son más frías.

Yo también tengo saudades lusas... Ay, escayolas y hematomas!

Alberto M dijo...

Estas frases, Sirena, acabarán con la frase que somos que, lo mejor que tiene, es que, en alguna ocasión, nos puede valer una para serla, aunque dure lo que dure y, mejor aún, haya que volverla a hacer continuamente.
Pero es muy buena la frase del Leonard Cohen.
Yo sé que estoy solo porque sirvo en fiestas y hace ya un tiempo que no estoy en ninguna. Pero se me pasará. El sábado que viene, creo. Y, espera, a lo mejor hoy.
Los colonopistas ha ganado Tabarovski, qué le voy a hacer. Le vi una vez y es un tipo tranqui. No sé yo.
Un besazo.

Bellaluna, Bellaluna, escayolas y hematomas.
Parece un retratiño lorquiano.
Mola lo de la nostalgia lusa. Una vez estuve en Faro un día, hará de ello aproximadamente hoy diez años justos u once. Comí una hamburguesa con papas en una terraza que era una prolongación clara de Huelva.
Y, por aquel entonces, estando pachucho me leí unos quince libros de Umbral y siempre, cada año, leo uno más o dos y, como mínimo un tercio de ellas, para mí son obras maestras indiscutibles que me han ayudado dentro de lo que un libro sea capaz que, a veces, hasta es suficiente.
A nosotros, Bellaluna, nos va Portugal. Y sé que a vos Rusia.
No entiendo la cosa francesa. A mí sólo me tienta Disneyland París. Ver a Mickey, Minnie y estos.
Y va Portu, y le eliminan en cuartos.
Otro besote para ti y que cures pronto y escribas mucho que, leerte, es ya como cambiar el filtro de la cafetera.
A lo mejor ando un poco ñoñeras.

Magaly dijo...

Hola. Buscando sobre Derek Walcott, porque estoy escribiendo sobre su poesía, me encuentro contigo. Qué confusión para mí, me decía qué tiene que ver "esto" con Derek Walcott.

Ah, no, Alberto. Me obligaste a leerte. Me distraje. Y con ese aluvional de palabras creo que como que estoy entendiendo. Y para colmo, alabaste mi ego venezolano, al nombrar a los médanos de Paraguaná.

Compartir la angustia, amigo, por este mundo. Hay que tener alguna esperanza. Las cosas se ven algo distintas desde el otro lado del Atlántico, o sea, desde Venezuela y Latinoamérica. Viene mucha lucha. A lo mejor todo será al final un polvorín, no sé, pero mentras tanto, ese humor combinado con esa angustia, también es como una bomba Molotov.
Valió la pena esta distracción de mi "sesudo" trabajo intelectual.
Saludos.Magaly.

Alberto M dijo...

Hola Magaly.

Disculpa la distracción si es que por pena ha valido. Si no, como sabes, puedes volver siempre que quieras.
Buena suerte con el trabajo, el "sesudo". Y buena suerte con los textos de Derek Walcott -No he leído Omeros, pero sobre todo Midsummer me parece muy recomendable-.

(Oye, un pregun ¿Trabajo intelectual no es una contradicción?).

Un abrazo y gracias por tus palabras.