martes

"La fe siempre es actual, las bicis no caen del cielo"


Una vez, no hace tantos post, Ratzinger iba a venir a Navatrasierra. Sí, han leído bien, Navatrasierra. Me explico entre paréntesis: (Un pueblo estupendo de gente salada y salerosa, de gracia pura graciosa, más amena que los teléfonos móviles, guapa de aúpa, alegre de estar alegre y relega alegría y agreste de campo y sana como las peras. Un lugar donde voy al bar y mi amiga Paca, soltera, con júbilo y ya jubilada, desde el otro lado de la barra, me ofrece, a la tercera, San Miguel o Mahou -lo que yo elija- a cambio de un soneto menor que hago en una servilleta mientras bebo y en el que ella será la protagonista. Un pueblo maravilloso. En realidad, las fotos que hice del otro, ahora son de sitios de la Nava, que es como los forasteros llamamos a ese pueblo que nos trata bien porque, total, vamos allí a pasar el poco rato del que disponemos, a charlar con nuevos amigos, familiares o quien sea al tiempo que invertimos en botellines, con lo cual mejoramos el PIB -un producto que en seguida asimilamos los de la brutalidad que viene del exterior- y la gente está contenta y se le nota. No como, por ejemplo, Candeleda, donde estuve una vez y no me pasó nada de eso.)


Iba a ir Ratzinger a Navatrasierra en aquel post, y el alcalde globalizado -entonces llamado Laszlo Ravirov, hoy Monsier de Purín-, dijo que no podía, que estaba malo con gripe, y los del pueblo casi le linchamos por ser tan memo. Porque eso no se hace. No, desde luego, a Ratzinger. Con lo que queremos a Ratzinger en este pueblo. Si yo le contara.

Bien, pues Ratzinger vino a la Nava. Preguntó por Induráin, el de verdad ¿Qué ha sido de ese icono del patio de esta casa? Todos tenemos un Induráin en la cabeza y en Navatrasierra también. Induráin subiendo los Pirineos eran los pulmones múltiples de una España donde todos veíamos el tour con un purito en la boca -también los de doce y trece- y decíamos: Este Induráin es todo casta ¿Sabes cuántas pulsaciones tiene por minuto? Por eso es así de grande. Induráin, como Picasso, tuvo varias épocas, una amarilla (tour), una rosa (giro) y la otra (se podría catalogar de cubista a la vuelta ciclista a España). Luego, tras Induráin, se nos pasó el ciclismo y en Navatrasierra también. Ahora todos recordamos que el día de los enamorados (14/02/04) supuso la muerte de Marco Pantani, El Pirata-Cobaya, el Lenny Bruce del ciclismo que pagó las consecuencias de un negocio hecho a la medida de las grandes industrias farmacéuticas. ¿Qué opina Ratzinger de tan noble deporte? Nada, a Ratzinger sólo le gusta el fútbol. Eso me dijo. Esto es como la religión, y no se puede mezclar una con otra porque eso es vicio. O eres de Jesús o eres de Confucio o eres de Mahoma o eres de Buda o también están los mormones, que son como el Aravaca club de Fútbol. Te puedes tomar unos chatos allí. Aunque luego, ya sabes, a coger la M30.

¿Y de qué equipo eres Ratzinger? Pues del Santos ¿Me has puesto a güevo el chiste, eh? Pues sí. Allí jugaba Pelé. Otro enorme. Yo amo los deportes casi tanto como a Navatrasierra (Ratzinger dixit).
Todo eso me decía, ya digo, Ratzinger antes de dar su discurso.
Y añadió: Es mentira, todo; dijo un chino del siglo X que las nubes no necesariamente están cargadas de buenas intenciones.
Me acordé de don Teodoro cuando nos daba las clases de ética y religión.

¿Quién del Liceo Pastilla no recuerda la clase de don Teodoro en que nos dijo a los de 7º de EGB que decir hijoputa no era malo si no se hacía con mala intención?
Don Teodoro, don Teodoro, tengo una pregunta (decía uno, que era el pimpollo de las preguntas porque así se ganaba el respeto de los que nos vendían trispis), pero es que la madre del Boni es puta de verdad, de las que venden su cuerpo a cambio de dinero ¿Entonces, cómo le digo hijoputa al Boni sin mala intención? Y don Teodoro respondía: Pues se calla y se aguanta. Y metía, "con buenas razones y de más si hace falta", una leche y fuera de clase mientras el hijoputa el Boni se escojonaba desde la segunda fila de pupitres.

El discurso de Ratzinger fue un plagio de “La nueva creación en Cristo” de san Agustín, a quien no citó porque en la Nava no hay quien no haya leído esa obra en particular de san Agustín, a quien se le quiere tanto como a Ratzinger, y puede entenderse como ofensa que, tras el plagio -conocido como homenaje por todos los asistentes-, encima hurguemos en el cristal de la llaga diciendo el quién ha puesto más para la iglesia o el quién midió el vino del cáliz.
Tuve ocasión de decirle en el bar que en los restaurantes de Segovia, donde a la entrada no faltaba jamás la foto de Perico Delgado posando junto a los camareros, la misma -ísima-, estaba desapareciendo. Que un día que fui a Segovia a comprar lotería vi a Perico por la calle y era entre el vulgo un perdido. Ya no había quien le parase, quien le pidiera un autógrafo para enseñarlo en el bar y decir a los colegas que había estado con Perico (en el bar donde de inmediato el dueño enseñaba al grupo la foto firmada y les decía que no eran los únicos). Y la foto que tanto unía -o vendía-, no sé si queda bar donde la hay. Que las nubes pasan rápido, como decía el chino, y viene el claro a mostrarnos lo que somos cuando no vivimos en penumbra: múltiples Diógenes que, con antorchas en la mano, buscamos toparnos con el Prometeo que somos y lo encontramos subiendo a pedales la sierra como nadie podría hacerlo.

Después de eso, Ratzinger me absolvió con las palabras "La fe siempre es actual, las bicis no caen del cielo" y me dijo que ese Perico se lo ha montado muy bien y que, además del Santos, le gusta mucho el atleti y, tras una colleja cariñosa de las que se dan al Boni, ha añadido: ¡que ya sois de champions!


Autor: Convulsivo_de_La_Nava_18

12 comentarios:

Anónimo dijo...

De Diógenes, es conocida la anécdota de que, frente al escándalo que provocó al masturbarse públicamente en el ágora, comentó desdeñosamente que desearía poder saciar el hambre simplemente frotándose el vientre.
Ay Albert, mis diógenes también pedalean, pero sin bicicleta...
Evis

Alberto M dijo...

Es que este Diógenes es lo que tiene.
Vaya plan, no?

Recaredo Veredas dijo...

Qué gran lema, Alberto. Auténticamente evangélico.

Alberto M dijo...

También me lo parece, Reca.
Un abrazo.

Auxi González dijo...

Oye, se te apetece un meme?
http://llanurasabisales.blogspot.com/2008/05/el-meme-ms-cotilla-de-la-red.html

Tesa dijo...

Menuda mutación la de Navatrasierra. Ha sido como una metamorfosis sin ser, osea que la mariposa ya lo era.
Yo recuerdo especialmente un tour, todas las tardes, en casa de mis padres (aunque ya tenía la mía propia), cuando estaba embarazada de mi hijo Alberto. En lugar de darme por comer fresas o antojar chocolate a las tres de la mañana, me aficcioné a Indurain y a las corridas de toros. Todo eso se me pasó, afortunadamente, como los catarros ...y las preñeces.

Alberto M dijo...

A mí me apetece lo que sea contigo Auxi -¿"meme"?-. Mañana lo miro.
Un beso.

Efectivamente, Tes, sólo tenía que salir de su capullo.
El tour eres tú. Un cariño a mi tocayo.

Sirena Varada dijo...

Otra vez genial

Pero me he quedado preocupada pensando en el capítulo oscuro de la visita de Ratzinger por plagiar en su discurso una obra de San Agustín que ya todos habían leído en la Nava. Menos mal que nadie metió el dedo en la yaga.

Alberto M dijo...

Ratzinger es majo, pero me parece lo normal que sea un tipo algo desfasado, Sirena.
(Y nunca sé si se escribe yaga o llaga, leñe).
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué hay Alberto? Qué pequeño es el mundo y que grande la blogosfera!! Yo también iba a tu clase del Liceo Pastilla, con Teodoro y Pergenntino ;) Me ha encantado descubrir tu blog y volver a saber de tí, aunque justo ahora que me voy de vacaciones, no me va a dar tiempo de leerte entero el año que llevo de retraso. Bueno, a la vuelta. A qué cuenta de correo puedo escribirte? a la de hotelkafka?? Un abrazo,
Jesús

Alberto M dijo...

Hombre, don Jesús. Qué maravilla macho. Lo flipo con poco, pero esto no es poco precisamente, sino al revés.
No puedo evitar imaginarte leyendo lo del Liceo Pastilla, acordarme de muchas cosas -que me creo que son más, y deben, de las que puedo- y, hombre, claro que me es muy difícil ponerte una cara actual. Joe, qué tío.

Me pregunto si eres tú en serio o alguna pendeja que me quiere enredar :P

Pero me alegra mucho saber así.
Por supuesto que puedes escribir cuando quieras - a la del hotel o cuando te pases por aquí- y, en este momento, diría que podríamos coincidir a tomar un chato también cuando quieras y nos pille que podamos.
Siempre, Jesús.
Un abrazo y ojalá te animes a escribirme, ya digo.

Alberto M dijo...

Felices vacaciones, macho. Qué suerte.

El as de las mates, qué capullo.
Qué tío.

Qué grande, sí, la blogos.