martes

Ivan Ilich y nuestra comunidad (En construcción) -ya deconstruido-


Vanessa dará una clase sobre Ivan Ilich. Yo soy Ivan Ilich, le he dicho. Y no me ha creído, me ha dicho que no sea tonto (no más, intuyo se refería). Es cierto, si cualquier otro muerto se animase a desenterrar a Ivan Ilich, sabría en un primer vistazo que soy yo. Diría: Coño, era este.
Y Vanessa hace un rato ha ido a dar su clase sobre La muerte de Ivan Ilich, sus cosas (las de Vanessa) y las cosas. Ha ido a dar su clase Vanessa y yo me he acordado de las palabras de aquello de los cuadernos de MLB de Rilke, cuando afirma que tener una muerte propia es tan raro como tener una vida personal.
Si algún muerto me desenterrase, yo me iría a jugar al fútbol al parque del barrio.
Estaría detrás de uno con balón, persiguiéndole y sabría que él es un Ivan Ilich invertido, el Ivan Ilich que no soy yo y que se dirige hacia la otra portería, la que -esto es verdad en la teoría pero no necesariamente en la práctica- defiendo yo, Ivan Ilich.
(He escrito un post que había iniciado en el hotel de tres páginas al volver a casa. Había salido una cosa graciosísima, en directo, sin pasar de world, pero se me ha borrado al seleccionar sin querer intro para meter una foto) ¿A que no te lo crees? Pues yo tampoco, pero me va a dar la noche. Intentaba escribirlo de memoria pero no hay manera. Mañana lo intento de nuevo y reinicio este post fantasma, aunque sea otra cosa.
Ahora mismo ni sé quién soy, y menos aún quién es Ivan Ilich.
Como dice un amigo, que la superstición nos cure del destino. Porque sólo se me ocurre irme a la cama.

Retomo (día siguiente miércoles, es decir, el que no sale en la fecha del post): Hoy me acuerdo menos todavía.
Dicho lo cuál, no voy a escribir mi día de ayer sino mi autobiografía:

No recuerdo qué es lo primero que recuerdo, ahora mismo lo primero que he recordado tras planteármelo -lo de recordar- es que ayer hice un post larguísimo en el que salía el hotel, Schiffrin, Vanessa, Marta, Twiggy, Desiree, Manuel, Eduardo, Olga, Rafael, Evucha, Alfredo y Patxi.
Así que voy a empezar desde el final. Hoy estoy retomando esto.

Posibles preliminares: Fui al colegio, iba a por el pan, iba a La Calera, iba a V..., crecí, era flaco pero más tarde bastante menos -aunque, amenazo, volveré a ser flaco (huelga: y usted también)-, tuve que cambiar de colegio porque en octavo se acababan los cursos del de donde iba, luego me fui a artes aplicadas y oficios -aún hoy no sé con exactitud lo que quiere decir “aplicadas” referido a ese lugar-, dijeron unos médicos que yo era esquizofrénico, luego que no lo era; luego, al sacarme un tapón de cera, el otorrino me introdujo cerca del tímpano un altavoz miniaturizado y empecé a oír órdenes referidas a cosas horribles que ni siquiera se le ocurrirían a Bush o Fritzl como “escribe sobre tu pueblo”. Su error fue no utilizar inalámbrico, así que sólo tuve que seguir el cable para llegar hasta un aparato de radio-aficionado situado en el cuarto de baño de la consulta del ya nombrado otorrino. Me fui de ahí. En la universidad tomé cañas, dije piropos a las chicas y cosas así y luego trabajé en una granja escuela preparando mesas y sirviendo comida a chavalines de 5 a 12 años cada día distintos y los mismos, como Ivan Ilich y como yo y Hombre de barro. Y ayer estaba escribiendo algo así y perdí un escrito que ya se me ha olvidado. Hale.

Hoy voy a estar en casa todo el día. Ahí va el micro-relato que voy a hacer titulado "El asesino de Ilich, entre otros": Cometeré los asesinatos más impíos, aquellos que me ordena mi otorrino desde el chip que me ha colocado cerca del tímpano, despellejaré los cadáveres y haré pasar cada trozo de pellejo por lonchas de jamón de york. Me reiré mucho preparando los sándwiches para quien se me ocurra. Escribiré una autobiografía que se titule como el libro de Tolstoi y, todo ello, lo haré con las puertas libremente cerradas.

Pero ayer iba a hablar de Ivan Ilich. Él inició junto con su hermano, el menor, sus estudios en la universidad de derecho. Pero fue mucho más allá. Ivan Ilich terminó la carrera y también se enamoró. Y fue más allá. Tuvo hijos... y, como se sabe desde el primer capítulo del libro y desde el propio título, con el transcurso del tiempo, volvió a ir más allá. Podría haber sido usted, pero no lo ha sido. También podría haber sido yo, pero... como dicen en una humilde y sabia aldea situada en la frontera de Villapalos ¿Eso de lo que hablas es un libro, no? Blanco y naranja, en la edición que yo tengo, señores míos.
La historia de la vida de Ivan Ilich había sido sencillísima y ordinaria, al tiempo que terrible en extremo.

Ayer inicié un texto.
Lo terminé con unas palabras que Vonnegut (que está ahora en el cielo) dejó escritas en Un hombre sin patria. Estas siguientes "Los humanistas servimos lo mejor que podemos a la única abstracción con la que estamos familiarizados: nuestra comunidad".

Venía a decir que Ivan Ilich, antes de ser yo, por ejemplo, era un humanista. Hoy no sé qué entender por la palabra humanista. Eso tampoco significa que en este momento no esté enfrente de un teclado y monitor ni niega que el post que escribí ayer era con total seguridad lo mejor escrito en los alrededores de España y España desde el concierto de Aranjuez.

23 comentarios:

hombredebarro dijo...

Iván Ilich, aquí a mi lado, me sopla a la oreja y mece los pelos que me crecen dentro como si fuesen los trigales rubios del campo. Pero se para y me dice: créetelo, yo, Iván Ilich soy él. Y yo lo miro, para ello he de girarme, y ahora su soplo me da en los ojos. Cegado por el viento le digo: Amiguito Iván Ilich a mí no me hacen falta pruebas, pero ya que estás aquí te diré dos cosas: la primera, si mirases dentro de mi tumba verías que Iván Ilich soy yo, y si mirases dentro de la tuya verías que tú no te has levantado de ella y por tanto es imposible que estés aquí. Vuelvo a darle los trigos de mis orejas y el soplo que le sale por la boca me sigue acariciando con suavidad, así como un par de horas más, que es lo que dura la eternidad aquí. Amigo Alberto, semejante criatura, Iván Ilich, es así. Se va con cualquiera y cualquiera es.

Alberto M dijo...

Te lo cojo de prólogo, amigo Hombre de barro.
Esta tarde me pondré a rehacerlo porque menudo despropósito, leñe.
Un abrazo.

Tesa dijo...

Estoy segura de que en casa, siempre le llamaron Ivancito. Y sin embargo después, pocos le llamaron Ivan Ilich, que por el apellido todos nos conocemos y hasta le ponen su nombre a una ciudad si te revolucionas convenientemente. Qué se puede esperar de esta gente, si hasta le llaman Putinova a cualquier hija de Putin.

Tesa dijo...

Uffff si casi te piso el comentario, que parece esto el metro en hora punta.
Yo nunca he conseguido rehacer exactamente un texto perdido. La neurona ya no consigue darle el toque mágico (ese tan natural) del primer momento.

Alberto M dijo...

Na, Tes. No estoy de acuerdo, pero sólo en una cosa. Ivan Ilich se llama Ivan Ilich desde que nace -en la facu de derecho, hasta que muere-. Y, uy, los rusos a mí me molan y hasta me revolucionan. Menudos.

(Esos tacones de abuja, Tes, que no puede ser). Es imposible, cierto, rehacer el texto, y es una putada porque salían colegas que luego no lo van a ver (no eran de mi pueblo, que esos, algunos, son como los rusos). Y nada, ahora ni se lo van a creer cuando se lo cuente. Dirán: este y sus tonterías. Y no les faltará razón, pero verdad un huevo -les faltará- (de mucho).

Tesa, en estos momentos es que me enamoro sin solución de vos. Pero voy a hacer el texto, eh; aunque Hombre de barro ya ha hecho uno mejor.

Eso, que esta noche ya es otro el texto, veréis.

Joroñe!

Tesa dijo...

Me pasa allá donde voy, Alberto
...se me van enamorando, inevitablemente

:)
overbooking tengo... de enamoraus

Alberto M dijo...

Lo contrario sería antinatural, Tes.

Alberto M dijo...

¿Alguien sabe cómo se quita "rating"? ¿Le ha salido a alguien más?
¿Por qué a mí sí?
¿Es porque, debido a mi interés antropológico, visito páginas sobre zoofilia?

Tesa dijo...

¿Rating, donde? A mí no.
Debe de ser alguna reacción alérgica primaveral o algo. Mira a ver.

Tesa dijo...

¡¡¡Yo también tengo Rating!!!
Sirve para puntuar... o algo así.
Juas... menudo invento
Se clican tantas estrellitas en el grupo de la derecha como te haya gustado lo que lees y el grupo de la izquierda es un contador.
¡Qué modelno!

Tesa dijo...

:O

Ahora ya no está

Alberto M dijo...

no, ya no está.

don´t know, don´t understand.
Si es que nos vigilan. Phil y los extraterrestres.

¿También has puesto zoofilia en google, Tes?
Maldito interés por la antropología.

Tesa dijo...

Yo ya no visito esas páginas desde que me lo hago con mi gato

Alberto M dijo...

ja, ja.

A mí me ha dado por la flora. Jarronería y gardenias. Experiencia inevitable.

Sirena Varada dijo...

Retorno a tu blog y tengo que volver a celebrar mi regreso a él por ese humor que me hace pasar tan buen rato. No me queda más remedio que jalearte y además tengo que repetirme: ¡genial!

(¿Acabaré por hacerme adicta a este blog?)

Alberto M dijo...

Repite siempre que quieras, Sirena. A mí a ese respecto sólo se me ocurre el estribillo de esa canción que cantaba Dean Martin "Return to meeeee", maravillosa.
Las adicciones siempre son buenas en lo que duran y no falta queso (hablo de mi caso -y de mi queso-). -mira, ya tengo excusa para otro post, en cuanto tenga tiempo-.

En fin...
Muchas gracias por tus palabras. Eres amabilísima.
Un abrazo.

irene dijo...

¿Que no te acuerdas de un post entero? ¡y qué querías!, verás cuando llegues a mi edad, no te acordarás ni de lo que pensaste un segundo antes, ¿o es que es cierto?, estoy casi segura, eres Iván Ilich y te va fallando la memoria, ¡quién sabe!

No dudo de la calidad de tu post perdido y olvidado, pero mejor que el concierto de Aranjuez... como mucho, igual.
Besos.

Alberto M dijo...

Estoy intentando acordarme, Irene, de una respuesta que darte, ahora mismo.
Me estoy concentrando. Percibo clarificarse las meninges, pero el proceso es lentorro. Vamos a concentrarnos a ver si soy capaz. Estoy enviando el mensaje telepáticamente al blog, pero no se está escribiendo, aunque, un momento, de repente, ya lo tengo:

No seas xagerá! Nunca voy a llegar a tu edad, es imposible siempre que no naciéramos en el mismo momento
¿No?

Espera, me viene otro mensaje respuesta, ahora sólo hace falta que me acuerde. Ya lo tengo:
Muchas gracias :)
Un besazo.

Alberto M dijo...

Reconozco que es mucho mejor el concierto de Aranjuez. Me acuerdo más de él que del post fallido. Amenazo con tararearlo -lo hago a la voz guitarra, trompeta, flauta y organillo de la iglesia-.
Si no me traen el dinero del banco central, lo canto desde la ventana (lo digo por si entra alguien de mi vecindario).

Sólo digo una cosa dijo...

Sabía que en el fondo eras Ivan Ilich, pese a ese acento perfecto de valsequeño.

Alberto M dijo...

Se me nota un huevo eh Rose?

Jona dijo...

hola, la obra la muerte de ivan ilich esta impekble. Al leerla, tuve que terminar el mismo día y de contúnuo ya que te encierras en ella y llegas a ser el protagonista. Les dejo una frase para reflexionar acerca de la obra: "Ivan Ilich no vivió, se preparó para vivir".

Saludos

Alberto M dijo...

Pues sí, Jona, estoy de acuerdo en que esa frase presenta muy bien al protagonista.

Un saludo.