domingo

El rico_trece, el de mayo, habla y llueve al mismo tiempo




Ayer iba a dibujar, después de Viejo_pera_115, a El increíble hombre que a falta de boca hablaba por las orejas debido a que tenía la parte exterior de la cara a la inversa y el sonido no encontrase por dónde salir ni tampoco por dónde entrar, pero no me salió y me quedé muy frustrado al comprobar que no era capaz de dibujar una cara que, se intuyese, estaba para adentro, así, como si fuera el interior de un sarcófago que no encuentra su resorte en el resto de aparatos que su cuerpo tiene.

Me pregunté cómo debía hacer para que respirase y planifiqué enchufarle una sonda e incluso a través de qué país, pero caí en cuenta de que no habría problema en que su nariz hecha hacia dentro -la que finalmente no hice ayer- tuviera sus correspondientes agujeros a cada lado de nombrado dentro (los agujeros, podría decirse son una frontera entre lo adentro y lo afuero). Supuse en un principio: tendrían que verse, para que aquel que lo viera no sufriese un ápice por El increíble hombre que a falta de boca hablaba por las orejas.

Pensé en ponerle un suero enchufado a cualquier hamburguesería y que esnifase él solo, mediante los citados agujeros que no tenían porqué verse, el ketchup, la mostaza y la salsa brava.
Me pregunté qué clase de ciego sería y si podría adaptar su voluntad a aprender a ver a través de una escisión en la quijotera, pero pensé que, a poco fuera pequeño el agujero, le entraría tanta luz que derretiría la correspondiente parte del cráneo, llegando probablemente el viso hasta el tálamo tras haber prendido como yesca la montonera de pelos que habían crecido hasta enmarañarse en las glándulas intestinales.
Le imaginé visitando con prudencia la taza de un showers, no consiguiendo sujetar los globos oculares al hacer fuerza en cualquiera de los muchos bidés.
Etcétera:
Se ata los cordones al revés al mismo tiempo...

Claro que eso ya eran muchos dibujos. Y los dejé para otro cuerpo.

El Hombre que a falta de boca hablaba por las orejas entretanto decía, asentado el pompón en la plazuela de la que le habían hecho duque, que el mal implica mucha diversión, precisamente en el arte, que siempre implica amabilidad, al menos cuando de la propia no salgan expulsadas de la viñeta sus palabras, que nunca saben por qué se sostienen las unas a las demás.


Autor: Rico_trece el de mayo llueve_15.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Señor Criatura,

Acabo de salir de Sotheby´s, de la sesión matinal en la que hoy se han subastado varias pinturas de Prampolini, Severini y Cascella entre otros. Autores consagradísimos con una visión del mundo totalmente innovadora.

He visto el rostro del que usted habla, todos los presentes tenían esta mañana ese rostro introspectivo, se estrechanban las manos y se golpeabanlas espaldas con amabilidad, pero su rostro... su rostro introspectivo escondía toda la maldad del arte, me he divertido un rato pero después no he podido evitar salir corriendo aterrado para contarselo.

Anónimo dijo...

por cierto
Yo voté por Samchez Dragó, siempre y cuando las colonoscopias las realice con su camiseta de "Yo no soy Sanchez Dragó", así el paciente permanece más relajado en su duda, será o no será, un placebo para mejorllevar tan peliaguda prueba

Alberto M dijo...

la maldad del arte difiere de la maldad de la vida en que el arte puede ser o no ser, aunque la maldad de la vida pueda llevar a ese territorio que, efectivamente señor, es un lugar donde Sánchez Dragó podría hacernos una colonoscopia ante nuestra duda (la que se resuelve en el error de la visita al hospital habiendo tanto de opio en casa).

Regrese, le pido, con la obra a nuestro parque en ruinas.

Un abrazo.

Tesa dijo...

Se podría hablar por las orejas haciendo un ejercicio sacrificado de taponamiento del resto de orificios, entiéndase, poniendo una pinza en la nariz que impidiese la fuga del aire retenido en los pulmones. Después de llenar bien éstos, se taponaría también por medio de importante mordaza la boca. Ahora, mediante esfuerzo, se intentaría vaciar el aire a través de las orejas, quizá los tímpanos harían de modulador del sonido o las veces de tambor.
El culo me preocupa ¿sería suficiente con un corcho o éste saldría disparado como en botella de cava?
En una de éstas, o se termina hablando como tú dices, o se muere uno asfixiado en el empeño.

Alberto M dijo...

Bolas de billar y cemento para el ano, Tes.
Y aún así terminará hablando.