domingo

Semanario de Valseca. Hoy en En cuatro palabras o cinco: Laszlo Ravirov


“Cuando yo llegué a Valseca había tres chozas, un chamizo, tres burros, ocho gallinas, la iglesia y dos conejos...” ¿Y ahora qué hay? Le preguntan al Sr. alcalde, don Laszlo Ravirov. Pues eso, poco más ¿Y qué se siente? Pues eso, poco más.

Yo ahora viajo en autobús y miro las chorbas pero yo tenía unas tierras en mi pueblo inexistente y, cuando de ello se enteró el cencerro que lleva en el cuello el remolque, dispuso su tractor y sembró patatas, tomates y etcéteras. Y, hale, a vivir ¿Y usted qué hizo? Pues eso, poco más. Contrataron a mi familia y les sirvió como arado, que no se había inventado todavía en Valseca. Primero se sentaban en el trillo y, a medida que avanzaba el John Deere, se ocupaban de las malas hierbas haciendo movimientos de kung fú y, luego, con los dientes, sujetos en equilibrio los pies al trillo, a remover y hacer cosecha, y luego, a desmontar pedrerías lanzándose con fuerza los unos a los otros. Eso mi familia que, como se sabe, es de por ahí y, hale, a tirar. Levantaron la tierra y el pueblo y, entonces, en reconocimiento, me hicieron alcalde, a mí que, en representación, enseñé mis cuatro cosas en la escuela y prohibí las jotas. A esto lo llamaron Gran depresión del 87, así en coña, en el bar de Marciano –que es una mezcla entre el bar de Marcial y el bar de Mariano-. La mafia Los Marañas se encargaba del movimiento las jotas, pero perdieron el compás -comprenda que hable en cable al preferirme en esto- y eso les pasó en cuanto suministramos polca al pueblo traída de vaya usted a saber qué horreo de por ahí. Cuando el pueblo probó la polca se olvidó de lo otro. Además, como es sabido, la mafia los Marañas mezclaba la jota con jaz y bakalao -qué más le puedo decir de esas sabandijas- y eso atontaba el sentido de la realidad que el pueblo había fabricado hasta entonces en las antiguas pedrerías, todos con botellas de anís del mono y cucharillas para darse a su tunda. Prefirieron la polca y, hoy, los mozos y mozas bailan esa mierda los días de la santa Patrona que, esa sí, se sigue llamando Nuestra señora de la Asunción ¿Por qué? Na, por no cambiar ¿Se imagina a los Marañas vendiendo a la juventud estampitas con oraciones debajo de las farolas? Asqueroso eh, me provoca dolor. Y, además, en Valseca no hay farolas. Está todo oscuro. Yo, una vez, entre la densa niebla y la noche, incapaz era de llegar hasta mi toalla situada a la mitad del barranco francés, en medio de donde lanzaban a los marranos que habían muerto asfixiados en la placenta de su madre al nacer. Eso ha cambiado desde que soy alcalde y ahora hay que deshacerse de esos cadáveres sin que nadie se entere. He cambiado el chip del pueblo, debido a mi inteligencia ¿Sabe? Ahora quieren más a los marranos porque saben que son mejores que las personas ¿No está de acuerdo con esto? Yo sí. Los marranos son la leche. Yo he visto a un marrano que, debido a su inquietud, aprendió a volar moviendo al rabo. No me ponga esa cara, es realidad lo que digo. Puede comprobarlo en un acto de fe hacia mí. Le cuento, desde aquel entonces, se dedica a salvar a todos los desesperados que se suben a la torre de la iglesia para lanzarse y dejar hecho un cristo el suelo de la plaza por donde, por semana santa, aquí sacamos al propio cristo; porque en eso consiste el arte del desmadrado, el arte de los jóvenes valsequeños que han vivido un poco Nueva York, afectados por el jaz y el bakalao, en convertirse en una alegoría de algo, aunque sea de un pueblo como este con tres chozas y cuatro cabras montesas. Pues nuestro cerdo que vuela los salva del despropósito ¿Conoce, quitando al Dalai Lama o Ratzinger, alguien humano que haga eso? Yo no. Y sí, como he dicho, sacamos al cristo aunque no seamos cristianos. Porque no hace falta ser cristiano para sacar al cristo. No me ponga esa cara, no estoy contando ningún chiste. Aquí vamos a misa a comer la hostia, nada más, aunque, de paso, nos traguemos el sermón; porque las hostias que prepara la viuda de don Israel son de su receta. Y no, hemos votado y a la gente de bien, trabajadora como mis abuelos, le parece crear alegorías de esas raras que afectarían a la comunicación y el bienestar del pueblo si hiciéramos mercado de ellas, por mucho que no seamos cristianos -bueno, hay dos que sí y no me estoy refiriendo a don Lucio el cura precisamente-. El vino no, el vino es don Simón, pero es que no queremos confundir a los jóvenes ni vindicar sibaritismos. Es cierto, sí, en mi casa se bebe dulce húngaro que, como sabe, cuesta una pasta. Pero a mí la vida me gusta así. Poco o nada tiene que ver eso con el pueblo. Ahora Pergentino Galloso quiere ser alcalde, bien, yo le dejo. Dice que está creando un blog para competir con ¿La semejante criatura? Que haga lo que quiera. Para eso sus hijos han aprendido a utilizar esos aparatos de la ciencia. Correos electrónicos y otras cosas del demonio. En internet, de este pueblo con cinco lechales, sólo está La semejante criatura y nadie sabe quién es. Y también que no somos ni yo ni Pergentino Galloso, excepto Pergentino Galloso que sabe que soy yo. Sólo le puedo decir al Sr. Galloso que lo único que sé de eso es que aparece el nombre de Alberto M. y ninguno de nuestros Albertos emes tiene blog. Si yo fuera Herodes haría de las suyas para demostrárselo, por mucho que haya dicho que no soy nada cristiano. Y lo bueno y lo malo que puede tener Semejante criatura, sea quien sea, como si forma parte de alguna oposición a esta manera de hacer política ¿Aspira usted a entenderla?... decía, lo bueno, es que no se sabe si existe y, por eso, se parece a Valseca. Por eso sale Valseca y se la ve como es ¿Por qué no va a ser bueno eso? Yo soy un conservador, mientras no se les toque a mis niños... ¿Me entiende? Un sitio con cuatro chamizos y un par de zulos, dos gallos y cinco pollos y el cerdo que vuela al mover el rabo; punto. Pues eso, que si quiere ganar las elecciones que deje de existir como he hecho yo, siempre en autobuses que no van a ningún lado en particular pero vuelven al mismo sitio ¡Sáquese un abono, Sr. Galloso! Ya verá cómo se le puede dar hasta bien. Parecerá que está hasta ocupado negociando con los Marañas. En fin, muy amable, no tengo nada más que añadir, John, majo, tómate un raspao.


Entrevista realizada por John Pee a Laszlo Ravirov para nuestra patronal revista.

10 comentarios:

Tesa dijo...

Un buen alcalde de Valseca debería llamarse Aquilino López Serranilla, que eso de Ravirov por parte de padre, suena más a concejal de algún pueblo ucraniano.
No sé yo si para las próximas municipales...

Alberto M dijo...

Pero Tesa, mujer, es que en Valseca el alcalde es búlgaro. Y no sabe hablar en castellano. La traducción para la revis la ha hecho Aquilino, colega Kily, que también nos traduce los mítines.

Para las próximas a ver si ganamos el cielo aunque sea, que la torre prometida ya va estando alta y, si uno se esmera, con una cucharón y un cucurucho se puede hacer un helado de luna lunera.
Un besote.

Anónimo dijo...

Con un cucharón y un cucurucho lo único que se puede hacer es quedarse con hambre y romperse un diente.

Alberto M dijo...

igualito que con una mala mujer, entonces.

Anónimo dijo...

Cada vez me doy más cuenta que dejando de ser lo que espero disfruto más de los cocidos y del cine. Viva la inexistencia!!No comprendo cas ninguno de los atributos del ser, pero comprendo y me creo lo del cerdito volador porque ¿quién no ha visto a Dumbo?
Besitos
Evis

Alberto M dijo...

entonces, al no esperar ¿vendrás a verme cómo trabajo hoy, no, partícula del ser?

Anónimo dijo...

Voy a ver si me como primero un san jacobo.
Evis

Alberto M dijo...

vale. Yo ya me he comido al sato Job muchas veces.

Alberto M dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alberto M dijo...

He eliminado la entrada anterior porque se me ha ido la perola.

Gracias por los comentarios.