martes

Mamá y los malos


¿Te imaginas nacer en un hospital? Yo no, aunque me han dicho que es algo que me ha pasado. Y yo me lo he creído. Cuando me preguntan dónde he nacido digo: en un hospital. Y el otro dice: Anda, y yo. ¿Y de qué hospital eres? Pues del de tal. Ah, pues yo no, yo soy del clínico de san Carlos. Vaya. ¿A que sí? ¡a que vaya! No, si es lo que yo digo.
¿Y a usted quién le cortó? Etc... etc...

Me ha venido esto a la cabeza debido a que, a veces, por hobby, cuando considero que debo descansar y un error servirme un whisky (que pueden ser dos o, a lo mucho, tres y, luego, hasta es probable, cuatro), pues leo libros de, por ejemplo, filosofía.

¿Usted qué hace cuando tiene un día para descansar de los whiskies del anterior, cuando decidió que era hora de festejar el final de jornada en la mina del día anterior al anterior? Bueno, usted no sé, yo leo a Lévi-Strauss, ya me entiende, las estructuras transformales e inconscientes del espíritu humano, la etnografía y, todo eso, en la cama con el pijama puesto. Nada de tonterías ¿Y a usted le sirve? Pues claro, hombre, cómo no me va a servir Lévi-Strauss. Estaría bueno.

No, si coincido.

Pues eso.
Si el universo se expande, uno no va a ser menos como, usted sabe, dijo el humorista ruso. ¿Y su mujer, cómo anda? Pues leyendo a Catulo. Ya se sabe, las mujeres. Es terminar de comer y un vicio con el Catulo que le tengo que decir, “pero toma el café tranquila, para un día que no está el niño”.

Bueno ¿Y además de eso qué hace?
Pues ya sabe, los días que toca, sabe que soy el bedel del Hotel Kafka. Hago recados, pongo bombillas, cambio el agua a la máquina de café y más cosas de esas, ya le he dicho, esto no es jauja, la vida hay que ganársela. Por eso no me acuerdo de lo del hospital ¿Usted sí? No, a mí me lo han contado. Pues a mí también. Clínico san Carlos, no le digo una cosa por otra. Incubadora de lujo etcétera, médicos, enfermeras y cosas de esas. Mi madre también estaba, y mi padre y mis abuelos y mis titos. A mí es lo que me han contado, usted imagine lo que quiera.

Luego tomo whiskies, alguno o dos o incluso tres, o voy a Valseca y hago más o menos lo mismo, como este fin de semana. ¿Por qué? Pues por amistad; por tradición, la elemental, no crea que otra. Claro, no olvide que mientras ella lee a Catulo, yo le doy al Strauss.
Y él dice: Su vida es meritoria.
Y yo me lo creo, claro. Como dice el dicho de la iglesia católica: Hasta que no se demuestre lo contrario...
Ajos come.

Pues eso. Que hoy nos tomamos un whiskito, que viene el puente de Mayo con sus flores a Virginia.

Ah, por si no se me olvidaba, caballero: "Sobre mi colcha encontré el carnet de baile de mamá y camelias blancas como jamás había yo visto y que coloqué bajo mis ojos cuando sentí cuán frescas estaban."

9 comentarios:

Sirena Varada dijo...

Su texto (humorístico, ameno y refrescante) es meritorio. Créaselo
Un saludo

Alberto M dijo...

Si usted lo dice, mire que... a pie juntillas.

Muchas gracias.

hombredebarro dijo...

Yo, como ella, también soy de un Catulo con prisas.
Alguna vez he pasado por la puerta del Hotel Kafka. Cuando vuelva a hacerlo miraré hacia dentro a ver si estás cambiando las bombillas fundidas o sólo tomándote unos qüisquicitos.

Alberto M dijo...

Hombre de barro, pues, si no ando -como es costumbre- ocupándome de esconder cadáveres, eliminando huellas o haciendo recados que responden siempre al vicio, asómate cuando andes con menos prisa.

Que hay libros y gente muy amena, maja y, en multitud de ocasiones, responsable.

Sólo digo una cosa dijo...

Me ha hecho mucha gracia este texto. Esos diálogos son muy buenos.

Por cierto, tengo una amiga que jura por operación triunfo que recuerda el paritorio donde nació y ciertos detalles muy concretos del acontecimiento. Yo no le llevo la contra.

Su señora, Catulo, ¿no? El maridoquenotengo hace el quiz en un silencio sepulcral que sólo interrumpe para citar las máximas que descubre haciendo autodefinidos. Yo levanto la cabeza del hola y asiento.

Besos!!!

Anónimo dijo...

Éste es estupendo Albertito.
Un beso
Evis

Alberto M dijo...

Muchísimas gracias, Rose y Evis.

¿En definitiva -o, mejor, a la larga-, qué es estar a la contra de algo? ¿No?

Besos a ambas.

Sólo digo una cosa dijo...

“no-llevar-la contra”, instrucciones: con gesto más o menos serio y sin pronunciar palabra se mueve un par de veces la cabeza arriba y abajo mientras se piensa en cualquier otra cosa.

hay miles de modalidades para “no-llevar-la contra”, pero creo que ésta es la que resulta la más económica.

Alberto M dijo...

completamente de acuerdo, Rose. El método Homer Simpson cuando le habla el psiquiatra del colegio de los niños.
Funciona siempre!

Es que usted sabe.